AMBIEN-TICO
Revista mensual del proyecto Actualidad Ambiental en Costa Rica
Escuela de Ciencias Ambientales. Universidad Nacional.
Apdo. Postal 86-3000, Costa Rica.
No. 31, junio 1995
Dirección: Eduardo Mora C.
Montaje: Cecilia Redondo M.
Circulación: Enrique Arguedas M.
Este número está dedicado al tema de las fuentes alternativas de energía
en Costa Rica, país muy dependiente de las grandes represas hidroeléctricas
devastadoras de ecosistemas. Se presentan tres escritos en los que se
argumenta en torno a la pertinencia y posibilidades de transformación para
uso social de tres formas de energía. En el primero, de José María Blanco
-ingeniero y pdte. de la Biomass Users Network-C.R.-, se da un vistazo a la
realidad del aprovechamiento y la crisis energéticas nacionales y se
ponderan las ventajas de la conversión de biomasa en otras formas útiles de
energía de cara a tal realidad. En el segundo, elaborado por Shyam Nandwani
-doctor en Física, profesor de la UNA y pdte. de la Asociación
Costarricense de Energía Solar- se brinda un panorama amplio acerca de las
características y "oferta" de la energía solar, de su potencial de
utilización y de las vías concretas para su explotación en Costa Rica. Y en
el tercero, de la autoría de Enrique Morales -ingeniero del Depto. de
Ambiente y Energías Alternas del aún monopólico Instituto Costarricense de
Electricidad-, se explica el carácter y las ventajas de la utilización del
viento como fuente energética en nuestro país. Se ofrece, además,
otro escrito (tomado de una fuente periodística extranjera) íntimamente
relacionado con el tema: se trata de una entrevista a Carlo Rubbio, Premio
Nobel de Física, donde éste brevemente da cuenta de su reciente
descubrimiento de un procedimiento que posibilitaría una explotación limpia,
segura, de la energía nuclear, tan denostada por el movimiento ecologista
mundial desde su nacimiento.
CONTENIDO
El accionar energético en Costa Rica. Por José Ma. Blanco R ... Página 2
Uso de energía solar para enfrentar la crisis energética y
ecológica de Costa Rica. Por Shyam Nandwani .................... Página 5
La energía del viento en Costa Rica. Por Enrique Morales G .... Página 11
Entrevista de Alicia Rivera a Carlo Rubbia, Nobel de Física .... Página 15
Análisis de la actualidad ambiental. Por Eduardo Mora C ....... Página 17
Apreciación sobre el accionar energético en Costa Rica
José Ma. Blanco R.
Comparativamente en el escenario latinoamericano, Costa Rica cuenta con
una infraestructura energética muy desarrollada en lo relativo a la
utilización de las fuentes convencionales de energía, particularmente su
red de oleoductos para la distribución de diesel y gasolina y la amplia
cobertura del sistema nacional de electricidad. Sin embargo, los alcances
obtenidos hasta el momento no bastan para garantizar la satisfacción de
las necesidades energéticas nacionales en el mediano y largo plazo.
Este artículo presenta las impresiones que la Red de Usuarios de Biomasa
(una organización no-gubernamental conocida por sus siglas en inglés como
BUN-Biomass Users Network-), tiene con respecto al entorno energético de
Costa Rica. Además ofrece al lector una visión del quehacer de una ONG en
el campo de las fuentes energéticas nuevas y renovables, no convencionales;
ofreciendo escenarios diferentes a la forma tradicional con que ha operado
el sector energético en Costa Rica, en especial en el abastecimiento de
energía eléctrica, a fin de satisfacer la demanda de energía que se
requiere para mantener, al menos, la actual calidad de vida.
El esquema tradicional de las fuentes convencionales de energía. Una breve
caracterización del sector energético costarricense presenta al petróleo
y sus derivados como la principal fuente de energía -a pesar de que en su
totalidad son importados-. La biomasa, especialmente la leña,
conjuntamente con la electricidad, la cual proviene principalmente de las
plantas hidroeléctricas, son los dos grandes recursos de origen local
dentro del balance energético nacional.
