Peso, debilidades y deberes de nuestros ingenieros forestales

Felipe Vega (presidente de la Junta Nacional Forestal Campesina)

Pese a que la carrera de ingeniería forestal tiene muy poco tiempo de existir (25 años), el balance es positivo, dado que la actividad forestal del país es punta de lanza a nivel latinoamericano, con un liderazgo marcado en el manejo de bosque natural y un conocimiento de las especies forestales tanto nativas como exóticas tales que ha propiciado toda una nueva cultura productiva.

Lo anterior se ha traducido en políticas nacionales con efectos muy positivos en el ambiente, acrecentándose la cobertura boscosa del país de un 20% a un 40% entre 1987 y 1997, aparejando esto una recuperación de la biodiversidad, fuentes de agua, belleza escénica y fauna silvestre, y generando además un enorme potencial económico sobre la base de los productos forestales presentes.

Según el informe del Panorama Nacional 1997, en el plano macroeconómico la actividad forestal en Costa Rica, en tan poco tiempo y con un área mucho menor, supera a la ganadería de carne en el aporte al Producto Interno Bruto (PIB). Esta situación, aunada a que la actividad forestal apenas está iniciando su cosecha, augura un futuro promisorio en cuanto al aporte a la economía nacional.

También es destacable el desarrollo de propuestas, como el pago de los servicios ambientales, que son totalmente innovadoras a nivel mundial, involucrándose en este proceso actores egresados de la Escuela que han desarrollado importantes aportes en la concepción de esta nueva forma de fomento de la actividad forestal. Se puede mencionar que en la definición de políticas nacionales, dentro del marco de concertación nacional, de los siete miembros de la Comisión de Servicios Ambientales dos eran ingenieros forestales egresados de esta Escuela.

Otro aspecto importante es la generación de leyes y normativas nacionales novedosas a nivel mundial, campo en el que diferentes ingenieros forestales participaron protagónicamente.

El inicio de la verticalización de los procesos ha sido muy importante, pues se han generado, en muy corto plazo, soluciones "caseras" a la industrialización de diámetros menores que han facilitado el desarrollo de esta importante rama del sector forestal.

Los profesionales forestales graduados en la Universidad Nacional han jugado y juegan un papel muy importante en el desarrollo del sector forestal costarricense, prueba de lo cual es que en el sector privado las tres principales organizaciones: Cámara Costarricense Forestal (CCF), Oficina Nacional Forestal (ONF) y Junta Nacional Forestal Campesina (JUNAFORCA), son presididas por profesionales graduados de la carrera forestal de la Escuela de Ciencias Ambientales. Algo similar sucede a nivel gubernamental, donde generalmente acaparan los principales puestos. Muchos de los graduados de la Universidad son consultores internacionales en materia forestal, apoyando el desarrollo de esquemas de organización, investigación y aplicación de metodologías de educación y capacitación.

Entre las principales organizaciones desarrolladas en beneficio del sector es importante destacar el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (FONAFIFO), principal órgano de fomento de tal sector, que desde que era un departamento de la Dirección General Forestal, hasta su consolidación con la ley No.7575, ha sido dirigido en términos administrativos y directivos por diferentes profesionales de la Escuela: actualmente tanto el presidente de la institución como el secretario son egresados de la carrera. Lo anterior se repite en la Oficina Nacional Forestal (ONF), donde actualmente en una junta directiva de nueve miembros tres son egresados de la Escuela, incluso uno de ellos es la presidenta de la institución.

Los profesionales forestales son reconocidos por la legislación y están agremiados en un colegio profesional que vigila y apoya su ejercicio. En esta entidad -Colegio de Ingenieros Agrónomos- y en diferentes períodos profesionales, egresados de la carrera han formado parte de la junta directiva.

En los principales foros de discusión formales y no formales, tales como los congresos forestales, comisiones de política, Mesa Forestal Costarricense, comisiones de trabajo intersectorial para obtener productos muy específicos como los manuales de procedimientos, los profesionales forestales de nuestra Escuela han tenido una participación muy importante.

Aunque el balance resulta positivo, es importante, como autocrítica, establecer lo siguiente:

