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Programa radiofónico de la UNA Visión Crítica Edición Marzo 14 2003 Logros y retos de la UNA en el 30 aniversario de su fundación Invitada al programa: Dra. Sonia Marta Mora, rectora. “Nos preocupa la falta de atractivo que tiene el sistema medio para algunos de los jóvenes. Es un problema que no solamente le cabe atender al MEP enfrentarlo y resolverlo, sino realmente a todo el país”. “La Universidad Nacional –consecuente con el espíritu que le dio origen- ha logrado convertirse en agente fundamental de los procesos de transformación social en el país”. “Estamos invirtiendo más en infraestructura y muy particularmente estamos buscando invertir más en las regiones”. E.D.-Nuestro tema de hoy, inevitable; relevante además para la comunidad universitaria y para el país en general: el 30 aniversario de fundaci´n de la Universidad Nacional. Tenemos con nosotros a la doctora Sonia Marta Mora, rectora de la Universidad Nacional. Queremos conversar con ella sobre este tema. Bienvenida Señora Rectora. S.M.M.M.-Muy buenas tardes Elbert, como siempre un gusto estar con usted y particularmente el día de hoy, 14 de marzo del 2003, un día muy significativo en que se cumplen 30 años de haber abierto la Universidad Nacional sus puertas. E.D.-Usted se encuentra al mando de una Institución de enseñanza superior que ha logrado a lo largo de tre décadas irse posicionando en la conciencia ciudadana como una institución fuertemente comprometida con la construcción del país. Releyendo algunas ideas del presbítero Benjamín Núñez, primer rector de la Universidad Nacional, él reiteraba que ese era el compromiso: ser un instrumento útil en la construcción permanente de una sociedad nueva. ¿Qué tan actual cree usted que son esos conceptos?. S.M.M.M.- Precisamente releyendo a los pioneros encontramos los miembros de la comunidad universitaria y sus autoridades que hay una enorme vigencia en ese mandato que hace 30 años se le dio a la nueva universidad. Como decía el presbítero Benjamín Núñez, es una universidad singular, es una universidad con una misión específica, comprometida de manera muy directa y muy profunda con los procesos de transformación para construir una sociedad mejor, más justa, más equitativa, más libre. Nosotros sentimos que hemos cumplido con ese mandato, porque la universidad ha logrado convertirse en agente fundamental de los procesos de transformación social, pero también sentimos que hemos cumplido con ese mandato porque hemos hecho de esa primera vocación algo profundamente vigente. Si usted lee en este momento las declaraciones mundiales en materia de enseñanza superior encontrará inevitablemente este componente como una nueva demanda de la sociedad hacia las universidades. Por eso sentimos que hay una enorme vigencia en el mandato que tiene la UNA. E.D.- ¿Cómo caracterizaría usted estos 30 primeros años de la Universidad Nacional? S.M.M.M.- Volviendo la mirada atrás yo diría que han sido 30 años muy intensos, con etapas difíciles, en los que había que luchar por el presupuesto, con grandes carencias. Creo que ha sido un período en el cual ha habido momentos de mucho debate, de mucha -quizá en algún momento demasiada- confrontación interna. Pero a la larga todo esto fue fortaleciendo un espíritu universitario muy firme, con una gran capacidad para encarar la adversidad. Somos una universidad que con sus recursos ha logrado proyectarse de manera significativa al país. Siento que estos 30 años han sido, además, de luchas, de sueños, de aspiraciones, de apoyos. Porque la población nacional ha defendido a esta universidad. Heredia ha jugado un papel muy importante en este sentido. Creo que han sido también 30 años de mucho sacrificio, lo que, en mi opinión, templó un espíritu de una enorme fortaleza en los universitarios de la UNA, porque se ha tenido que encarar un montón de contratiempos, de desafío; imagínese que todavía en este momento estamos construyendo un 40% del campus y estamos muy agradecidos con el pueblo costarricense. Sabemos que ese sacrificio se debe a que el mismo pueblo costarricense tiene muchas carencias y tiene muchas necesidades. Estamos seguros de la generosidad de Costa Rica, pero en realidad creo que es encomiable la mística con que ha trabajado la comunidad de la UNA, a veces en medio de muchas limitaciones y de muchas carencias. E.D. -Tengo entendido que suman ya casi 50.000 los profesionales que ha producido la Universidad Nacional. Gentes valiosas que a lo largo de estos 30 años se han ido colocando en puestos importantes de toma de decisiones y de influencia en la construcción de esta nación suya y mía y de todos los que nos escuchan. Pero hay otros datos que son significativos con respecto a esa obra humana, la más trascendente de una Universidad, en relación con la formación de profesionales. S.M.M.M.