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Entre líneas
Justicia para recuperar la fe
Laura Ortiz / CAMPUS
Hoy nuestro país ve con asombro cómo la máscara de su honestidad se desploma: tres Expresidentes aparecen ligados a presuntos casos de corrupción y los ojos de los ciudadanos se voltean incrédulos ante las declaraciones de los que alguna vez fueron funcionarios públicos.
¡Qué difícil será acudir a las urnas electorales con las imágenes de Miguel Ángel Rodríguez al bajar de un avión procedente de El Salvador, o las de Rafael Ángel Calderón Guardia mientras era escoltado hasta la Reforma! ¡Qué difícil creer en un partido político cuando sus propios miembros se atacan unos a otros!
Si desde hace muchos años la sociedad se muestra apática hacia los procesos electorales, ¿con qué cara saldrán mañana los aspirantes presidenciales a pedir nuestro voto después de tanta burla hacia los ciudadanos? ¿Quién se atreverá a colocarse bajo la mirada atenta de cuatro millones de habitantes que poco a poco pierden la fe en sus dirigentes políticos?
Costa Rica sufre en carne propia la traición de aquellos en quienes depositó su confianza, los líderes políticos sienten cómo rápidamente la credibilidad se desmorona y sus aspiraciones se desvanecen. Miles de costarricenses tomaron las calles capitalinas el pasado 12 de octubre en la Marcha por la dignidad nacional y la institucionalidad democrática para demostrar su descontento, miles exigieron un cambio.
Algunos políticos, aprovechando la coyuntura, decidieron abandonar sus partidos para formar los propios. ¿Se convertirán acaso en los mismos lobos vestidos con piel de oveja?.
Es tiempo de que el Ministerio Público le responda a Costa Rica, ¡es tiempo de que nos devuelvan la fe en nuestra Patria!, se deben dejar a un lado los privilegios ¡Casa por cárcel!, ¿desde cuándo robarle al pueblo se castiga con vivir en un condominio observando televisión por cable?
¿No hay espacio en las cárceles?, estoy segura de que con mucho menos del dinero que estos funcionarios supuestamente manejaron y que ahora inocentemente pretenden devolver, se podría construir más de un centro penitenciario.
La sociedad quiere pruebas y en caso de que estos funcionarios sean hallados culpables el Ministerio Público debe aplicar justicia, no por intervención de un Fiscal General muchas veces protagonista de sus propias novelas, sino por la convicción y el clamor de un pueblo que exige y merece respeto.
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