Aún cuando la oferta tradicional de energía posee un gran potencial de
recursos energéticos de origen renovable, su conformación se basa en un
sistema energético altamente vulnerable a los factores externos. Así, el
balance energético preparado anualmente, por la Dirección Sectorial de
Energía (DSE) del MIRENEM, refleja cómo los flujos de oferta de energía
primaria (aquella que no ha tenido ningún proceso de transformación) y
secundaria para el año 1992 muestran la importancia relativa de las
distintas formas de energía de la siguiente manera: petróleo y derivados
55%, leña 25%, hidroenergía 15%, bagazo 3%, alcohol 1% y otras formas 1%.
A lo anterior se suma el hecho de que, dadas la naturaleza y
particularidades de los principales recursos energéticos empleados
(petróleo, leña, e hidroelectricidad), la sostenibilidad ambiental se ha
convertido con el paso del tiempo en otro reto para el esquema energético
nacional.
Conjuntamente con las presiones financieras para atender la construcción
de grandes proyectos, las consideraciones ambientales en torno al quehacer
energético nacional han cobrado mayor importancia hoy en día. Muy bien lo
resume la Estrategia de Conservación para el Desarrollo Sostenible de
Costa Rica (ECODES) de la siguiente manera: "la demanda de recursos y
servicios y el daño ambiental, tienen una tendencia a aumentar más
rápidamente que la capacidad física y financiera para satisfacerlos
adecuadamente; es por ello que el aprovechamiento de los recursos
naturales, en especial con fines energéticos, debe ser parte de una visión
integral del desarrollo social y económico de largo plazo."
Valga citar dos ejemplos: por una parte en el caso de las principales
cuencas hidrográficas productoras de electricidad, los principales efectos
ambientales que actualmente sufren estos proyectos son: la disminución de
la carga natural del lecho acuífero, la erosión, la contaminación por
residuos urbanos así como la sedimentación severa. Además, es de sobra
manifiesta la preocupación existente por los impactos ambientales y daños
en los ecosistemas causados por los trabajos civiles que se requieren para
la construcción de los grandes proyectos.
En el caso de los hidrocarburos, la contaminación del aire provocada por
los generadores eléctricos de diesel o fuel oil (bunker) y los motores de
combustión interna de los vehículos, principalmente en el Area
Metropolitana, se ha caracterizado por la presencia de subproductos de una
combustión incompleta como el monóxido de carbono, óxidos nítricos y
sulfurosos, y la presencia de otros agentes contaminantes como plomo,
elementos perjudiciales para la salud.
Es oportuno recapitular en torno a las amenazas permanentes que enfrenta
el sistema energético nacional, lo cual da origen a la posibilidad de una
crisis energética en un futuro cercano si no se toman las previsiones
requeridas. La conjugación de los siguientes factores es motivo de
preocupación.
-incremento acelerado en la demanda de energía eléctrica, más allá
de la capacidad física y financiera de atenderla en el mediano y largo
plazo con la misma calidad y cantidad que brinda el sistema nacional
interconectado en la actualidad.
-aumento desmedido en el consumo de hidrocarburos importados,
sobre todo en el sector de transportes, lo cual redunda en una dependencia
de un recurso energético bajo condiciones externas ajenas a nuestro
control.
-crecimiento de la deuda externa, la deuda interna y el déficit
comercial para atender los requerimientos de bienes de capital importados
y la importación de combustibles fósiles.
-fenómenos hidrológicos y atmosféricos que producen un descenso
significativo en el nivel de agua requerido para la operación óptima de
los proyectos de generación hidroeléctricos.
-incremento en la importación de derivados del petróleo para la
generación térmica de electricidad.
-competencia por el uso de los ríos con mayor potencial para el
desarrollo de proyectos hidroléctricos entre las empresas turísticas y las
hidroeléctricas.
-dependencia del abastecimiento del recurso leña en el sector
agroindustrial, lo cual aumenta sensiblemente los costos de producción y
aumenta el daño ambiental a los ecosistemas naturales.
Ahora bien, si el esquema tradicional está cuestionado, cuáles serían los
fundamentos claves desde la óptica de una ONG, para formular una nueva
estrategia de desarrollo en el sector energético de Costa Rica,
considerando los retos que enfrenta la búsqueda de una mejor calidad de
vida para los costarricenses de cara al Siglo XXI:
1. La conservación de la energía y el mejoramiento de la eficiencia.
2. Aumentar el aprovechamientode las fuentes renovables de energía,
sobre todo en pequeña escala, y
3. La apropiada consideración de los costos ambientales asociado al
desarrollo y aprovechamiento de los recursos energéticos, no sólo aquellos
de origen local sino también los importados.