- Así es. Ahora tenemos el enorme júbilo de encontrar lo que hace unos años no nos pasaba: encontrar muchos egresados de la Universidad Nacional. Por ser una universidad más nueva, antes no los encontrábamos. Ahora los vemos en posiciones relevantes en diferentes instituciones nacionales e internacionales, y eso nos da una enorme satisfacción porque confirmamos en ellos que se ha dejado un sello particular en el corazón de cada uno de esos profesionales que ejerce su profesión con una singularidad. ¿Cuál es esa singularidad?. Los universitarios de la UNA se han formado dentro de una universidad con un gran espíritu de servicio, con un enorme compromiso con la sociedad, son profesionales que han ido a las comunidades, que han visto trabajar a los extensionistas y a los investigadores mano a mano con la gente y eso o forma en ellos un sentido ético, un sentido de responsabilidad, un sentido de identificación con la comunidad que, me lo señalan todos los empleadores, forjaron un universitario que siente que debe trabajar con la gente, que no ve la realidad sobre los demás, sino que trabaja con los demás. Es un profesional que le da a los procesos de organización de la sociedad -de participación responsable de los sectores-, una importancia fundamental. Sabe que no solamente es necesario conocer una disciplina a fondo, sino que ese conocimiento hay que hacerlo un patrimonio de la gente, para que la realidad se transforme, de manera que es otra forma de entender la acción universitaria si pensamos en lo que en el mundo tradicionalmente era hacer universidad. Siento que ese mandato innovador de los años 70 marcó mucho el espíritu de la universidad y se conserva en nuestros egresados, muy particularmente, por supuesto, en los miembros de la comunidad universitaria. E.D. -Tengo la impresión de que es un valor ético fundamental que destaca en la formación de los profesionales de la Universidad Nacional. Pero vale decir, también que este resulta un recurso indispensable en la época que estamos viviendo, cuando las tendencias mundiales nos sugieren que en muchos sentidos se avanza en la dirección contraria, cuando el utilitarismo y un sentido demasiado mercantil de las cosas va aparejada a una pérdida paulatina de compromiso con la sociedad. ¿No resulta un poco trabajoso cultivar ese sentimiento en los nuevos estudiantes, en estas nuevas generaciones que están llegando influidas por un contexto local y mundial muy inmediatista y utilitario? S.M.M.M.- Definitivamente, creo que usted tiene razón; mantener este compromiso, esta ética de la responsabilidad con el desarrollo creo que es difícil en los tiempos que corren, en que priva el individualismo, el mensaje sobre los logros inmediatos, sobre el comfort personal antes que nada, cuando prima a veces la idea del menor esfuerzo para conseguir un objetivo determinado. Siento que todo esto es un reto muy grande. Nosotros hemos señalado que mantener este estandarte es uno de los retos más grandes que tienen las universidades públicas en Costa Rica en general, porque muchos de estos principios y valores los compartimos muy profundamente con las universidades hermanas. Creo que es un gran desafío para una sociedad democrática, para una Costa Rica solidaria. Éste es un gran desafío, y para la Universidad Nacional lo es sin duda. ¿Cómo las nuevas generaciones pueden mantener ese espíritu de solidaridad y también por qué no en esto inclusive sobrepasar con mayores logros a las generaciones de los mayores, a los que ya hemos estado en la universidad muchos años?. Yo creo que las nuevas generaciones tienen retos importantes que alcanzar por este nuevo contexto en el que estamos, pero también son una generación de promesa. Le puedo poner un ejemplo que he vivido en el tercer congreso universitario. Los valores de la equidad, de la tolerancia, de la tolerancia en la diversidad; el valor de género, el tema del ambiente. Todos son valores muy fuertes que defienden las nuevas generaciones. Yo confío en que esas son banderas que se van a abrir camino. Yo soy una persona optimista y esperanzada y creo que ese mensaje de los pioneros y lo que la universidad ha podido construir en estos años debe no solo legarse como una herencia, sino, por qué no, debe legarse como una herencia que tiene que ser superada por los jóvenes, por los académicos del futuro. E.D. -En estos 30 años también la oferta de carreras de la Universidad Nacional se ha ido ensanchado. Es esta una buena ocasión para recordarles a los amigos radioescuchas de Visión Crítica de la UNA, aquí en Radio Nacional, cuál ha sido la evolución que la universidad ha tenido en esa materia. S.M.M.M- Esta universidad que nace con ese gran compromiso social y con un ideal muy fuerte de excelencia al trabajar de manera muy directa con la realidad,tiene una fuente inagotable de renovación. Por eso el