Significado y protección de Isla del Coco

  Por Elvira Sancho

Isla del Coco, el parque nacional más aislado de Costa Rica y uno de los más bellos, es la cumbre de una montaña que se levanta desde el fondo del mar hasta los 634 metros, que es la altura de Cerro Iglesias. Se formó por una sucesión de procesos volcánicos que provocaron el levantamiento del lecho marino. Se cree que la lava fluyó formando las rocas basálticas predominantes mientras que la roca volcánica fue creada por explosivas erupciones periódicas. Se localiza en el Océano Pacífico, al suroeste de Costa Rica, a 532 kilómetros de la costa. Tiene una extensión de 24 km2 en su área terrestre y 972 km2 de ecosistemas marinos. La temperatura promedio es de 25,5° C y llueve hasta 7.000 mm al año. Actualmente cuenta con una decena de habitantes, en su mayoría funcionarios del Sistema Nacional de Áreas de Conservación del Ministerio del Ambiente, quienes protegen las riquezas del lugar.

Isla del Coco sirvió de refugio a piratas, corsarios y balleneros en los siglos XVII y XVIII. Cuentan las leyendas que en ella se escondieron importantes tesoros, incluyendo el famoso Tesoro de Lima. Más de 400 expediciones caracterizan la incesante búsqueda de los tesoros en los últimos 150 años, sin conocerse hallazgos importantes. Desde 1994, por un decreto ejecutivo las concesiones gubernamentales de búsqueda están suspendidas.

La presencia costarricense en la isla data de 1832, cuando el entonces gobernador Juan Mora Fernández mandó un barco a rescatar un naufragio chileno. La primera expedición científica nacional fue en 1898, cuando el presidente Rafael Yglesias envió a un grupo liderado por los investigadores Anastasio Alfaro y Henry Pittier. Por vez primera, entonces, se recomendó proteger la valiosa riqueza natural de la isla y, además, cerrar la colonia penal que llevaba seis años operando. Pero la posesión oficial de ese territorio no se dio sino hasta septiembre de 1869, al izarse por vez primera la bandera nacional. La isla sirvió como base naval del gobierno costarricense desde 1978 hasta 1990, cuando la administración fue concedida al entonces Servicio de Parques Nacionales. Actualmente, con la excepción de los guardaparques que se turnan para asegurar su protección, se mantiene deshabitada, aunque es visitada regularmente por pescadores, científicos y turistas.  

Importancia para Costa Rica y el mundo

Por su tamaño y aislamiento Isla del Coco constituye uno de los sitios naturales menos alterados por el hombre, con un alto endemismo y una gran diversidad biológica. Su condición de parque nacional y de área de conservación marina hacen de ella un hábitat protegido legalmente para muchas especies pelágicas migratorias, entre ellas el tiburón sedoso (Carcharhinus falciformis), el tiburón de Galápagos (Carcharhinus galapaguensis), el tiburón punta blanca (Charcharhinus albimarginatus) y el tiburón volador o punta negra (Carcharhinus limbatus). Todas estas especies se encuentran en la actualidad altamente amenazadas por la actividad pesquera.

La isla está catalogada como un laboratorio natural para realizar investigaciones sobre la evolución de las especies y el monitoreo del ambiente a largo plazo. Los resultados de las mismas podrían proporcionar importantes datos sobre la dinámica de sus ecosistemas y su relación con los cambios globales del ambiente marino y terrestre para la región del Pacífico Occidental.

Su ubicación estratégica brinda al país la oportunidad de ampliar su zona económica exclusiva pacífica en 200 millas de mar alrededor de su pequeño territorio. Lo anterior confiere a la isla especial importancia nacional e internacional, dándole un alto valor científico, ecológico, económico (por su gran riqueza pesquera y la amplia zona económica exclusiva) y político (por su posición estratégica).

Isla del Coco, que constituye la única expresión terrestre de la Cordillera de Cocos (acompañada por otras formaciones como Islas Galápagos y Malpelo), es un ejemplo excepcional de isla localizada cerca de un centro de distribución de especies, donde el trabajo geológico puede ayudarnos a comprender e interpretar procesos globales relacionados con la dinámica del suelo oceanográfico y de la cordillera. La combinación de los altos niveles de precipitación y su quebrada topografía apuntan a la formación de múltiples ríos y riachuelos que proveen las condiciones para el mantenimiento de un bosque húmedo y de ecosistemas boscosos costeros (Gobierno de Costa Rica. 1996. Nomination for inclusion in the World Heritage List of Natural Properties. Documento propuesta ante la UNESCO. San José).