La validación de las tecnologías de energía renovable.
Entre las principales formas de energía alternativa y renovable que
brindan oportunidades comerciales, sostenibilidad ambiental, y rédito
social, se encuentran: principalmente la geotermia y los aprovechamientos
hidroeléctricos en pequeña escala (aquellos proyectos con capacidad menor
a 20MW), y otros menos desarrollados como la biomasa (la leña, el bagazo,
y la cascarilla de café), la energía solar (sistemas fotovoltaicos
aislados y sistemas integrados al sistema nacional), la energía eólica
(sistemas independientes y fincas de viento), el alcohol carburante, y el
diseño arquitectónico energéticamente eficiente. Además, dada la gran
cobertura del sistema de electricidad, recientemente se han integrado los
conceptos de e ficiencia y ahorro energético, como formas limpias de
proveer energía.
Bajo estas consideraciones, es importante reconocer que de acuerdo al
lineamiento político actual, algunos de los programas propuestos por las
agencias gubernamentales del sector energético incluyen esos principios
fundamentales a través de acciones como:
1. promover la conservación y la eficiencia energética en el sector
transporte -alterando los patrones del consumidor en el uso de los
derivados del petróleo, incluyendo un mayor uso del transporte público-.
2. apoyar el desarrollo geotérmico y el aprovechamiento de las pequeñas
plantas hidroeléctricas, incluyendo la cogeneración privada y la
producción autónoma de electricidad.
3. identificar nuevas alternativas en la utilización comercial de la
biomasa, a través de plantaciones energéticas y el desarrollo de proyectos
de generación de energía a partir de desechos sólidos.
4. lograr la integración centroamericana y regional del sector energético
a través de la interconexión eléctrica y manejo integrado de hidrocarburos.
La red de usarios de biomasa y el reto energético nacional
La Red de Usuarios de Biomasa (BUN) trabaja como una organización
internacional sin fines de lucro, facilitando a través de sus diversos
programas y grupos de enlace a nivel centroamericano el uso sostenible de
los recursos energéticos renovables con el objeto de mejorar las
condiciones de vida principalmente de sus poblaciones rurales.
A través de su Oficina Regional para Centroamérica y el Caribe
(BUN-Costa Rica), establecida en Costa Rica desde 1988; la organización
regional da soporte a grupos locales que ya trabajan en proyectos dentro
de las principales áreas de interés del BUN,
i.e:
1. la producción orgánica de alimentos,
2. la energía renovable, y
3. el intercambio de información para el aprovechamiento productivo de
los recursos naturales. BUN facilita la ejecución de proyectos que
demuestren beneficios directos tanto en lo social y ambiental, como en lo
comercial; además de ofrecer oportunidades que puedan ser reaplicadas por
otros grupos que enfrenten problemas similares.
El marco operativo de BUN-CR, específicamente en el área de energía
renovable, enfoca su accionar hacia la consolidación de un nuevo paradigma
energético; esto significa la validación de los pequeños proyectos como
alternativa a los sistemas centralizados, ya sea a través de programas de
manejo integrado de la demanda (ahorro y conservación), como apoyando
acciones que tomen ventaja de las fuentes locales de energía renovable,
tales como la biomásica, la fotovoltaica y las pequeñas plantas
hidroeléctricas.
El BUN-CR, como organización no gubernamental-ONG-, por ejemplo, enfrenta
el reto energético a nivel centroamericano colaborando con grupos
organizados a nivel comunitario, con organizaciones rurales de desarrollo
y con empresas privadas, ya sea brindando soporte técnico y nuevos
mecanismos de financiamiento para proveer la energía mínima a comunidades,
aldeas y viviendas que no tienen opción en el corto plazo de conectarse a
la red pública de electricidad, o mejorando la eficiencia de los pequeños
proyectos de generación energética que se encuentran en operación.
Ejemplos de lo anterior en el contexto del sector eléctrico de Costa Rica
son el apoyo técnico y financiero que se le brindó a la comunidad de San
Miguel de la Tigra, en San Carlos, para mejorar la eficiencia de operación
de una pequeña planta hidroeléctrica que abastece a 12 familias que no
tienen acceso a la red pública. También, el desarrollo de un mecanismo de
financiamiento para la instalación de calentadores solares para
residencias de mediano y alto consumo en la ciudad de San José en
coordinación con una empresa privada y la Compañía Nacional de Fuerza y
Luz.