espíritu innovador es otra gran característica, yo diría un logro, de la UNA, que es expresado extensamente en lo que es su oferta académica en general, en investigación, en extensión, en servicios que brinda a la sociedad y también en sus carreras. Nosotros hemos estado promoviendo carreras innovadoras, muchas de ellas con carácter interdisciplinario. Por ejemplo una carrera como química industrial, que es una de las carreras más nuevas, por supuesto que tiene un eje en la química, pero tiene muchas de las asignaturas que vienen de otras disciplinas asociadas como fruto de la experiencia. La escuela de química trabaja con biólogos, con físicos, con especialistas en ciencias sociales, con geógrafos. En el mundo hay una gran necesidad de trabajo en áreas emergentes. Hoy los grandes saltos en el conocimiento se están dando en los intersticios entre disciplinas, en el corazón de las disciplinas, pero en la relación de uns disciplinas con otras. Es así como hemos generado carreras nuevas con vocación interdisciplinaria y una gran expansión del postgrado. Esto me enorgullece porque yo empecé en la Vicerrectoría Académica hace ya varios años con una oferta en postgrado entre 8 y 12 programas. Hoy tenemos 32 programas de postgrado que se han ido generando no como algo que obedece a una señal de mercado, sino más bien como una necesidad del mundo del trabajo, tomando en cuenta el mercado pero básicamente como resultado del fruto de madurez de un trabajo en docencia y en investigación y también en extensión que ha venido haciendo la UNA. De ésta manera tenemos hoy programas por ejemplo en epidemiología que rescatan toda una experiencia de la universidad en enfermedades tropicales. Tenemos un postgrado en ciencias marinas y costeras que cosecha un trabajo en el campo de la biología marina con grandes especialistas en esa área de otras universidades, o en Salud Laboral, por ejemplo, en asociación con el Instituto Tecnológico, o en Estudios de la Mujer, de la mano con la Universidad de Costa Rica, o en el campo de la Teología con la UNED. Todo esto quiere decir que nosotros en este campo del conocimiento hemos ido madurando hasta generar nuevas formas de gestión del conocimiento. El postgrado es una de las grandes manifestaciones de un área muy innovadora que está atendiendo nuevas necesidades del país. Educación, relaciones internacionales, economía y comercio internacional, economía para el desarrollo, son, junto a danza, por ejemplo, buenos ejemplos que puedo dar. Porque estamos en una universidad integral, con arte, cultura, educación. Tenemos un postgrado en danza en este momento que cosecha el fruto de una de las grandes fortalezas de la UNA, nuestra escuela de danza. E.D.- Muchos costarricenses, con legítimo derecho, en las ciudades y en los campos, las fronteras, en las costas, aspiran a ingresar a una universidad del prestigio la Universidad Nacional. Pero muchos de ellos se enfrentan a una realidad que se los opone. Tengo entendido que en el caso de la UNA la composición de los estudiantes es muy particular y que muchos de esos estudiantes reciben ayudas u otros beneficios para que se mantengan estudiando. ¿En qué consisten esos apoyos?, ¿qué posibilidades tiene un estudiante de una zona rural, por ejemplo, de incorporarse a alguna de las tantas carreras que ofrece las Universidad Nacional y qué opciones tiene de recibir algún tipo de apoyo?. S.M.M.M.- Precisamente dentro de esta misión-vocación que mencionábamos, la de una universidad comprometida con los procesos del desarrollo, ésta población meta estudiantil juega un papel fundamental. A nosotros nos interesan los talentos de todo el país, es decir, con independencia de su condición socio-económica. Sabemos, sin embargo, que es mucho más probable que lleguen a las aulas, a las oficinas de la universidad a buscar admisión, estudiantes que están más cerca, que han tenido en su familia otras personas que han estudiado y los orientan y los guían y los impulsan. Pero qué pasa con todos esos talentos que están en aquellos colegios alejados, en cantones muy distantes, donde por ejemplo son el primer miembro de una familia que tiene la posibilidad, digamos, de llegar a una universidad porque tiene alto rendimiento académico pero no tiene la guía, no tiene el apoyo a nivel inmediato. Esa población le interesa a la UNA. Estamos haciendo esfuerzos muy grandes en esa línea. Históricamente en estos 30 años hemos tenido un fondo de becas dinámico. Creo que es un ejemplo en América Latina. Es un fondo solidario en el cual el estudiante que paga sus estudios provee los recursos para mantener un fondo solidario de becas que solo se usa para becar nuevos estudiantes y para servicios estudiantiles.Tenemos residencias, tenemos las becas Omar Dengo y Luis Felipe González que requieren alto rendimiento académico del estudiante. Porque nos