Objetivos
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A nivel mundial cada día los recursos naturales se encuentran cada día más deteriorados. Los países “desarrollados” han basado, desafortunadamente, sus actividades económicas en el uso indiscriminado de los recursos naturales tales como la tala de bosques nativos y naturales, contaminación del aire y del agua, urbanización acelerada, construcción de plantas hidroeléctricas, desecación de canales, lagunas, pantanos y esteros.

Los países en “vías de desarrollo”, nos vemos obligados ante la apertura económica y la globalización, a seguir aumentar el consumo de energía y por ende, la pérdida de cada vez más nuestros recursos naturales, que se han convertido en pulmón del planeta.

Además, las áreas de humedales han sido seriamente amenazadas por las actividades agrícolas, debido al cambio del uso del suelo, el uso indiscriminado de plaguicidas y fertilizantes, la tala de la vegetación y la extracción desmedida de productos y subproductos.

Esta áreas albergan una gran cantidad de las especies faunísticas y florística han sido declarada por CITES, el Libro Rojo de la UICN y, específicamente para Costa Rica, por la Ley de Conservación de la Vida Silvestre  (Ley N° 7317) publicada en diciembre de 1992, como especies en peligro de extinción, y que el país a través de convenciones internacionales se ha comprometido a conocer su estado y a garantizar su protección

Estas especies y otras de las cuales no conocemos su estado de conservación actual, han sido explotadas históricamente, lo cual ha afectado su distribución y sobre vivencia. La pérdida de hábitat es otro factor que ha puesto en peligro ha muchas de estas especies.

La combinación de estos factores ha provocado la disminución de las poblaciones naturales y ha reducido su ámbito de distribución.

Otro aspecto importante de discutir es que brindan prioridades de manejo para muchas especies, con frecuencia son fijadas sin criterios biológicos, atendiendo en muchas ocasiones a los intereses económicos, a la falta de conocimiento y a la percepción humana sobre la fauna o la flora.

A la vez, la Estrategia Mundial para la Conservación (1980) nos propone un reto, el cual consiste en que es necesario mantener los procesos ecológicos esenciales, los sistemas que actúan como base para la vida y la preservación de la diversidad genética para asegurar la utilización y uso tanto de los ecosistemas como de las especies dentro de los esquemas de sostenibilidad; por tales razones y bajo este marco conceptual  se hace necesario determinar la situación actual de las poblaciones de especies y ecosistemas sobre los cuales existe mayor presión, de manera que pueda utilizarse dicha información  en la planificación y toma de decisiones para su conservación de los humedales por parte de las autoridades nacionales.

 Sumado a lo anterior,  existe poca información sobre una gran serie de factores que nos permitan formular las políticas adecuadas de manejo en estas áreas.

 Ante esta situación, el país y las instituciones responsables de generar conocimiento, de capacitar, de buscar soluciones que mitiguen estos impactos y aquellos entes encargados de administrar nuestros recursos naturales, debemos enfrentar este reto.

Es así, donde dentro de las políticas universitarias, de la Facultad y de la Escuela  en la que nos encontramos inmersos, donde se pretende generar información que promueva la conservación de los recursos naturales sin que ello implique un detrimento en la calidad de vida de los usuarios de estos recursos, este programa viene a apoyar las gestiones de esta institución en relación con la búsqueda de nuevos planteamiento y mejores técnicas de  de aprovechamiento de los recursos, pero sobre todo en la generación de conciencia hacia la conservación del recurso y el mejoramiento de vida  de los pobladores rurales que dependen de manera exclusiva u ocasional de los recursos que los humedales les brindan.

Por tales razones este Programa, tiene como objetivo fundamental “generar información geográfica, bioecológica, educativa y socioeconómica de los humedales de Costa Rica, de manera que sirvan de insumo en la toma de decisiones para fomentar el uso racional y la conservación de estos recursos, en el marco de la legislación nacional e internacional y que contribuyan al bienestar de las comunidades humanas asociadas a los humedales a mediano y largo plazo”