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Programa radiofónico de la UNA Visión Crítica Edición Abril 11 2003 Ante una resolución de la Sala IV y un estudio del IDESPO Reelección presidencial, uno de muchos cambios pendientes Entrevista con Vilma Pernudi, investigadora del Instituto de Estudios Sociales en población (IDESPO) y Carlos Carranza, director de la Escuela de Sociología de la UNA. Carlos Carranza: “Hay que mejorar el control ciudadano, la participación real de las personas, si vamos a hacer cambios de fondo”. Vilma Pernudi: “Creo que la participación de nuevos actores ayudará a lograr que este proceso social deje de ser como el de una máquina”. E.D.-Nuestro programa de hoy: Efectos y repercusiones de la resolución de la Sala Constitucional que da vía a la reelección presidencial en nuestro país. Les quiero recordar que usted puede leer este programa Visión Crítica en la página Web de la UNA. La dirección: www.una.ac.cr/campus, opción Visión Crítica. También allí puede consultar los programas que sobre otros temas hemos realizado en el pasado. E.D.- Vilma, ustedes en el IDESPO acaban de realizar un trabajo muy interesante sobre el tema de la reelección presidencial. ¿Nos podrías explicar en qué consiste y qué resultados obtuvieron?. V.P.- Una de las consultas fue el nivel de acuerdo o desacuerdo de los consultados con la reelección presidencial. Obtuvimos lo siguiente: el 56% está de acuerdo con la reelección y un 44% no lo está. Asimismo, dentro de esa información tenemos que el 61% de los hombres está de acuerdo con la reelección y un 51% de las mujeres la reprueban. Las razones de por qué se está de acuerdo con la reelección, son las siguientes: algunos apuntan a la labor realizada –50% de los casos-, y la segunda razón más importante hace referencia a la experiencia que adquieren los presidentes en su primer mandato. En el tema del no apoyo a la reelección presidencial, el 44% apunta que es mejor gente nueva. Otro sector, un 11.5% de la población entrevistada, dice que no ha habido buenos presidentes y que por eso es necesario sangre nueva. En cuanto a quién debería resolver si se permite o no la reelección presidencial, tenemos que el 20% aboga porque sea el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE); el 28% se lo atribuye a la Asamblea Legislativa, el 27% dice que debería ser mediante un referéndum, y el 20% considera que es la Sala IV la que debería resolver el problema. Las personas que están en desacuerdo con la reelección presidencial son quienes más están a favor de que la Asamblea Legislativa debería resolver. En ese sentido, el 24.4% considera que es la Asamblea Legislativa la que debe resolver y un 32% dice que no debería estar en manos de la Asamblea. Esa es la otra pregunta importante que tenemos: razones para elegir el órgano de decisión de la reelección presidencial. En ese sentido tenemos en primer lugar a la Asamblea Legislativa por ser considerada el órgano que representa al pueblo. Al respecto hay dos razones importantes: un 48.8% dice que son (los diputados) los que gobiernan y son ellos los que hacen las leyes. Un 30.8% habla del tema de la representatividad. Por eso –dicen- es ahí donde debe estar la solución o la resolución del problema. El 62.7% dice que el pueblo es el que elige y el que debe tomar las decisiones, por tanto es el referéndum la vía para dilucidar el asunto. Luego tenemos a Sala IV. De ella se dice que es el órgano más capacitado para decidir sobre cuestiones de leyes. Los que apuntaron a que la reelección tenía que quedar en manos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) alegan que es la instancia más indicada. Por cierto que el TSE es el órgano -entre las instituciones públicas- que en otras encuestas que ha hecho el IDESPO mantiene el mayor índice de credibilidad. Los datos revelan, además, algunas consideraciones finales. Se dice que este asunto es uno de los acontecimientos recientes más destacados. Se menciona que, en el ambiente político nacional, la consulta de inconstitucionalidad realizada a la Sala IV sobre la reforma al artículo 132, inciso D, de la Constitución Política, efectuada en 1969, a propósito de la cual la Sala IV hace un pronunciamiento el 4 de abril de 2003, pone de manifiesto la estrecha relación entre el derecho y la política. Este razonamiento se desprende de las implicaciones prácticas que se derivan de tal resolución, pues ahora los expresidentes pueden ser reelectos nuevamente en sus cargos. Es necesario rescatar que el fallo de la Sala IV orienta el tema de la legalidad. E.D.