interesa por supuesto el estudiante esforzado. En esos casos se le brinda inclusive un estipendio mensual para que él pueda vivir, estudiar, se le da apoyo psicológico, un apoyo de orientación. Sentimos, sin embargo, que en esto falta mucho por hacer en Costa Rica. El tema de la equidad, la diferencia histórica en oportunidades entre las regiones es un gran reto para Costa Rica. Por eso la Universidad Nacional se está esforzando en varias líneas de acción. Por una parte estamos invirtiendo más en programas de atracción en los cantones más alejados. Claro que eso enfrenta el reto de la secundaria; tenemos problemas con los resultados en secundaria, pero por eso también estamos trabajando a nivel de CONARE y con el Ministerio de Educación Pública en lo que es el mejoramiento del sistema educativo. Pero además de esa inversión en ir a los cantones más alejados, estamos trabajando con los orientadores y directores para detectar a muchachos talentosos a los cuales inclusive gratuitamente se les da el sobre para la inscripción en la Universidad Nacional. Estamos trayéndolos a la universidad. Esto que estamos desarrollando en el 2003 ha sido muy innovador y ejemplar. Estoy muy contenta. Es un apoyo especial a los muchachos de primer ingreso, facultad por facultad, para que conozcan los servicios, para que conozcan quién los puede ayudar dentro de la universidad. Cuando hablamos con ellos acerca de las becas nos dicen: “si no hubiera sido por eso yo no me hubiera quedado en esta institución”. Quiere decir que no basta con buenos profesores, como tenemos, con buenas carreras, como tenemos. Por otra parte, estamos invirtiendo más en infraestructura para mejorar las instalaciones para los estudiantes y muy particularmente estamos buscando invertir más en las regiones. Estamos construyendo en Nicoya nuevas instalaciones para la Sede Chorotega, estamos levantando en Nicoya un Centro Mesoamericano para el Desarrollo Sostenible del Trópico Seco, la investigación y la extensión tiene que llegar a las regiones. En Liberia me da mucho gusto comentarle que anteayer suscribí la escritura que nos permite adquirir un terreno en esa ciudad que pertenecía al Instituto de Guanacaste, para en el futuro buscar una fuente de financiamiento para construir también en Liberia. Estamos mejorando las instalaciones en Pérez Zeledón. Estamos construyendo en Corredores, en el área de Ciudad Neily, nuevas instalaciones con laboratorios de ciencias, laboratorios de idiomas. Creamos un fondo de desarrollo regional que es un fondo al que se participa por calidad en proyectos dentro de la universidad, donde tienen que trabajar juntos una sede y una o varias facultades. De esta manera se logra crear un estímulo para que los profesores e investigadores de más alto nivel que tenemos aquí en el campus Omar Dengo o en el Benjamín Núñez tengan un estimulo para ir a trabajar con los profesores de las sedes, en las regiones. Nosotros sentimos que esa es una línea a la que hay que darle un apoyo muy fuerte. Además, estamos incrementando el apoyo, por vía del presupuesto institucional, al fondo de becas. E.D. Esto de la extensión y de la investigación implica necesariamente una presencia física de la universidad en las regiones. Interesa este aspecto porque estoy seguro de que muchas y muchos de las amigas y amigos radiooyentes que sintonizan en este momento Radio Nacional y permanecen lejos estarán pensando como hacer el contacto con la UNA para informarse bien sobre sus opciones de estudio y de ingreso. ¿Cómo está avanzando el plan de expansión en las distintas regiones? S.M.M.M.- En efecto, existe un plan de regionalización que abarca de manera muy importante el área de Guanacaste. Estamos en Nicoya y en Liberia. En la zona Sur estamos en Pérez Zeledón y en Corredores. Me refiero a que estamos físicamente, con instalaciones, aunque por supuesto tenemos un radio de acción mucho más amplio en esas zonas. Sin embargo, tenemos una presencia muy importante en Puntarenas que es parte de este programa, de este plan de regionalización. Estamos en Puntarenas Centro con una estación de biología marina. Somos parte del Parque Marino del Pacífico que está en Puntarenas. También tenemos una estación de ciencias del mar en Punta Morales. Toda la zona del Golfo de Nicoya es una gran zona de trabajo. Nosotros trabajamos en todas las islas, tenemos programas en el campo del desarrollo sostenible, programas de desarrollo con mujeres, con comunidades, de desarrollo local, en cuestiones de contaminación, de organización social, de mejoramiento de la capacidad para producir con calidad en los productos marinos y programas de sostenibilidad en el Golfo. Existe también una gran área de influencia en el Atlántico, en Siquírres. En la zona Huetar hemos estado trabajando con un programa de desarrollo rural integral llamado UNIR con apoyo de la