Bové, el incendiario líder campesino francés insiste en pro de la soberanía alimentaria y contra la transgenesia agrícola
José Bové, el dirigente campesino francés que saltó a la fama mundial en agosto del año pasado al encabezar en Millau, Francia, la destrucción de un McDonalds, costándole esto una encarcelamiento de tres semanas que terminó gracias a la movilización de las más importantes redes campesinas del mundo, y quien también dirigió con sindicalistas estadounidenses las movilizaciones de diciembre contra la Ronda del Milenio de la OMC en Seattle, en reciente visita a Suiza defendió el derecho popular a combatir por todos los medios la mala alimentación y la agricultura industrial. En esta visita, que es la segunda a Suiza en lo que va del año (en febrero también estuvo ahí encabezando las protestas contra el Foro de Davos, realizado por gobernantes, empresarios y líderes financieros), el dirigente de la Confederación Campesina actualizó algunos de los ejes de su programa "planetario": la seguridad y soberanía alimentaria y el combate contra los organismos genéticamente modificados y contra la agricultura industrial
La soberanía alimentaria, según el dirigente de la Confederación Campesina Francesa, es el derecho de un país a alimentar a sus ciudadanos con volúmenes suficientes. En tanto, la seguridad alimentaria consiste en el derecho de una comunidad o nación de elegir los alimentos, sin que las transnacionales les impongan productos genéticamente modificados o carne con hormonas. Sin embargo, Bové reconoció que ambos principios están opuestos al librecambio que predomina en el mundo.
El líder campesino dijo que los organismos genéticamente modificados "no aportan nada, ni al consumidor, ni al campesino, ni a la sociedad". Agregó que estos productos sólo benefician a las grandes empresas que los producen.
La presencia de José Bové en Suiza coincidió con una nueva movilización de campesinos suizos a pocas horas de iniciarse en Ginebra una nueva ronda de negociaciones del tema agrícola. La reunión se dio en el marco de la Organización Mundial del Comercio. "Para la Organización Mundial del Comercio, la agricultura es un negocio más", en tanto que para los campesinos, la agricultura es la vida, la naturaleza y una actividad de trascendencia social, concluyó Bové.
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Premiado en la cárcel el líder campesino ecologista mexicano enfrentado a la transnacional maderera Boise Cascades
El campesino Rodolfo Montiel, encarcelado desde mayo de 1999 por oponerse a la tala del bosque y enfrentarse a los intereses transnacionales de la Boise Cascades en la sierra de Guerrero, en México, recibirá en prisión el Premio Ambiental Goldman.
Rodolfo Montiel, serrano sin parcela propia, semianalfabeto y decididamente romántico, se empeñó en preservar las arboledas sobrevivientes con una lógica sencilla: "Sin árboles, las nubes se van de paso, los rayos del sol se vuelven más calurosos, como si tuvieran pilas nuevas. Sin sombra se secan los ríos y los arroyos; sin agua no hay cosechas, en perjuicio de los campesinos y los profesionistas que comen esas cosechas".
Con esa preocupación trabajó durante años para "despertar" a otros campesinos. En 1998 formó la Organización de Campesinos Ecologistas, la cual logró, con paros y bloqueos, interrumpir un contrato de venta de madera entre la Unión de Ejidos Rubén Figueroa y una trasnacional estadounidense, la Boise Cascades. Pero su lucha se atravesó a los intereses y las complicidades de los taladores, los caciques y los militares, por lo que el 2 de mayo de 1999 fue detenido violentamente, junto con Teodoro Carrasco, un compañero de su organización, acusado de ser guerrillero y narcotraficante.
Montiel recibirá en la prisión la visita de un miembro del jurado de la Fundación Goldman y de varios representantes de Amnistía Internacional y de Sierra Club, que le comunicarán oficialmente los
detalles del reconocimiento. Entonces su causa, la lucha contra los taladores de los bosques de su sierra, habrá saltado los muros y las alambradas del Cereso para llegar a muchos y muy importantes foros mundiales.
Lo que él desearía lograr con esa novedosa difusión de su caso es reactivar la resistencia contra los talamontes de la Sierra de Petatlán, sobre todo porque aunque la Boise se retiró, nuevas empresas han tomado su lugar. Es el caso de la empresa Tableros y Chapas de Guerrero, de capital ciento por ciento español, que baja diariamente entre 30 y 40 camiones de alto tonelaje hacia su planta de Zihuatanejo, arreando los últimos restos del bosque por la ruta Vallecillos-San Antonio.