La influencia de un complejo sistema de corrientes marinas, de las cuales la más relevante es la Contracorriente Ecuatorial del Norte, y los regímenes oceanográficos y atmosféricos resultantes, permiten conservar procesos ecológicos en bosques tropicales y ecosistemas coralinos que no se encuentran en sitio alguno del Sudeste Pacífico. Asimismo, promueven el potencial de Isla del Coco para la conducción de investigación científica, la recreación y la educación. Adicionalmente, Isla del Coco constituye la única isla oceánica de Centroamérica y es considerada una de las islas inhabitadas más grandes del mundo.

La unicidad de Isla del Coco motivó al Gobierno de la República a declararla Parque Nacional en 1978, considerando en especial su valor biológico, ­histórico y estra­tégico para la soberanía nacional. Y con el fin de proteger adecuadamente su riqueza marina, en 1984 se ampliaron los límites del parque a cinco kilómetros, y en 1991 a 15 km alrededor de la isla. En 1995, la isla fue legalmente declarada área de conservación, incluyendo sus componentes marino y terrestre.

En un esfuerzo del Gobierno de la República, de la Fundación Amigos de la Isla del Coco y de destacados científicos nacionales e internacionales, se logró que en 1997 Unesco la declarara Sitio de Patrimonio Natural de la Humanidad. Un año después fue declarada Humedal de Importancia Internacional según la Convención de Humedales Ramsar. La primera declaratoria tuvo como sustento el valor de la isla como hábitat crítico para especies pelágicas, particularmente tiburones. Por su parte, la segunda reconoce la importancia del sitio como hábitat de aves acuáticas y de especies migratorias.  

Riqueza biológica

Isla del Coco alberga más de 1.300 especies animales (marinas y terrestres), de las cuales se conocen 228 de mamíferos (10 terrestres introducidas y cinco marinas), 600 de moluscos marinos, más de 260 especies de peces marinos (27 endémicas), 32 de corales, 235 especies de plantas (10 especies vasculares endémicas y 48 no vasculares con 17 especies endémicas de helechos), 362 especies de insectos y 85 de hongos, entre otras. 

Existen cinco especies de mamíferos terrestres introducidas durante las expediciones realizadas en los siglos XVII y XVIII que representan serias amenazas para el mantenimiento de los ecosistemas terrestre y marino: el cerdo cimarrón (Sus scrofa), el venado cola blanca (Odocoileus virgianianus), la rata (Ratus ratus), la cabra (Capra hircus) y el gato domésitco (Felis catus). Adicionalmente, algunas especies endémicas de vertebrados terrestres son la lagartija anolis (Norops townsendii), el geko (Sphaerodactylus pacificus), el pinzón (Pinarolozias inornata), el cuclillo (Coccyzus ferrugineus) y el mosquerito (Nesotriccus ridgwayi) (Ibid.).

La cobertura vegetal de la isla es densa, con un alto endemismo (estimado en un 30%). Las plantas más comunes son el palo de hierro (Sacoglottis holdriedgei) y el aguacatón (Ocotea ira).El sotobosque se caracteriza por la presencia de algas, musgos y varias especies de helechos. Las epífitas son comunes desde las zonas costeras hasta las altitudes de Cerro Yglesias y otros cerros (Ibid.).

Las pequeñas islas y rocas situadas en zonas aledañas proveen las condiciones idóneas para el desarrollo de procesos de anidación de colonias de especies de aves migratorias como Sula leucogaster, Sula sula, Fregata minor, Gygis alba y Anous stolidus.

La fauna marina, sin embargo, es considerada la característica más exótica e interesante de Isla del Coco. Antes de 1983 se encontraban comunidades y arrecifes de coral que estaban entre los más desarrollados del Pacífico Oriental. De las 30 especies de coral registradas nueve ocurren a profundidades superiores a los 30 metros. Pero como resultado de las altas temperaturas del agua durante el fenómeno El Niño –en 1982 y 1983- se estima que el mismo ha muerto en un 90% (Garrison, Ginger. 2000. Peces de la Isla del Coco. INBio. San José). La mayoría de las especies de peces de Isla del Coco se encuentra sólo en el Pacífico Oriental Tropical y muy pocas en ambas vertientes del Istmo de Panamá. Otras especies son circuntropicales y otras son arrastradas por la Contracorriente Ecuatorial del Norte desde el Indopacífico (Ibid.). 