fundación Kellog´s, esta es otra área en donde queremos seguir trabajando e indudablemente con mucha responsabilidad en todo el país donde pensamos que la vía es fundamentalmente crear alianzas con las otras universidades públicas. Es decir, ya tenemos programas conjuntos. Esto es que en un lugar donde la Universidad de Costa Rica tenga instalaciones -que las tiene por cierto muy hermosas en las diferentes regiones- podemos trabajar con ellos; podemos trabajar con la UNED, podemos trabajar con el Instituto Tecnológico, creando cada vez una mayor hermandad. Porque estoy convencida de que Costa Rica ocupa para el futuro un verdadero sistema estatal superior, y siento que lo estamos construyendo a partir de la identidad y de la fortaleza de cada universidad. Cada universidad tiene sus fortalezas, su perfil particular, su historia. Pero juntas podemos brindar, digamos, una ronda, un conjunto de iniciativas las universidades públicas de provecho para todos. Otra vía muy importante es el convenio de articulación que tenemos con los colegios universitarios: con el Colegio Universitario de Puntarenas, con el de Cartago; en fin, tenemos una serie de alianzas mediante el convenio de articulación con los colegios universitarios que nos permite desarrollar también con ellos valiosas iniciativas. Gracias al convenio estamos recibiendo estudiantes de esas instituciones Todo es un esfuerzo que, creemos, es una respuesta a la prioridad nacional de unir los recursos que tienen las instituciones para que los jóvenes en Costa Rica tengan más y más oportunidades. La educación secundaria a nivel estatal tiene que integrarse de manera que el muchacho no esté en un laberinto sin salida, sino que sienta que el Estado costarricense trabaja y le dan la mano tanto las instituciones educativas como otras instituciones. E.D. En el 2003 hay muchas cosas distintas a las de hace 30 años cuando nació la UNA. ¿Cómo se adapta la Universidad Nacional a esta época y cómo atisban los desafíos principales que se les presentan?. S.M.M.M.- Precisamente celebrar 30 años significa tener muy claro que hay que tomar esa fuerza de las raíces, pero también tener una visión de futuro. Tener una visión estratégica en este período de tanto cambio dentro y fuera de la universidad es para mí uno de los retos más grandes de la Universidad. Cómo tomar decisiones hoy pensando en el futuro con una visión estratégica. En esa línea nosotros vemos claramente algunas orientaciones de trabajo. La universidad del futuro, esa que estamos construyendo hoy se propone ser cada vez más flexible, de manera que los estudiantes puedan crear un perfil más ligado a sus propios intereses, con flexibilidad entre disciplinas, entre instituciones, entre países. Aspiramos a que nuestros estudiantes tengan una mayor movilidad en ese sentido junto a la flexibilidad y a la agilización de los procesos y la internacionalización, pero dentro de un modelo propio. Para la misión de la UNA es otro gran reto. Cómo logramos una mayor presencia internacional dentro de la UNA y de la UNA en el mundo internacional, defendiendo los valores y los principios de la educación superior estatal y particularmente los de la UNA. Cómo logramos una mayor cooperación internacional, una mayor canalización de recursos externos hacia los proyectos estratégicos de la universidad por parte de entidades internacionales. Sentimos que agilizar esos procesos, ser más dinámicos en esas alianzas, es un gran reto de la universidad del futuro. Igual la incorporación de las nuevas tecnologías. Considero que debemos conjuntar las nuevas prácticas pedagógicas con mejores procesos de formación para los jóvenes costarricenses aprovechando las nuevas tecnologías, pero no como un fetiche, no como un producto para la mercadotecnia, sino realmente como un componente sustantivo de una formación integral y humanística, donde por supuesto la nueva tecnología es una herramienta fabulosa para el conocimiento, para la equidad, para la proyección, pero también un elemento fundamental junto a esa relación con una experiencia humana concreta como la que tiene el académico, el profesor. Las nuevas tecnologías renovarán sin duda la práctica pedagógica, pero nosotros queremos que la renueven en un sentido humanístico, en un sentido de calidad, en un sentido de calidad, en un sentido de sostenibilidad académica. También las nuevas tecnologías tienen que renovar la gestión. Queremos una universidad cada vez más ágil, más eficiente, que atienda de mejor manera a los estudiantes en el marco de una cultura de servicio en la institución. E.D. -¿En qué tipo de programas o de proyectos se está trabajando para alcanzar esa modernización, esta incorporación de las nuevas tecnologías al quehacer dinámico de la Universidad Nacional?. S.M.M.M- Estamos trabajando muy fuerte en dos líneas. Por una parte se creó ya un programa