- En qué momento llevaron a cabo ustedes las consultas a los entrevistados? V.P.- La información fue recolectada entre el 3 y el 6 de abril del 2003, en el justo momento en que la Sala IV se pronuncia. E.D.- ¿Hubo, previamente a este estudio, otros del IDESPO que tocaron este mismo tema?. V.P.- Sí, han habido otras encuestas en el IDESPO que han planteado el tema de la reelección presidencial y los resultados no nos varían mucho, en términos generales. Inclusive, un dato interesante: la gente que contesta el cuestionario los días previos a la respuesta de la Sala y la que lo hace los días posteriores mantienen un comportamiento constante. E.D.- Interesa empezar a analizar estos resultados a la luz de los hechos. Ya hay una resolución, hay un cambio importante en nuestra Constitución Política. Don Carlos, ¿cómo analiza usted ésta resolución y cuáles ve como sus efectos inmediatos más destacados?. V.P.- Yo creo que, evidentemente, Costa Rica, en el último año y medio, ha sufrido grandes cambios. Uno es la conformación de un sistema multipartidista en el Parlamento. Hay cambios también en el régimen municipal importantes, y el otro es este cambio en la reelección presidencial. Quisiera señalar que esto modifica las reglas de juego político porque hace entrar a nuevos actores sociales a la vida política. Digo esto porque posiblemente algunos expresidentes van a tener mucha presencia, mucha beligerancia, pero además de eso, van a asumir roles de conductores en partidos políticos. Se notan claramente dos cosas: por un lado, los partidos tradicionales están resquebrajados, fundamentalmente el Partido Liberación Nacional, y por otro, es el problema de la falta de liderazgo colectivo en esos partidos. Ante tales situaciones, elementos como la reelección presidencial son mecanismos casi mesiánicos para salir ante esos problemas, y agrego, también eso demuestra, según las cifras que daba Vilma, que el país está dividido en el tema; es decir, que no es tan cierto que hay una sola opinión sobre el tema ni que para el sistema político esto signifique la solución a los problemas que enfrentamos en el país. E.D.- Vilma, valdría la pena valorar si en algún momento los estudios que ha realizado el IDESPO reflejan los niveles de satisfacción o de insatisfacción de la gente con respecto al nivel de información que han recibido sobre el tema de la reelección. Digo esto porque tal vez se pueda determinar hasta qué punto pudo faltó más debate público, más información y profundidad en el tratamiento del tema. V.P.- Creo que en esto uno tendría que tener claro cuál es el fondo de la Reforma, y por eso, quizás, en una de las consideraciones finales, el IDESPO plantea esta fineza entre lo que es el derecho y la política. Me explico: la decisión de la Sala IV se convierte, digamos, en una decisión de naturaleza legal, es decir, indica que se deben hacer cambios en el sistema. Teórica, o por lo menos doctrinariamente, uno tendría que entender que un cambio en estos procesos de reelección deberían ser por lo menos efectivamente controlados por un acuerdo, por un control de constitucionalidad, o sea, por una justicia de constitucionalidad. Pero una decisión de estas tiene una implicación eminentemente política, y aquí tenemos, digamos, las dos caras de una misma moneda. Entonces, una decisión de esas implica, como muy bien lo planteaba Carlos, que pone a nuevos actores o viejos actores de nuevo a jugar. Yo creo que en este tema de la información y de la percepción de los y las costarricenses, el instituto tiene la tarea y la responsabilidad de poner la información con claridad a la gente para que ella sirva de elemento de debate y podamos hacer la diferencia entre la implicación política y la implicación del control de constitucionalidad. Una de las cosas interesantes es el porcentaje de costarricenses que dicen que el referéndum es una buena salida para resolver éste tema. De alguna manera estamos entendiendo esto como una salida, digámoslo así, como solución a un problema que tiene que ver con una organización del Estado, con un equilibrio de poderes. Estamos hablando, digamos, de un nuevo agente. Ahora, creo que sí es una gran responsabilidad nuestra que ésta información le permita a las personas un adecuado nivel de discusión. E.D.