  1. Se nota deficiencias a nivel de campo, donde por ejemplo el forestal no tiende a documentarse y a crear sus propias bases de datos, como mecanismos para fortalecer los distintos procesos de la actividad forestal, siendo que, generalmente, la información es obtenida por investigadores de las universidades, quienes utilizan metodologías muy puntuales, que no abarcan la cantidad que se podría alcanzar con los datos obtenidos en el ejercicio del trabajo de un extensionista forestal.
  2. Es muy común que los profesionales forestales no saquen el tiempo debido para poder actualizar sus conocimientos, no solamente en el campo forestal sino en el agropecuario como un todo, pues en términos productivos es importante conocer esta temática y en términos de extensión con mucho más razón, ya que generalmente los campesinos necesitan convencerse de que quien les habla entiende su problemática.
  3. La asesoría forestal generalmente ha sido calificada por los usuarios como deficiente, esto porque no se aparece el profesional ni en cantidad de ocasiones ni en calidad de las mismas, por esa razón hay casos de colegas que están siendo evaluados por la legislación costarricense y por el colegio respectivo. Como ejemplo de lo anterior, la mayoría de las veces, en perjuicio de los beneficiarios, se prefiere recomendar el uso de recetas técnicas que no buscan la mayor eficiencia de la producción y no brindan los conocimientos adecuados para potenciar la actividad forestal; esto es muy común en las prácticas de manejo forestal para plantaciones y bosque natural.
  4. Aunque no es una regla general, hay quejas de la pasividad de los ingenieros forestales para propiciar cambios en beneficio de una sociedad productiva necesitada de ideas, iniciativa y compromisos serios de los distintos gremios con que interacciona. En tal sentido, aunque el sistema costarricense ofrece una serie de ventajas y oportunidades, éstas no se aprovechan, con lo cual no se fomenta la innovación e iniciativa que requiere una actividad tan joven y dinámica como la forestal.
  5. Aunque los currícula han mejorado sustancialmente en este punto, generalmente los que manejan las empresas forestales son otros actores, por falta de una visión empresarial. Esta situación reduce las posibilidades de empleo y de colonización de una actividad pujante, que está pasando de las primeras fases de producción a la culminación de los procesos de verticalización.
  6. La oferta de trabajo para nuevos forestales está saturada, generando problemas de estabilidad económica y social a una serie de colegas. Lo peor es que ni las instituciones de educación superior, ni el Colegio de Ingenieros Agrónomos, ni tampoco las entidades gubernamentales competentes, están haciendo los estudios que permitan conocer cuál es la viabilidad y expectativas de una carrera como ésta.

Conociendo los logros y debilidades de este importante gremio, se podría proponer lo siguiente:

  1. A nivel de subsectores se debe definir los perfiles profesionales adecuados que le aseguren los mayores réditos a los usuarios de los servicios forestales. De esa manera, por ejemplo, las organizaciones campesinas podrán seleccionar personas que verdaderamente se ajusten a sus necesidades y expectativas y no como sucede ahora, que se contratan profesionales que en algunos casos fracasan porque no tienen las normas de conducta requeridas para considerarse extensionistas.
  2. Las universidades deben desarrollar y/o fortalecer los mecanismos de seguimiento a sus profesionales, con el fin de potenciar la disciplina y desarrollar bases de datos que faculten un desarrollo más ordenado del sector. En este campo la Escuela de Ciencias Ambientales ha trabajado muy débilmente en comparación, por ejemplo, con su similar del Instituto Tecnológico de Costa Rica, institución que sí establece importantes nexos con sus egresados.
  3. Periódicamente desarrollar evaluaciones que busquen la innovación de los currícula de acuerdo a las necesidades de los tiempos. Lo anterior debe fundamentarse en análisis y valoraciones periódicas que verdaderamente indiquen los nuevos perfiles requeridos en los tiempos actuales.
  4. Se debe reconocer las ramas de la actividad forestal que tienen mayor crecimiento y futuro; además crear nuevas áreas de especialización que garanticen el desarrollo de los mejores profesionales y, a su vez, el desarrollo de mejores oportunidades laborales.
  5. En vista del creciente número de profesionales forestales, se debe investigar el mercado internacional para este tipo de servicios, reconociendo las condiciones requeridas para poder competir y cautivar este mercado, ofreciendo un profesional dinámico, con los conocimientos básicos para enfrentar los retos del nuevo milenio.
  6. Adecuar la actividad forestal a las necesidades de los tiempos, generando profesionales con un alto conocimiento de sistemas computarizados, visión empresarial, etc.
  7. Asegurar que la participación de los egresados de la Escuela siga teniendo un importante papel en la concepción de políticas nacionales, técnicas científicas y dirección de las principales entidades forestales del país, con el fin de que estratégicamente la Escuela pueda aprovechar estas ventajas y seguir manteniendo un importante estatus a nivel de institución superior.
  8. Continuar desarrollando foros similares a la celebración del 25 aniversario de la carrera, que permitan la retroalimentación entre la parte docente y los egresados.
  9. Establecer y desarrollar un mecanismo de seguimiento y comunicación que asegure el traslado de experiencias e intercambio de recursos de todo tipo que facilite y potencie al sector forestal.
  10. No perder de vista que las soluciones que debe plantear un ingeniero forestal la mayoría de las veces trasciende su campo, metiéndose en las ramas administrativas, agropecuarias, etc., lo que obliga a desarrollar los conocimientos necesarios para poder enfrentar la integralidad que se presenta, por ejemplo, en la unidad denominada finca. 

 

WRM pone a disposición su libro

Plantaciones forestales: impactos y luchas

 En el mismo se incluye todos los artículos sobre plantaciones (tanto generales como por país) publicados en los 18 números del boletín del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales, diseminados entre 1997 y 1998.

Todas las personas y organizaciones interesadas en recibir un ejemplar lo pueden solicitar a: wrm@chasque.apc.org, y con gusto se les enviará. Por favor aportar los datos correspondientes para el envío por correo.

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