en lo que es educación virtual, nuevas tecnologías aplicadas a la academia. Es un programa que intenta desarrollar las experiencias que han tenido diferentes postgrados, distintas unidades académicas y la propia gestión administrativa de la universidad; las áreas de cómputo, las redes. Se trata de integrar todo esto en un solo programa porque evaluamos que en determinado momento quizá algunas experiencias estaban fragmentadas. Ahora las unimos. Hemos tenido invitados internacionales, porque estamos ligados a universidades extranjeras que están ayudándonos en está línea, del mismo modo que aprovechamos importantes experiencias del propio país. Otra línea que estamos trabajando es en orientar más recursos a la inversión en esta área gracias a un trabajo muy fuerte sobre el presupuesto que hemos hecho en la UNA. Tenemos ahora más financiamiento para las áreas estratégicas, para la inversión, para capacitación, para nuevas tecnologías y para infraestructura. La infraestructura no se separa de este proyecto de nuevas tecnologías, porque estamos con un programa de renovación de más del 40% del campus. Vamos a tener 9 grandes obras, más de 14 millones de dólares financiados con un crédito con el Banco Centroamericano de Integración Económica que está apoyando el el Estado Costarricense, y esas nuevas instalaciones tendrán aulas con todos los requisitos novedosos. Igual trabajamos en una inversión muy fuerte con el presupuesto regular en las facultades ya existentes. Buscamos que en cada facultad haya una unidad de información. Hay una gran renovación del sistema bibliotecario en la UNA de manera que cada facultad tendrá su unidad de información invirtiendo entonces en cada una de ellas en nuevas tecnologías. En otras palabras: más desconcentración, no todo en una sola biblioteca central. Pero la desconcentración no por pequeñas unidades, sino por facultad, para poder invertir con impacto. Eso es lo que nos proponemos: un mejoramiento de la red interna y del acceso a todas las formas internacionales de comunicación que se presentan hoy a la academia. Esto es un reto, pero estamos trabajando muy fuertemente en este línea. E.D. -Todo esto demanda fuertes recursos en momentos en los que justamente se caracteriza el Estado costarricense por lamentarse reiteradamente de la carencia de recursos. ¿Cómo están tratando de resolver esa contradicción entre querer hacer y poder hacer?. S.M.M.M.-Lo intentamos lograr mediante varias acciones. Por una parte, el apoyo del estado efectivamente es fundamental. Somos una universidad pública. El llamado que hace la UNESCO a que los estados apoyen la educación superior estatal en los países es un llamado muy fuerte. También la capacitación en el alto nivel, en las ciencias, en la tecnología, en las artes, es una labor del Estado y en Costa Rica las universidades hemos tenido estabilidad gracias al Fondo Especial para la Educación Superior, que nos ha dado una visión en el mediano plazo, de tranquilidad para poder desarrollar nuestros planes. Costa Rica está viendo los resultados. Eso no debe cambiar. El Estado debe apoyar con estabilidad a las universidades públicas que son clave en el mejoramiento educativo, igual que el resto del sistema educativo con el que estamos comprometidos. Pero eso tiene que acompañarse de esfuerzos de las propias instituciones y cuáles estamos haciendo en la UNA?. Bueno, un esfuerzo primero, grandísimo, de estabilización de las finanzas de la universidad. La UNA tuvo una problemática financiera importante hace algunos años y creo que hemos hecho un esfuerzo desde los años anteriores a los que me ha correspondido dirigir la universidad por estabilizar las finanzas. Hoy tenemos una universidad mucho más clara en materia financiera, que tiene más recursos para invertir porque vigila muy de cerca el presupuesto, pide rendición de cuentas, le da seguimiento y ha hecho una gran conciencia en los universitarios de una cultura del ahorro, de racionalización del gasto. Estamos viendo los resultados, pero también hay una labor muy importante de consecución de fondos externos por dos vías: la cooperación internacional, que es una fuente muy activa, precisamente el día de hoy en la noche en el Teatro Melico Salazar tenemos un evento artístico dedicado a esas fuentes de cooperación que han sido generosas gracias a un gran esfuerzo de nuestros académicos por conseguir recursos, y otra forma es mediante la prestación de servicios. Nosotros prestamos servicios a profesionales ya graduados, a empresas, a diferentes organizaciones, servicios que si bien representan un ingreso para la universidad, no se dan con afán de lucro, sino más bien brindando un servicio de calidad a un costo completamente razonable que le permite a la universidad recuperar recursos para modernizar sus equipos, mejorar sus laboratorios, de manera que es un ingreso que finalmente beneficia a nuestros propios estudiantes, a nuestros académicos y a nuestros proyectos que solidariamente promueven el desarrollo del país. E.D.