- ¿Pueden haberse producido perjuicios en el equilibrio de los poderes del Estado con la resolución de la Sala IV? Hay quienes sostienen que se ha dado un golpe de Estado al Poder Legislativo. ¿Qué opinión le merece este asunto, don Carlos? V.P.- Yo creo que el problema es bastante complejo, porque, muchas veces, hay que analizar que cuando se hace la Reforma, en los años 60, para evitar la reelección presidencial, en ese momento el despliegue de todos los efectos jurídicos y políticos de la Constitución del 49 no eran conocidos. Yo creo -y voy a ser aquí temerario, don Elbert-, que cuando se hace el cambio y se crea lo que la gente llama la Sala IV, la Sala Constitucional, no se dieron cuenta de todas las potestades que le estaban dando a esa Sala, y entonces, ante un vacío de autoridad notorio como el que vivimos y que que lleva ya más de 20 años, entonces un órgano con tantas capacidades toma ese tipo de decisiones. Yo he escuchado algunos comentarios en contra de que la Sala IV tomara la decisión, algunos han hablado hasta de “día negro”, o de día tal cosa. Se ha puesto mucha pimienta propia de la política, pero ha habido muy pocos argumentos alrededor de por qué no podía definir el asunto la Sala IV, no se ha dicho qué artículos la inhibían para hacerlo. En otras palabras, yo creo que si se considera que la Sala Constitucional no debería tomar esas decisiones, debería ser por un cambio constitucional, y eso trae otra parte:la falta de iniciativa del Parlamento en ciertas áreas, hay una especie como de falta de iniciativa para tomar decisiones. Recordemos que el tema no es nuevo, llevamos 8 o 10 años discutiendo el tema. Yo creo que debemos ver con fineza en tres niveles; uno: la legalidad, es una discusión de fondo sobre los principios que tiene que tener la Sala Constituyente y el Parlamento, así como sobre sus límites. Nos toca discutir cuáles son los límites de cada uno. Dos: el problema de legitimidad. IDESPO lo plantea muy claramente, la gente está pidiendo referéndum, y eso no es nuevo, eso es un fenómeno muy importante a tomar en cuenta para tomar una serie de decisiones, hay que canalizar ese tipo de demandas sociales antes de que el reclamo ocurra en medio de una crisis. Tercero: hay una serie de vacíos de autoridad y de poder muy claros. Ante un panorama así lo común es que un Parlamento resuelva sobre lo cotidiano no sobre los estratégico de largo plazo de un país. E.D.- Son tercios muy similares los que dicen que la última palabra debe provenir de la Asamblea Legislativa, el Tribunal Supremo de Elecciones, la Sala Constitucional y la figura del Referéndum, sin embargo, vale destacar que los dos mayoritarios son Asamblea Legislativa y Referéndum. ¿ Hay algún nivel de análisis o de elaboración de esos resultados en lo que respecta a éste punto del Referéndum?. V.P.- Efectivamente, la vía alterna, si pudiéramos hablar de una vía alterna, es el Referéndum. Un 27% de la muestra considera que se debería resolver el problema de la reelección mediante un Referéndum. Sin embargo, yo creo que nosotros debemos ver ésta dimensión de legalidad y legitimidad. Es para preguntarse cuál es el papel de éste actor social llamado referéndum. ¿En qué medida, además, nosotros también estamos aportando y educando a este pueblo?, ¿Estamos dándole elementos importantes desde toda la dimensión democrática para que esté en condiciones de decir, mediante un referéndum, por ejemplo, quién debe resolver un problema de naturaleza legal, por un lado, en el que también hay un profundo problema de legitimidad involucrado?. V.P.