Los retos que se enfrentan

Los retos a los que se enfrentan quienes lideran iniciativas en beneficio de la Isla del Coco se pueden agrupar en seis tipos:

a. Físicos, climáticos y geográficos: Éstos se refieren específicamente a las condiciones prevalecientes en la isla: sus agitadas aguas, escasos sitios de anclaje y difíciles condiciones de acceso. El transporte de funcionarios, voluntarios e investigadores, así como las provisiones necesarias para su estadía en la isla, dependen de la disponibilidad de sitios en los barcos de turismo que la visitan regularmente.

b. Ambientales: La presencia humana, aunque limitada, ejerce una presión sobre los recursos marinos del área. La frecuente permanencia de pescadores específicamente afecta las principales especies pelágicas de pesca, a saber, el tiburón, el dorado, el atún, el wahoo, el marlin, el vela, el espada y el pargo. Adicionalmente, el anclaje de los barcos y la limitada actividad turística (buceo recreativo) tienen efectos sobre las frágiles comunidades coralinas.

c. Administrativo-financieros: Desde que el Ministerio del Ambiente asumió la administración del parque en 1990, se ha contado con escaso apoyo de otras instituciones gubernamentales para el control y el manejo de temas asociados a su protección como territorio insular de Costa Rica. Asimismo, los recursos económicos y humanos resultan insuficientes para las necesidades actuales, trayendo consigo una dinámica de corto plazo que limita el potencial de crecimiento y desarrollo insular. Las características antes señaladas y las categorías de manejo y protección que la revisten hacen de Isla del Coco un sitio cuya visitación es restringida y sumamente baja (estimada en unos 2.500 visitantes por año), lo cual dificulta la generación de recursos vía derechos de buceo, anclaje y admisión.  

d. Informativos: La escasa información resultado de investigaciones científicas y sociales realizadas en Isla del Coco no ha respondido a una estrategia de investigación. Esto ha sido una limitante en la medida en que el proceso de toma de decisiones ha carecido de información de base que la fundamente. Un ejemplo de ello lo presenta la ausencia de conocimiento sobre el impacto de especies de mamíferos introducidos hace varios siglos a la isla; su erradicación constituye un reto, principalmente por su posible impacto sobre las especies endémicas y los ecosis­temas terrestres y marinos. La ausencia de información, específicamente en los campos de la oceanografía, la meteorología y la biodiversidad marina, limita asimismo el adecuado manejo del parque.

e. Infraestructura adecuada: En la actualidad se carece de las instalaciones y equipos requeridos para realizar exitosamente actividades de investigación y monitoreo del ambiente terrestre y marino y su relación con el clima. Se hace necesario contar con las instalaciones, equipo y otras facilidades para ofrecer una estadía adecuada a los investigadores y visitantes a  la isla.

f. Calidad de vida: El recurso humano que realiza labores de vigilancia, protección, atención a visitantes y apoyo a éstos, carece de las condiciones básicas para gozar de una adecuada calidad de vida. El desarraigo familiar, los bajos salarios, las limitadas actividades recreativas que la isla ofrece, su exposición a situaciones de emergencia carentes de los mecanismos para hacerles frente, entre otros factores, representan situaciones que requieren una pronta solución (Bolívar, A.; Y. Rovinski y E. Wo Ching. 2000. La Pesca en la Isla del Coco. Fundación Amigos de la Isla del Coco y Área de Conservación Marina Isla del Coco. San José).  

Estrategia de desarrollo futuro

Con el fin de promover la investigación científica como eje central de desarrollo de Isla del Coco se han identificado una serie de áreas que cuentan con un gran potencial, entre ellas la biodiversidad marina, el vulcanismo y la atmósfera y el clima. Próximamente se iniciará un estudio tendente a confirmar estas áreas de estudio y a identificar posibles centros de investigación, universidades y organizaciones no gubernamentales con interés explícito en apoyar la investigación. En la promoción del desarrollo científico se prevé el establecimiento de una estación biológica o laboratorio debidamente equipado para albergar a una quincena de investigadores, para lo que es necesaria la instalación de sistemas de comunicaciones que permitan la comunicación y transferencia de datos vía internet y el aprovisionamiento eléctrico de forma permanente; asimismo, es prioritaria la búsqueda de recursos para adquirir y mantener la embarcación para trasladar al personal del parque, a voluntarios e investigadores y las provisiones y equipos entre el litoral continental costarricense y la isla.