- Doña Sonia, en este diálogo a propósito del 30 aniversario de la Universidad Nacional aquí en Visión Crítica interesa también ubicar a la Universidad Nacional con respecto a la mayor competencia en la educación superior. En los últimos años se ha venido dando un proceso inobjetable de proliferación de universidades privadas, algunas muy agresivas, que cambia el escenario. Existe un único mercado y todos van por él. ¿ Cómo observa usted ese fenómeno, con qué perfil y con qué perspectiva a la luz de estos 30 años de una universidad pública como la UNA que ya ha hecho bastante camino en su andar?. S.M.M.M.- Bueno, en nuestro criterio el valor de la excelencia y del servicio público, el servicio para el desarrollo, tienen que ser ejes con los cuales el país analice lo que es la oferta en educación superior. Esto lo venimos diciendo en el seno del CONARE las 4 instituciones de educación superior estatal. En materia de educación superior un país tiene que ser muy celoso porque esta es una de las bases de su desarrollo futuro. No se trata de darle un cupo, un espacio a un estudiante, se trata de darle una formación universitaria. Esto parece evidente pero no se ha vigilado suficientemente este principio. Ya tenemos muestras de estudiantes insatisfechos, de problemas con graduación en algunos casos. En el campo de la educación superior privada hay algunas instituciones que buscan trabajar con calidad, lo hemos reconocido; tenemos un sistema de acreditación donde estamos asociadas con varias de las universidades privadas del país. Sabemos que hay universidades que quieren trabajar con seriedad y precisamente por esos mismos valores que compartimos creemos que el país tiene que ser muy riguroso con otras ofertas que han surgido que no tienen las condiciones de infraestructura, no tienen las bibliotecas y los sistemas de información, no tienen las redes, no tienen los profesores de tiempo completo, no tienen una investigación para mejorar la docencia, no tienen una oferta suficientemente diversa. Si estamos hablando de universidad, nosotros sentimos que hay efectivamente una posibilidad de que ofertas privadas cumplan con una función importante en el país para el desarrollo y por la calidad. Aquí lo que importan son los principios, sin embargo sentimos que en ese campo el país tiene que ser muy riguroso en materia de calidad, tiene que exigir calidad a cualquier oferta, a cualquier institución que se abra tiene que exigirle calidad, yo creo que eso es un valor que no es negociable, precisamente lo digo porque yo lo he aprendido de la cultura costarricense. Siento que si hay algo importante que la historia de mi propio país me ha dado a mí como ciudadana costarricense es el valor de la superación humana a través de la educación, ese es un gran valor en Costa Rica, ese valor nosotros no lo podemos perder, no podemos supeditarlo a ningún otro valor y creo que es un debate muy fuerte. Estamos hablando en Costa Rica del mejoramiento del sistema educativo. Esto tiene muchas aristas, tiene exigencias para nosotras las universidades públicas, en eso estamos trabajando, en rendición de cuentas, en lucha efectiva por la calidad, en mejoramiento visible de las instituciones, creo que en este campo tenemos una gran transparencia las universidades públicas. Nuestras estadísticas se conocen: preferencias de los graduados, número de graduados. Hay una oficina de planificación superior mediante la cual la comunidad nacional puede saber lo que estamos haciendo las universidades.Nosotros creemos que en esa materia el país tiene que saber realmente lo que sucede y que el valor de la calidad, digo, ese gran estandarte de la cultura patria, es un valor que los costarricenses no podemos posponer ni hoy ni mañana. E.D.-Doña Sonia, las universidades públicas, las universidades en general se colocan allá en la cúspide de la pirámide educativa de un país. Se abastecen de ese recurso humano en demanda de formación que viene de la educación media. Está claro que en este país tenemos graves problemas en la promoción y la calidad de la educación secundaria, no solo por problemas estructurales de la misma propuesta educativa, sino también por el impacto de condiciones y fenómenos actuales de inserción temprana a la actividad laboral. Usted sabe que muchísimos jóvenes abandonan el colegio, o ni siquiera lo inician porque se ven forzados a trabajar y ayudar a sus familias. Eso ocurre en los campos y en las ciudades. Sé que ustedes los rectores discuten esto en el seno del CONARE y que se traba de un problema complejo que va mucho más allá del ámbito de acción de las universidades, atañe a la sociedad costarricense en su conjunto. S.M.M. Sin duda, creo que