- Yo creo que esa diferencia es muy importante. ¿Por qué? Porque la legalidad no se pone en discusión. Para mí la legalidad estaba en la Sala Constitucional, lo que esté en discusión son los mecanismos, y aquí voy a hacer un comentario sobre algo que vos señalabas, Elbert, con mucho acierto en la pregunta anterior. ¿Cuál es el sentido de mi inquietud? Pues que tal vez se confundió la legalidad con lo político. Muchos actores se movieron en el nivel de ir a la Sala Constitucional, sacaron artículos en los periódicos pero no construyeron un verdadero y amplio debate nacional, importante a nivel político, que reflejara cuál era la posición de los y las costarricenses. Vean que la resolución fue casi como cuando hace años le llegaba a uno un telegrama. Nos notificaron la resolución, pero el debate de fondo, el debate en el Parlamento, el debate en el Primer Poder de la República no fue tan importante. Y si vemos lo que citaba Vilma, de que la opinión de los costaricenses se divide entre un 50% a favor contra un 44% em cpmtra entonces vemos que no hay en el país una definición que digamos total y absoluta sobre el tema. E.D.- ¿Cúales podemos identificar como efectos o repercusiones de la resolución de la Sala IV que abre el camino a la reelección presidencial en el país?. V.P.- A mí me parece que es una excelente y riquísima oportunidad para volver otra vez, o para reiniciar pasos andados, para apuntalar la construcción política, heterogénea, diversa, dinámica y plural que requiere el país. Creo que la participación de nuevos actores y el poder lograr de alguna manera que esta máquina o que este proceso social deje de ser máquina y tenga una actividad inteligente es precisamente porque se dan cambios como el que comentamos. V.P.- Yo creo que sobre el tema de la reelección habría que hacer una diferencia histórica primero. Yo creo que deja a una parte de esos presidentes con posibilidades de reelección. Otros, por cuestiones de edad, quedan fuera. Sí quisiera subrayar algo: un sistema político no se puede reducir al tema de la reelección presidencial.Si uno estudia los regímenes políticos de América Latina, cuando hay reelecciones, a veces, la segunda parte no fue tan buena como al primera. Pongo dos ejemplos muy cercanos: la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez, en Venezuela, que terminó en una crisis de salida de gobierno, y la otra, de un gran jurista que ya mayor llegó a presidente, don Rafael Caldera; después de él vino Hugo Chávez. Al reflexionar encontramos que es válido abrir oportunidad a la reelección pero sin cerrar los espacios para nuevos actores. Tenemos que darle oxígeno al sistema político. Creo que la reelección presidencial es, junto con el discurso sobre cambio al sistema político del presidente Rodríguez, una especie de caja de Pandora. Estamos reiniciando un nuevo período en el cual tenemos que hacer un reajuste de temas. Tal vez el primero fue la reelección presidencial, por la parte jurídica, por la importancia del tema, y por ver el principio que señalaba Vilma muy claramente, de legalidad, pero hace falta la otra parte, legitimidad, sistema político. Y hay algo muy importante en todo esto que debe ser clarificado mediante estudios nuevos: cómo ve el costarricense el futuro. En el caso del señor Arias, ha dicho claramente estar dispuesto a aspirar a un nuevo mandato, eso está bien, pero otros en el mismo PLN piensan diferente, no hay homogeneidad, eso está bien. En tanto, en el PUSC la estrategia es diferente. Ellos trabajan más por el fortalecimiento como partido que como candidato, eso es un factor muy importante que se ha visto en los últimos 12 años en el Partido Unidad Social Cristiana; desde 1990 para acá ese partido se ha venido fortaleciendo como institución. Hay un montón de fuerzas dispersas por ahí que hay que tomar, me refiero al PAC. Hay un nuevo partido que surgió de la división del PAC, me refiero a muchas fuerzas pequeñas que en un tema como éstos pueden decidir cualquier cambio en un escenario político determinado. E.D.- ¿Estaremos entrando en un período previo a la consideración de nuevos y profundos cambios en el sistema político? Recuerdo que no hace mucho se planteo el tema de cambiar del régimen presidencialista vigente a uno semiparlamentario. ¿Qué opinan ustedes? V.P.