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Política de bandas cambiarias es positiva

Carlos Conejo Fernández /Para CAMPUS (*)



Desde el 17 de octubre del año pasado el Banco Central fijó como bandas (o nivel de intervención) un tipo de cambio de compra de ¢514,76 y de venta de ¢530,22 por dólar. Contrario a lo que muchos esperaban, esta política ha mantenido gran estabilidad en el sistema cambiario.
A partir de la crisis económica que vivió Costa Rica a inicios de la década de los años ochenta, el Gobierno de la República decidió, en materia cambiaria, aplicar un sistema de minidevaluaciones.

El monto de las minidevaluaciones depende, entre otras cosas, del diferencial de inflación de Costa Rica con respecto a la de los Estados Unidos. Se busca que la inflación nacional sea igual a la de los Estados Unidos más la devaluación del colón.

La principal ventaja de las minidevaluaciones es que le da estabilidad al sistema económico, evitando la incertidumbre cambiaria. Con esta política los agentes económicos pueden predecir con gran exactitud el tipo de cambio que prevalecerá en el futuro cercano.

La principal desventaja radica en que el Banco Central debe comprar y vender todos los dólares que la economía necesite, con el consecuente costo financiero que ello implica para el Central. Además la política de minidevaluaciones limita la efectividad de la política monetaria, debido a que el Banco Central debe emitir dinero ya no en función de mantener la estabilidad de los precios, sino más bien en función de la cantidad de divisas que ingresan al país.

El Banco Central había anunciado desde inicio del año 2006 su intención de modificar la política cambiaria y desde el pasado 17 de octubre implementó un sistema de bandas cambiarias, sustituyendo así el sistema de minidevaluaciones.

Los objetivos buscados son reducir las pérdidas del ente emisor y lograr más efectividad de la política monetaria como mecanismo para controlar la inflación, dando más libertad al mercado en la fijación del precio de las divisas. El Banco Central sólo intervendrá si el tipo de cambio tiende a salirse de las bandas preestablecidas.

Desde el 17 de octubre del año pasado el Banco Central fijó como bandas (o nivel de intervención) un tipo de cambio de compra de ¢514,76 y de venta de ¢530,22 por dólar. Además el Banco Central estableció que el tipo de cambio de intervención de compra se incrementaría cada día en ¢0,06 y el de venta en ¢0,14. También se definió que esos valores pueden ser modificados en el futuro si las condiciones económicas del país así lo ameritan.

Cabe resaltar que el día hábil antes de que se modificara la política cambiaria el precio oficial de la divisa norteamericana era de ¢521,12 la compra y ¢523,39 la venta.

Las personas que adversaban la modificación de la política cambiaria justificaban que la nueva estrategia podría introducir gran incertidumbre en el sistema financiero y en la economía en su conjunto, pues el tipo de cambio fluctuaría de manera errática. Además se insistía en que con el nuevo sistema el tipo de cambio podría ser manipulado por algunos agentes económicos que tienen capacidad para comprar o vender grandes cantidades de divisas.

Los principales resultados de la aplicación en Costa Rica de la política de bandas cambiarias pueden resumirse de la siguiente manera:

1. Estabilidad cambiaria: Contrario a lo que muchos esperaban, la política de bandas ha mantenido gran estabilidad en el sistema cambiario. En general, todas las entidades autorizadas a comprar y vender divisas se han mantenido dentro de las bandas o muy cerca de ellas y se ha observado un comportamiento muy estable en los tres meses en que se ha aplicado este nuevo sistema.

A la estabilidad ha contribuido el hecho de que el Banco Central le exige a todos los entes autorizados divulgar en línea los precios de compra y venta de dividas. Además el ente emisor calcula y divulga diariamente el "tipo de cambio de referencia" que es el promedio ponderado de todas las transacciones de los entes autorizados realizada el día anterior.

2. El tipo de cambio se ha revaluado: En los primeros días de operación del nuevo sistema, tanto el precio de compra como el de venta de las divisas se redujeron; lo que los especialistas llamaron que los tipos se plegaron a la banda inferior. El precio promedio de venta se situó en alrededor de ¢514,80 la compra y ¢518,25 la venta. Ha partir de ahí el tipo de cambio ha mostrado un leve incremento, pero aún sigue mostrando un nivel inferior al existente cuando entró a funcionar el sistema de bandas.

3. Reducción de las tasas de interés: Las tasas de interés pasivas han mostrado una tendencia a la baja. En octubre del año pasado la tasa básica rondaba el 13,25% y a mediados de enero de 2007 era de 11%. Las tasas activas, o sea las de los préstamos, también han mostrado una ligera disminución en los últimos meses y se espera que se reduzcan aún más en el presente año. Las tasas de interés en dólares sí se han mantenido más o menos estables.

4. Tendencia de la inflación: La inflación en los últimos meses fue inferior a la proyectada por el Banco Central en julio del año 2006. Ese fenómeno se vio favorecido por la reducción en el tipo de cambio y en las tasas de interés, que motivó la política de bandas cambiarias. Sin embargo, el efecto que más influyó en el control de la inflación fue la reducción en el precio de los combustibles.

5. Reservas: Las reservas monetarias internacionales han seguido creciendo. El Banco Central cerró el año 2006 con una cifra récord de $3114 millones de reservas.

6. Confianza: Los distintos agentes económicos se han adaptado al nuevo sistema cambiario y han empezado a confiar en el mismo. Sin embargo, hay que resaltar que con el sistema de bandas los usuarios enfrentan un mayor riesgo, ya que es más difícil predecir la tendencia del tipo de cambio.

En síntesis, hasta hoy podría decirse que el resultado de la aplicación de la política de bandas cambiarias en Costa Rica ha sido positivo (el esperado por el BC), en términos de la estabilidad macroeconómica, la reducción en las pérdidas del Banco Central y la efectividad en el control de la inflación. Pero la sostenibilidad de estos efectos dependerá, en gran medida, de la tendencia que experimente en el futuro la entrada de divisas al país, así como del comportamiento de los principales agentes financieros.

(*) Director, Escuela de Economía-UNA.



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