En la puesta en marcha de este plan de desarrollo la Fundación Amigos de la Isla del Coco y el Área de Conservación Marina Isla del Coco, que son los principales actores en la isla, unen esfuerzos en la elaboración de proyectos y su ejecución conjunta. Las iniciativas desarrolladas buscan minimizar el impacto de los retos antes mencionados, así como consolidar un fondo en fideicomiso (en el que ya hay $180.000) que garantice la conservación de este santuario natural. Se busca el establecimiento de alianzas estratégicas con diversos sectores de la sociedad local e internacional: centros de investigación científica, empresas privadas, entidades gubernamentales, organismos financieros internacionales e individuos particulares pueden contribuir en la promoción de Isla del Coco como centro internacional de investigación científica.

El diseño y presentación de propuestas de cooperación internacional ante gobiernos amigos, oenegés conservacionistas e instituciones gubernamentales, así como la creación de mecanismos de trabajo con el sector empresarial, y la organización de eventos específicos que permitan generar recursos frescos constituyen algunos ejemplos de acciones que se realizan actualmente en beneficio de la isla.  

Cooperación local e internacional

Es imprescindible contar con el apoyo técnico y financiero de autoridades locales y de la comunidad internacional para desarro­llar acciones que permitan superar estas limitantes y poder garantizar el manejo y la protección de la riqueza de Isla del Coco en el mediano y en el largo plazo. A la fecha, el Fondo Global Ambiental, mediante gestiones del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Fondo Francés para el Medio Ambiente, se ha comprometido a colaborar con aproximadamente $2 millones en la compra de una embarcación y en la conducción de una serie de investigaciones preliminares que permitirán a las autoridades de este parque nacional asumir una toma de decisión basada en información científica. Adicionalmente, el Gobierno de Japón financió la adquisición de equipo de comunicaciones, unidades de generación hidroeléctrica y fotovoltaica y motores fuera de borda, con lo cual se satisfacen muchas de las necesidades actuales en esas áreas específicas. Se espera contar en el mediano plazo con una propuesta para impulsar el desarrollo de la infraestructura requerida para promover la isla como sitio de investigación científica mundialmente. Empresarios costarricenses y extranjeros y otros individuos (ver anexo) se han sumado a la causa con donaciones para conducir actividades propias de los programas que se enlistan a continuación:

a. Protección y manejo del recurso marino:  La conservación del recurso marino en su estado natural permitirá la promoción de la investigación científica en el sitio. Para ello se requiere fortalecer la capacidad de los funcionarios del parque en el control de la actividad pesquera ilegal en aguas protegidas. Una embarcación rápida y debidamente equipada con sistemas radiales, geo-posicionadores y un detector de radioboyas, un radar en la isla, capacitación a los funcionarios en temas asociados al manejo de decomisos, así como una mayor definición política (autoridades del Ministerio de Seguridad Pública, Tribunales de Justicia, Incopesca y Minae) son acciones que deben consolidarse con miras a lograr la conservación permanente de la riqueza marina de Isla del Coco.

       Para el 2001 se tienen planeadas una serie de actividades financiadas por el programa Proarca/Capas (con sede en Guatemala) con miras a fortalecer las labores de protección por parte de los funcionarios de la isla. Talleres con las cámaras de pescadores, capitanes y propietarios de embarcaciones, jueces y fiscales de la región de Puntarenas, son parte del programa previsto para este año. Adicionalmente, se contará con una embarcación tipo Cigarrette, donada por el Consejo Nacional de Drogas, que permitirá conducir operativos más efectivos en las aguas protegidas aledañas al parque. Por último, y con miras a consolidar un fondo que permita dar el apropiado mantenimiento y operación a las embarcaciones, se está previendo lanzar una campaña de capital de forma conjunta con las empresas comerciales que cuentan con autorización del Ministerio del Ambiente para promover el buceo recreativo en la isla.

b. Investigación científica: El control y monitoreo de los diversos ecosistemas marinos es fundamental para la promoción de la investigación científica a nivel mundial. Para ello se requiere contar con un reglamento de uso de los recursos marinos y con el equipo básico para efectuar investigaciones (equipo de buceo, compresores de aire, cámara de descompresión, botes inflables, equipo de cómputo, equipo audiovisual y un sistema de anclaje permanente, entre otros). Uno de los principales fabricantes norteamericanos de equipos de buceo contribuirá con este programa.