En conclusión, es evidente que el esquema tradicional en el accionar del
sector energético en Costa Rica está cambiando. La participación del
sector privado en la generación de electricidad, la reciente aprobación de
una ley de fomento al ahorro y conservación de la energía, la activa
participación de algunas organizaciones no gubernamentales para plantear
soluciones innovadoras tomando en cuenta consideraciones ambientales,
técnicas y comerciales, son claras manifestaciones de que se está
definiendo, al menos en el subsector eléctrico nacional, un nuevo esquema
para enfrentar los nuevos retos, que no sólo tiene este subsector sino el
país como un todo.
BUN-CR cree que una participación más amplia y una visión más integral de
los diferentes actores de la sociedad en el contexto energético nacional,
especialmente en el subsector eléctrico, son decisivas para asegurar en el
futuro el abastecimiento de energía con la misma calidad como hasta hoy
día la hemos disfrutado todos los costarricenses. Asímismo, la realidad
no menos compleja del consumo de hidrocarburos importados requiere de
esquemas más balanceados, especialmente en el sector transporte, donde,
por ejemplo, el sistema de transporte público de personas prevalezca sobre
el transporte individual.
Uso de energía solar para enfrentar la crisis energética y ecológica
de Costa Rica
Shyam S. Nandwani
Necesidad y oportunidad de la energía solar
La producción de energía es fundamento del desarrollo social. A ésta se
le utiliza constantemente bajo formas muy diversas. La producción de casi
todos los bienes y servicios se basa en ella.
Los principales combustibles usados como fuente energética a nivel
mundial son carbón, petróleo, gas natural y biomasas. Desafortunadamente,
la mayoría de los países del mundo carecen de combustibles fósiles
suficientes para satisfacer el consumo interno y tienen que importarlos a
un precio elevado.
El petróleo, además de ser fuente de energía, es materia prima para
infinidad de productos industriales, especialmente en petroquímica y
fertilizantes. El carbón, el petróleo y el gas natural aunque presentan
ventajas en cuanto a su almacenamiento y transporte, son fuentes muy
contaminantes. Son responsables de la emisión de dióxido de carbono (CO2)
y, por ende, de producir más del 50% del efecto invernadero de nuestro
planeta. No se justifica el uso de petróleo no reemplazable para procesos
que pueden ser logrados con calor de baja temperatura.
En el caso particular de Costa Rica, el petróleo cuyo consumo constituye
un 45% del consumo total de energía (82 X 10 12 J), es importado
totalmente. Otro 40% proviene de biomasas y el restante 15% de
hidroelectricidad. Los proyectos hidroeléctricos, aun que son menos
contaminantes, también tienen sus limitaciones pues necesitan grandes
áreas, alta inversión inicial, mucho tiempo de construcción y buena
cantidad de lluvia para llenar los embalses. El Instituto Costarricense
de Electricidad (ICE) recientemente invirtió $225.000 en la provocación
artificial de lluvias con el fin de aumentar la cantidad/nivel de agua en
el embalse de Arenal, obteniendo como resultado un incremento de sólo 2
metros (529 a 531 m, en setiembre de 1994), cantidad mucho menor a la
esperada (el nivel en setiembre de 1993 era de 539 m).
Los generadores térmicos, complementariamente, son responsables del 20%
de toda la capacidad eléctrica del país, especialmente durante la época
seca. Actualmente el país está gastando cerca de $320.000 al día (The
Tico Times, 22-7-94) en combustibles térmicos para generar electricidad.
Esto muestra la importancia de reducir el consumo de ellos, utilizando el
ahorro en divisas para el desarrollo científico, técnico y social del
país.
De todo lo anteriormente expuesto se desprende la necesidad de buscar
fuentes alternativas de energía que sean a la vez económicas, abundantes
y preserven el equilibrio ecológico. La energía del sol se muestra como
idónea por ser abundante y gratuita, no contaminante (como el petróleo,
el carbón y la leña) ni productora de desechos radioactivos (como la
nuclear) y nadie puede aumentar su precio.
El sol, además de ser el astro central de nuestro sistema, es el motor y
fuente de energía del mismo y el responsable de que en nuestro planeta
existan las condiciones adecuadas para la supervivencia de la vida humana,
animal y vegetal.
