Investigación

 

Bioinsecticida contrarresta daños en cedros y caobas

  • La elaboración de un bioinsecticida a base de ruda para contrarrestar los daños producidos por las larvas de grandella en cedros y caobas fue el resultado de la tesis que presentó Javier Barboza Zumbado, para optar por el grado de Licenciatura en Química Industrial.

Ruda Max” es el bioinsecticida que protege maderas como el cedro y la caoba, sin dañar el ambiente ni la salud humana, según mostró Javier Barboza, durante la presentación de su tesis para optar por el grado de Licenciatura en Química Industrial.

El principal daño que sufren estos árboles es a nivel comercial, ya que las larvas penetran en el centro de la madera provocando la pérdida de su valor en el mercado.

Gracias a que es orgánico, este producto no daña el ambiente ni la salud humana, a diferencia de otros insecticidas con el mismo objetivo, que incluso han sido prohibidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque aún siguen siendo utilizados en América Latina. Barboza propone evaluar los resultados del producto en los árboles luego de cuatro semanas desde la primera aplicación.

Barboza, quien –a criterio de los jueces- presentó una de las mejores cinco tesis desde la fundación de la Escuela de Química, señala que ahora lo que queda es realizar algunas mejoras en la fórmula original para lograr obtener así una mayor prolongación de los efectos que ayuden a la inmunización del producto en los árboles de cedros y caobas. 

La tesis de Barboza fue una de las defendidas,  entre el 22 y el 28 de mayo, en la Escuela de Química.

 


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