c. Educación ambiental y divulgación: Siendo el conocimiento una fuente de cambio cultural, el sector pesquero local, los costarricenses y los ciudadanos del mundo debieran estar informados del rol relevante que cumplen sitios que han merecido la declaratoria de Sitio Patrimonio de la Humanidad y de Humedal de Importancia Internacional. Se están desarrollando algunas actividades en este sentido con la colaboración de Unesco, de The Henry Foundation y de la Corporación de Supermercados Unidos. Entre ellas se incluyen documentos básicos orientados a maestros y estudiantes así como programas radiales y televisivos, actividades curriculares a ser incorporadas al plan nacional de educación formal, campañas publicitarias locales e internacionales y discos compactos, videos y otros productos promocionales.

d. Seguridad ocupacional y capacitación al funcionario: El desarraigo familiar y social y la exposición a situaciones de alto riesgo son dos factores a considerar en el análisis del quehacer del funcionario adscrito al parque. Se requiere fortalecer su seguridad mediante la adquisición de seguros generales y específicos para realizar actividades submarinas. El establecimiento de un área de esparcimiento físico y mental, equipo para la atención de emergencias médicas (camillas, equipos de oxígeno, arneses  y cuerdas, entre otros), extintores y señales químicas luminosas, constituyen algunos ejemplos de necesidades concretas.

       Por su parte, en el área de capacitación se identifican talleres de capacitación policial (migración, aduanas, y procesamiento de decomisos), técnicas de navegación, buceo técnico, primeros auxilios, programa de intercambios, radiofonía, uso de GPS, mecánica general y cursos de inglés e historia natural y cultural para mejorar la atención al visitante. 

Sostenibilidad financiera: Se prevé la consolidación de algunos subprogramas que buscan fortalecer diversos mecanismos para la captación de recursos financieros para la isla. Para ello se han identificado potenciales colaboradores entre los que está el sector empresarial, fundaciones conservacionistas internacionales, agencias de cooperación internacional e individuos. Actualmente se cuenta con cuatro subprogramas liderados por la Fundación Amigos de la Isla del Coco: (1) Fondo patrimonial: Mediante la realización de dos campañas empresariales organizadas por la Corporación Más X Menos se ha logrado conformar un capital semilla de $180.000. (2) Mercadeo de productos: Se está desarrollando la producción y venta de artículos para un amplio público (tarjetas postales, discos compactos, camisetas, pines, afiches...). (3) Seminarios y conferencias: Éstos constituyen un instrumento novedoso para generar recursos económicos a la vez que proyectarse como institución en el sector empresarial costarricense. En el 2000 produjeron $28.000 por concepto de inscripciones y patrocinios. (4) Subastas de arte y aventura: De una primera experiencia realizada en octubre del 2000 se captaron $7.000 para apoyar al funcionario adscrito al parque.  

Anexo

Empresas y organizaciones locales colaboradoras de Isla del Coco

Alimentos Pro                                             Copias a domicilio                                    Jiménez & Tanzi S.A.

American Airlines                                       Corporación Auto Mercados                   Merck Sharp & Dohme

Arquitectura y Diseños SCGM                  Corporación Cormar                                 Microsoft de Centroamérica S.A.

Arrocera Costa Rica                                    Corp. de Cías.  Agroindustriales              Municipalidad de Puntarenas

Arrocera Río Claro S.A.                              Corp. de Supermercados Unidos              Probelleza de Costa Rica S.A.

Asoc. Solidarista de Supermerc. Unidos     Credomatic de Costa Rica                        Purdy Motor

Asamblea Legislativa                                   Crown Cork de Centroamérica                 Residencial El Coyol S.A.

Asoc. Solidarista de Crown Cork                Donato & Asociados                                Ríos Tropicales

BaByliss Costa Rica S.A.                           Epsilon Outsourcing                                 S.C. Johnson de C.A.

Banco Elca                                                   Equipos Nieto S.A.                                  Sellos Generales

Banco Interfín                                             Estudios e Inversiones Alsa S.A.             Sociedad Agrícola Caribana

Banco Popular                                             Exportaciones Prococo                             T - Comunica

Beneficio San Antonio                                Grupo Taca                                              The Strachan Foundation

Bridgestone Firestone                                 Holtermann & Cía                                    Tiempos del Mundo

Canal 7 Televisora de Costa Rica                INCAE                                                     Tiendas La Gloria

Carlos Revilla                                              Instituto Nacional de Seguros                   Titin S.A.

Centro Náutico Pesquero del Ina                Intaco                                                        Tostadora La Meseta

Conicit                                                         Interbolsa                                                  Triple T  S.A.  

Para conocer más sobre Isla del Coco: info@cocosisland.org  ·  islacoco@ns.minae.go.cr


La autora, especialista en relaciones internacionales, es directora ejecutiva de la Fundación Amigos de la Isla del Coco

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