Además de aprovecharla de manera natural (vientos, evaporación de los
mares para energía hidroeléctrica, fotosíntesis para la producción de
biomasas, gradiente térmico de los mares, etc.), la energía solar se
puede convertir en energía calórica y energía eléctrica, y por lo tanto
se puede usar en lugar de cualquier otra fuente convencional de energía.
Algunos ejemplos de su utilización son:
- calentar agua en hogares, comercios, industrias, centros de
recreo y piscinas,
- cocinar y hornear alimentos y pasteurizar agua (hornos y cocinas
de mediana temperatura: 120-160°C),
- secar todo tipo de productos, incluso excrementos de animales y
humanos,
- destilar líquidos para separar de estos los componentes sólidos
(purificar agua de pozo o de mar),
- producir climas artificiales para cultivar alimentos y plantas
que lo requieran,
- calefacción de habitaciones,
- refrigeración de alimentos, medicinas, vacunas,
- fundir metales a altas temperaturas,
- accionar una bomba de agua para irrigación,
- producir electricidad usando generadores (efecto fototérmico),
- producir electricidad directamente (efecto fotovoltaico).
La radiación solar de que disponemos
La potencia solar que recibe el planeta Tierra (fuera de la atmósfera)
es aproximadamente de 173 X 1012 KW, equivalente a una energía de 15 X
1017 KWH por año. Al atravesar la atmósfera, un 53% de esta radiación es
reflejada y absorbida por el nitrógeno,el oxígeno, el ozono, el dióxido
de carbono, el vapor de agua, el polvo y las nubes. Por lo tanto, cuando
esta radiación recorre una distancia de 150 millones de Km. se reduce
esta cantidad y al final el planeta recibe un promedio de energía de 3 X
1017 KWh al año, equivalente a 4000 veces el consumo del mundo entero en
ese mismo lapso (7 X 1013 KWhoras/año), lo cual indica la enorme
potencia del sol.
En Costa Rica existen entre 80 y 100 estaciones meteorológicas
distribuidas a lo largo de su territorio que cuentan con equipos para
medir la cantidad de radiación y brillo solar. Todos los datos de estas
estaciones se pueden ver en el folleto de la Dirección Sectorial de
Energía del Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas. La
intensidad solar oscila entre 1320 (San José) y 1970 (Taboga) KWh/m² por
año y son muy importantes como base para cualquier simulación de
sistemas solares.
Además, la radiación solar tiene una variación mensual. En el caso de
Costa Rica esta variación mensual es del orden del 28% (máximo) con
respecto al valor promedio, lo cual indica que no presenta problemas de
almacenamiento. Esto es muy ventajoso tomando en cuenta el alto costo de
almacenamiento de la energía calórica o eléctrica.
La captación de energía solar
Para cualquiera de las aplicaciones de la energía solar, la parte
principal del sistema es el colector: el artefacto que capta energía
solar y la convierte en energía útil, sea en forma calórica o eléctrica.
Para la conversión directa de energía solar en energía eléctrica se
utilizan celdas solares fabricadas con materiales semiconductores
(silicio principalmente). Estos materiales se usan en relojes,
calculadoras y naves espaciales. Debido a su costo alto y a la
complejidad de fabricación, muy pocos países del mundo están fabricando
celdas solares.
Por otro lado la energía solar puede ser transferida en calor empleando
captadores sencillos: colectores planos, que se pueden fabricar
fácilmente con los materiales disponibles en el mercado local. Los
colectores del tipo plano pueden dar temperaturas entre 50° y 150°C.
Ellos son, básicamente, una placa metálica, de acero, hierro
galvanizado, cobre o aluminio, pintada de color negro mate con el fin de
absorber al máximo la radiación directa -proveniente del disco solar- y
también la difusa -proveniente del cielo-. La radiación solar después de
ser absorbida es transformada en energía térmica. Sin embargo, como el
ambiente se encuentra a una temperatura inferior a la de la placa, ésta
comienza a perder la radiación, aunque sólo en la región del infrarrojo.
Para reducir las pérdidas de energía en la parte posterior y laterales,
la placa está encerrada en una caja de madera o metálica bien aislada al
fondo y lateralmente. Como material aislante se puede usar lana de
vidrio, estereofón, poliuretano, cáscara de arroz, aserrín, etc. Para
reducir las pérdidas de energía por la parte superior, la fachada del
colector está cubierta con una o más láminas de vidrio o de plástico
transparente, permitiendo que penetre la luz solar pero evitando el
escape de la radiación infrarroja de la placa. Por lo tanto, el aire
dentro de la caja alcanza una temperatura alta. Después, el calor neto
absorbido por la placa es transferido a cuatro o cinco tubos de metal
unidos estrechamente a la placa, por los que el fluído se hace circular.
