Fundación Cecropia da
a conocer estudio científico en el que se sostiene que los planes de manejo
forestal están destruyendo los bosques de Osa
Un estudio reciente, realizado por un grupo de científicos en ecología, geografía y ciencias forestales, bajo el auspicio de la Fundación Cecropia (una organización no gubernamental de la Península de Osa), indica que entre los años 1997 y 1999 se aprobaron 164 planes de manejo forestal en la Península de Osa. Estos planes autorizaron la tala de 14.346 árboles ubicados en un área de 3.486 hectáreas, casi 10% del área boscosa de la Reserva Forestal de Golfo Dulce. El volumen de madera extraído en este período equivale a 65.000 m3, suficientes como para llenar 3.200 camiones madereros. Los niveles de extracción autorizados en este lapso duplican las recomendaciones técnicas sugeridas por el plan de manejo de la Reserva de Golfo Dulce aprobado en 1992. El estudio demuestra que la práctica de explotación forestal utilizada por los planes de manejo forestal no difiere de los procedimientos tradicionales que en el pasado provocaron la deforestación de gran parte de la península. El estudio llegó a las siguientes conclusiones:
· Gran parte de los planes de manejo forestal están siendo ejecutados en las cuencas altas de los ríos, donde se encuentran los últimos remanentes de bosque de la península. El manejo de este bosque atenta contra la preservación de los recursos hídricos, por tratarse de áreas de pendientes pronunciadas y con uno de los niveles de precipitación más altos del planeta.
· Las prácticas de explotación forestal utilizadas en los últimos años han fragmentado el bosque de la reserva forestal de Golfo Dulce. Tal fragmentación se convierte en un obstáculo para el uso sostenible de las especies maderables y ha sido aumentada por la ejecución de decenas de planes de manejo en zonas que sirven como corredores biológicos a los fragmentos de bosque remanente.
· Una evaluación de los expedientes y un estudio de campo de los planes de manejo demostraron que la mayoría carecen de los requisitos estipulados en la legislación vigente. Todos estos planes identifican los árboles comerciales con nombres vulgares, provocando una gran confusión en la verdadera identidad de las especies extraídas.
· Debido a la topografía de las áreas manejadas, la pendiente de los caminos madereros, el tamaño de los claros abiertos por la caída de los árboles cortados y el daño sobre la vegetación remanente, se excede las regulaciones establecidas para la explotación maderera. Bajo estas condiciones se puede producir cambios irreversibles en la regeneración del bosque natural, que podrían conducir a la extinción de una parte importante de nuestra biodiversidad.
· Los planes de manejo forestal extraen los árboles de mayor tamaño, sin considerar que estos individuos son la base de la reproducción y regeneración de nuestros bosques y que el tiempo necesario para alcanzar este tamaño supera con creces los ciclos de corta establecidos bajo los criterios actuales. Además, la complejidad de la reproducción de los árboles tropicales imposibilita el supuesto manejo sostenible que se asume en los planes de manejo forestal.
Este estudio,
realizado por Gilbert Barrantes, Quírico Jiménez, Jorge Lobo, Tirso
Maldonado, Mauricio Quesada, Ruperto Quesada, Rafael González Ballar y
Shirley María Sánchez, cuestiona las políticas forestales empleadas bajo la
legislación vigente por el estado y el sector maderero en la Península de Osa.
Dichas políticas deben ser sustituidas por un manejo de los recursos naturales
basado en la planificación territorial según la capacidad de uso del suelo y
por la protección absoluta de la mayor parte de los bosques primarios de la
Reserva Forestal de Golfo Dulce, últimos remanentes de uno de los bosques de
mayor biodiversidad del planeta.