- Yo considero que aquí hay que pasar por un tema obligatorio: el de la legalidad y el de la legitimidad. El pueblo debe involucrarse a fondo en el análisis de propuestas y consideraciones respecto a los ajustes que el sistema necesita. Eso es vital. Con adecuada participación del ciudadano de a pie se pueden corregir muchas de las debilidades de los liderazgos políticos. A mí me parece que el tema de la participación es fundamental precisamente para poder decir, bueno, está debilitado este sector o este otro. Me parece a mí un actor que el papel fundamental, el que podría dirigir en última estancia ese proceso es ese actor social, es el ciudadano común y corriente que se aglutina, digamos, que tiene un deseo, una necesidad y un derecho de participación. V.P.- Hay una cosa muy importante que los trabajos del IDESPO reflejan y que el sistema político costarricense debe resolver. Es que nuestra clase política, yo lo he dicho, se ha hecho muy autista, a veces no resuelve los problemas de fondo, resuelve los problemas de corto plazo. Cuando vos señalabas, Elbert, si se fortalecía el Poder Ejecutivo, yo diría que tampoco, por qué, porque sentimos un Poder Ejecutivo en estos momentos cada día más fraccionado, sin una posición que permita dar una direccionalidad única al Estado costarricense, entonces hay un problema de ausencia del Parlamento. Pero, también, ante un Poder Ejecutivo sin capacidades suficientes para poder llevar a cabo las medidas correspondientes, y si además agregamos dos elementos más: uno, que hay una pérdida de capacidad de las Instituciones Autónomas para poder resolver problemas de fondo, el problema de la gobernabilidad ciudadana a nivel intermedio y a nivel básico es un problema que está presente. Otro problema presente es la débil confianza en los órganos de representación de defensa al ciudadano. Yo hago ahí una crítica, sí cambiaron los partidos políticos, pero ¿cambió la capacidad de las legisladoras y los legisladores?, ¿cambió la capacidad estratégica en ese sentido?. Porque si uno ve el peso del Parlamento, sigue con el mismo lastre de otras épocas. Ya sea con asambleas populares o mediante la elección directa, nada de eso significa haber mejorado la calidad del recurso humano que llega al Parlamento. E.D.- ¿Tendremos hoy mejores ciudadanos que en las pasadas elecciones? ¿Habrán mejorado con los cambios ocurridos, o ni se enteran? ¿Tendremos mejores liderazgos o seguiremos confundidos entre la popularidad y la capacidad política para negociar y tomar decisiones?. V.P.- Hay un punto que está para mí en la discusión sobre el tema de la cultura política. Uno podría pensar que los jóvenes no han tenido, digamos, la oportunidad de ver un estadista en los últimos 20 años. Admitamos que parte de ese modelo que le permite a los sujetos socializar o incorporar cierto tipo de pautas políticas es deficiente en nuestro país. Apuntando a lo que señalaba Elbert, cuando preguntaba si ha cambiado la calidad de nuestros ciudadanos, yo creo que hay un punto aquí que deberíamos retomar y es que nosotros somos parte de esa conciencia ciudadana. ¿Cuán educados estamos para equilibrar lo que demandamos y lo que estamos dispuestos a darle a una institución, por ejemplo, para fortalecerla y hacerla mejor?. Yo creo que a veces nosotros perdemos un poquito de vista ese aspecto. Aquí sí creo que el estadista y el líder o la líder política deberían de ayudar a fortalecer esa actitud crítica y propositiva entre los grupos sociales. V.P.- Hay que mejorar el control ciudadano, la participación real de las personas si vamos a hacer cambios de fondo, cambios, por cierto, que hay que hacer para poder insertarnos en nuevas y mejores condiciones en la vida política. Lo debemos hacer, además, con un esquema abierto de participación social y donde todos nos sintamos responsables, que es la otra parte de esta discusión, a la par del tema de la reelección presidencial. E.D.- Gracias a Vilma Pernudi, del IDESPO, y a Carlos Carranza, de la Escuela de Sociología, por acompañarnos. Arriba |
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