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Ensayar para aprender
Constitución de una editorial
No es una sola la senda del aprendizaje. Y así como son diversas las maneras de cultivarse, también lo son las de enseñar. Este es el espíritu de Ensayos Pedagógicos, una publicación que nace como un collage de voces y cosmovisiones, en un espacio en el que convergen experiencias de diferente índole, que traspasan los muros de la Universidad y del propio país, pero que tienen en común la reflexión sobre la educación, la comunicación y la ética.
Esta serie está dirigida a un público variado, busca ocupar un lugar en las bibliotecas de docentes, estudiantes y de la ciudadanía interesada en conocer cómo se abordan los problemas aquí y más allá de las fronteras nacionales.
Este esfuerzo, que nace en el 2000 como un proyecto editorial de la División de Educología del Centro de Investigación y Docencia en Educación (CIDE), promueve la publicación de trabajos originales y la reflexión de quienes se desenvuelven en el entorno de la enseñanza. También busca la rehabilitación del ensayo, que en palabras de Alfonso Reyes es el "(...) centauro de los géneros, donde hay de todo y cabe todo, propio hijo caprichoso de una cultura que no puede ya responder al orbe circular y cerrado de los antiguos, sino a la curva abierta, al proceso en marcha , al ‘etcétera’ cantado ya por un poeta contemporáneo preocupado de filosofía."
El logo que identifica a Ensayos pedagógicos es el árbol diseñado por el artista y pedagogo italiano Bruno Munari, que recoge y expresa la representación de tales ideas. La constitución de las ramas de su copa transmite la sensación de flexibilidad, pues se inclinan y doblan en direcciones diversas, imprimiéndole distintos grados de tensión al ramaje. Como en un juego, dicha tensión, así como la orientación y los movimientos de las ramas, conforman un todo armónico que simultáneamente las comunica, desune y vuelve a convocar. Suspendida en direcciones que unas veces le parecen propias y hasta antagónicas, el conjunto de la copa aparece sujeto por un tronco separado en varias pequeñas vertientes, y, aunque éste es el punto de apoyo de la enramada y señala una centralidad que lo ancla a la tierra, el tronco discreto, cumple su función sin robar importancia a las ramas que se dispersan en el aire, como buscando su propio camino, autónomamente. Ni el tamaño, ni la dirección, ni la forma de las ramas constituyen señales para la discriminación: el tronco es el apoyo y la vinculación de todas y éste, aunque nutrición y sostén, ni las posee ni se refleja en ellas.
Es sabido que la extensión de la copa de árbol es proporcional a su raigambre, así que podemos suponer que en este caso, aunque soplen vientos fuertes, nuestro árbol estará seguro y firme.
Todos los elementos del árbol sirven de base a la metáfora entre éste y el trabajo que hacemos, conjuntamente con quienes escriben para Ensayos pedagógicos. Así, las ramas constituyen las ideas que encuentran forma y concreción mediante el ensayo. ¿Quién dice, por ejemplo, que el conocimiento tiene una única vía por donde transitar, un solo lenguaje para expresarse, un solo color, un solo tono? ¿Quién dice que las ideas nacen y discurren ordenadas, de acuerdo con cánones establecidos, sin mezclarse, traslaparse o contradecirse? ¿No puede, entonces, un físico comprender y escribir sobre literatura o un economista sobre arte? ¿O es que acaso está vedada la posibilidad para que una ama de casa reflexione sobre el déficit
fiscal y aporte su explicación sobre ese tema? La propia naturaleza con su biodiversidad y la cultura con su plasticidad, son una muestra de que la variedad y la complejidad son los patrones que subyacen a los órdenes que se han creado, los cuales muchas veces, en su afán por categorizar y clasificar, dividir y atomizar la realidad y el conocimiento, los niegan y desnaturalizan.
No se trata, sin embargo, de afirmar una dispersión de ideas, sin una intención común que congregue la diversidad de los pensamientos. Y es aquí donde el tronco del árbol y sus raíces participan de la metáfora que hemos descrito, puesto que es justamente la intención de dar lugar a la diversidad de pensamientos e ideas, la que se asimila a dichas partes del árbol y cierra o concluye la comparación entre éste y Ensayos pedagógicos.
(*) División de Educología, CIDE.
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