uno de los logros que tenemos en este momento momento es que el diagnóstico es claro. El problema es evidente: una deserción muy fuerte en secundaria, muchos jóvenes fuera del sistema educativo, la propia motivación que tienen los muchachos para cursar la secundaria es débil porque los jóvenes se sienten poco atraídos por ella. En esto nos llama mucho la atención, nos preocupa, lo que revelan algunos estudios sobre la falta de atractivo que tiene el sistema medio para algunos de los jóvenes. Nosotros sentimos que este es un problema que no solamente le puede caber al MEP enfrentarlo y resolverlo, sino realmente a todo el país, sentimos que es una problemática nacional que requiere recursos, colaboración, participación de los padres de familia, un papel muy activo de los propios educadores que tanto potencial tienen en nuestro país y tanta tradición. Por eso el CONARE y las universidades públicas nos hemos comprometido con esa lucha. Sentimos que es una responsabilidad compartida por el país, todos tenemos que aportar. Muy particularmente el CONARE aceptó un llamado del señor Presidente de la República y del Ministerio de Educación Pública. Tuvimos una reunión amplia con líderes académicos en donde estuvo inclusive el expresidente Oscar Arias y muchos líderes nacionales que están preocupados, que tienen una gran experiencia en el tema educativo, presididos en esa reunión por el propio presidente. Estuvimos llamando la atención sobre la urgencia de lograr una verdadera renovación del sistema educativo nacional. Los rectores aceptamos jugar un papel, crear un espacio desde CONARE de encuentro para todas las entidades, por supuesto que respetando el ámbito de competencia de cada una. Un espacio más bien para cuadyuvar en esta gran lucha por un mejoramiento educativo integral. Nosotros sentimos que además de ese papel de crear un espacio de confluencia, de encuentro para la resolución de una problemática integral, el Consejo Nacional de Rectores, y particularmente las universidades públicas, tenemos que jugar un papel muy importante en ser muy solidarios, muy proactivos, en poner nuestras investigaciones al servicio de la renovación del sistema educativo, en aportar iniciativas en materia de actualización docente, en materia de consolidación de los planes de estudio, en materia de experiencias internacionales que son en este momento reveladoras, en lo que es mejoramiento del sistema educativo, en nuevas experiencias, por ejemplo, con tecnologías contemporáneas. Sentimos que las universidades, en el marco de nuestros recursos -porque obviamente muestra misión esencial es a nivel de la educación superior-, formamos a los formadores y por ello sentimos que tenemos una gran responsabilidad que estamos asumiendo, por supuesto, de manera solidaria con todos los sectores de la sociedad. E.D.- Doctora Mora, un último punto. ¿Cómo se estará conmemorando el 30 aniversario de fundación de la UNA? S.M.M.M.- Esta fecha es para nosotros tan significativa que hemos celebrado formalmente esta mañana con una sesión solemne del Consejo Universitario los 30 años en que la universidad abrió sus puertas al país. Tendremos hoy una noche cultural en el Teatro Melico Salazar dedicada a todas las organizaciones y entidades internacionales que nos han apoyado y que son muchas. Tenemos iniciativas muy importantes en este 2003: hemos lanzado el programa Visión Crítica en el cual estamos; sentimos que es una ventana en la radio que la Universidad Nacional requiere para aportarle más al país en este aporte constante a la construcción del país, un espacio para escuchar voces autorizadas y alimentar entonces nuestro propio desarrollo. Vamos a tener una serie de iniciativas maravillosas en el 2003, visitantes de muy alto nivel que traerán una voz, un mensaje a Costa Rica y a la universidad, tendremos un acto en que se entregará un reconocimiento a nuevos profesores eméritos, tendremos una semana UNA para proyectar todo el quehacer en investigación, docencia y extensión de la UNA, una jornada de puertas abiertas, tendremos una semana de las naciones donde expondremos todos los frutos de la cooperación internacional, una semana universitaria enmarcada en el 30 aniversario, tendremos al final de este año un gran acto en el Teatro Nacional donde culminaremos el 30 aniversario y muchas otras iniciativas que no tenemos tiempo ahora de detallar de las propias facultades y escuelas, pero que buscan hacer más vigorosa esta universidad pública tan querida por los costarricenses, una universidad pública que se sabe hermana de las otras tres instituciones de educación superior estatal y que a partir de su propia personalidad de universidad y con el trabajo con las demás quiere seguirle aportando a la sociedad costarricense. E.D. -Muchas gracias señora rectora. Arriba |
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