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Personalidad infantil Amenazada
Silvia Monturiol F. /CAMPUS
Se maneja una concepción de menor como no persona, y por lo tanto, incapaz de tener gustos y deseos, de tomar decisiones, porque no lo hace bien, porque no sabe…"
A esta conclusión llegó Ana María Hernández Barrantes, investigadora del Instituto de Estudios Sociales en Población de la Universidad Nacional (IDESPO-UNA) y directora del Centro de Educación y Promoción Nosotros, tras desarrollar un taller sobre derechos de la niñez, con la participación menores, padres de familia y docentes en una escuela urbano-marginal costarricense.
Esta percepción es sustentada por la encuesta Percepciones de la ciudadanía costarricense sobre la niñez, realizada por el IDESPO-UNA entre el 25 y el 29 de agosto pasado, donde alrededor de un 80% de los entrevistados reconoce que en el país se valora poco o nada la forma de pensar de niños y niñas.
De hecho, aunque el 90% de los encuestados dice conocer los derechos de la niñez, a la hora de mencionarlos solo un 3.1% cita uno relacionado con la personalidad, el derecho a la identidad. Según la Convención sobre los Derechos de la Niñez, son considerados derechos de la personalidad: el derecho a la identidad, a la privacidad, al honor y a la imagen.
El derecho más mencionado en la encuesta es la educación (55%), le sigue "amor, respeto, libertad de expresión" (32.5%), "diversión y recreación" (22.7%), "vivienda" (16.5%) y "salud" (15.3%). Un porcentaje bajo (3.1%) señala "la paternidad y maternidad" como derecho de los menores.
Subvalorados
Aunque una parte significativa de costarricenses reconoce que la libertad de expresión es un derecho de los niños, pareciera que en la práctica no se reconoce el valor de la opinión infantil.
En una encuesta realizada por el IDESPO-UNA en setiembre de 2003, los entrevistados no solo respondieron en un alto porcentaje (más del 80%) que los adultos respetan poco o nada la forma de pensar de los menores, sino que entre las justificaciones que dieron para esta actitud mencionaron que "las personas adultas creen tener siempre la razón". Ésta -entre otras razones señaladas por los entrevistados-, refleja una actitud adultocéntrica en la sociedad costarricense, según estiman los investigadores del IDESPO Norman SolórzanoVilma Pernudi e Irma Sandoval.
Y a pesar de que muchos escolares pueden incluso recitar de memoria los derechos enunciados en la Convención sobre los Derechos de la Niñez, entre los que se incluye el derecho a la personalidad, lo cierto es que en la práctica, los menores no entienden estos derechos como respuesta a necesidades inherentes a su condición de persona y de menor de edad, sino como algo externo, como regalos, según constató la investigadora Hernández durante su experiencia de trabajo en una escuela urbano-marginal.
Es por eso, según Ana María Hernández, que aceptan sin cuestionar que la maestra los deje sin recreo, que sus padres les obliguen a cortarse el pelo de una manera determinada, que les impongan una forma de vestir o actuar, que les invadan su privacidad o que les castiguen. "Estas situaciones les disgustan, pero no las ven como violación a sus derechos", sostiene la especialista.
Manifestaciones del irrespeto
El castigo es una forma de irrespeto a los derechos de la personalidad del menor. Pero no es así como lo entienden los padres de familia, quienes consideran que es necesario castigar a los hijos porque de lo contrario "hacen lo que les da la gana", tal como lo manifestó gran parte de ellos durante el taller en la escuela urbano-marginal. La autoridad, agrega la especialista Ana María Hernández, la entienden como el poder que tienen sobre sus hijos, poder que abarca desde la toma de decisiones hasta los castigos porque "para eso son sus hijos".
Los resultados de la reciente encuesta del IDESPO-UNA muestran que si bien un alto porcentaje de entrevistados (80%) conoce los efectos negativos del castigo físico en el desarrollo del niño, el 27.5% admitió que les pegan a sus hijos cuando se portan mal. De hecho, el castigo físico, en forma de pellizcos, pescozones o patadas, es considerado la segunda acción más frecuente practicada al interior de las familias, después de las expresiones verbales ofensivas o gritos.
Como dato importante para destacar, las investigadoras señalan el hecho de que el 60% de los encuestados reconoce que durante su niñez sus madres y padres acostumbraban aplicarles castigo físico.
Ticos en construcción
Todo parece indicar que el irrespeto a la personalidad infantil no es nuevo en Costa Rica. Si los padres de quienes son niños hoy aplican castigo físico e ignoran el derecho a la personalidad de éstos, probablemente los adultos de mañana seguirán ese rumbo. Y es que los referentes que tienen actualmente los niños costarricenses son adultos poco respetuosos de las individualidades y las diversidades.
Está claro que el problema va más allá de la legislación, ya que en el país el marco jurídico que garantiza los derechos de la niñez existe: en 1990 se ratificó la Convención de los Derechos de los Niños, en 1997 se aprobó el Código de la Niñez y la Adolescencia. Además, hay una nueva Ley del Patronato Nacional de la Infancia y una Ley contra la Explotación Sexual de las Personas Menores de Edad, entre otros textos normativos que sientan las bases para poner en operación los derechos de los niños.
El gran reto –según las investigadoras del IDESPO- es pasar de la teoría a la práctica, hacer operativos los derechos de la niñez, con el fin de construir las bases de una personalidad sana, con identidad propia.
La muestra
Los entrevistados para la encuesta Percepciones de la ciudadanía costarricense sobre la niñez, realizada por el IDESPO-UNA entre el 25 y el 29 de agosto pasado, son personas de 18 años y más residentes en viviendas particulares con teléfono en el territorio nacional.
El tamaño de la muestra fue de 600, tiene un error máximo de muestreo de 4% y un nivel de confianza del 95%.
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