Dichos tubos se colocan longitudinalmente de manera que el fluído frío
entre por la parte baja y salga, una vez caliente, por la alta, debido a
su menor densidad.
El colector debe estar colocado en el techo del edificio o en el patio,
evitando la presencia de obstáculos (edificaciones, árboles u otras
estructuras) en la línea de incidencia de los rayos, para permitir la
máxima recepción de radiación solar.
El calor así obtenido, sea por un colector plano o por un colector
concentrador, puede ser utilizado de diversas maneras, como se explicó
anteriormente.
El calentamiento solar de agua
Los calentadores solares más comunes tienen separados los
sistemas de captación de la energía solar y de almacenamiento del agua
caliente y funcionan sin bomba para la circulación de agua. El colector
plano, ya mencionado, se coloca mirando hacia el sur con una
inclinación de 15-20° respecto a la horizontal. Los tubos del colector
por los que circula el agua se colocan longitudinalmente de manera que
el agua fría, la cual proviene de un tanque ubicado encima de los
colectores, entre por la parte baja y una vez que se calienta por la
radiación solar, salga por la parte superior del colector debido a su
menor densidad. Dicho proceso, de entrada y salida de agua, continúa
hasta que haya una cantidad mínima de la radiación solar. De esta
manera el agua caliente se acumula en el tanque, y puede ser utilizada
cuando exista la necesidad.
La temperatura alcanzada por un sistema solar depende de tres factores:
la cantidad de agua que se necesite calentar, el área del sistema y el
clima del lugar. Nuestros estudios nos permiten afirmar que con l m² de
un colector plano, y en el clima de varios lugares de Costa Rica, se
puede calentar un promedio de 60-75 litros de agua diariamente,
aumentando su temperatura de 20°, en la mañana, hasta 50-55°C a las
5 p.m. Durante la noche el agua del tanque pierde calor equivalente a
1/2-1°C por hora -dependiendo del aislamiento-.
Para los sistemas grandes, como de hospitales y hoteles donde no es
siempre posible colocar el tanque encima de los colectores (requisito
indespensable para la circulación natural), se puede usar una pequeña
bomba para la circulación del agua (circulación forzada). En este caso
los colectores se pueden ubicar encima del techo y el tanque se puede
colocar en algún lugar dentro del edificio.
En Israel, por ejemplo, con una población cercana a 4 millones, en 1993
se usaban cerca de 900.000 (55% de todas las casas) calentadores
solares de agua para uso doméstico y 1500 sistemas para hospitales,
industrias y edificios de apartamentos, siendo el ahorro de energía
cercano al 3% del consumo total de la misma. Dinamarca, país poco
soleado, ha instalado 100.000 calentadores solares de agua. En E.U.
aproximadamente 1 millón de casas usan calentadores solares de agua, y
más de 300.000 familias usan colectores solares para calentar sus
piscinas; además, unas 30 industrias se dedican a la fabricación de
colectores planos para calentamiento de agua y calefacción, generando
cerca de US$65 millones anualmente. En Chipre, donde el 70% de los
calentadores de agua son de energía solar y el 50% de los hoteles los
usan, se venden cerca de 15.000 de éstos por año.
En Costa Rica, además d e algunas casas particulares, varios hoteles
(p.e., Hotel Fiesta, Hotel del Sur, Hotel América) y empresas (p.e.,
DIPROMA) ya están utilizando energía solar para calentar agua, pero el
área total de captación no es mayor a 1500 m². Paralelamente, de toda
la energía eléctrica nacional consumida en el sector doméstico -1886
GWh-, cerca del 15% es destinada a duchas (285 GWh), cantidad
equivalente a la energía producida por una planta hidroeléctrica de 70
MW (US$105-200 millones). Gran cantidad de esta energía eléctrica
podría ahorrarse con la utilización de calentadores solares.
En nuestro clima (1500 KWh/m²/año), un calentador solar de agua de 2 m²
puede ahorrar anualmente: 2,250 KWh de electricidad, o 3,870 Kgm de
leña, o 830 Kg de carbono. Lo cual puede reducir la emisión de 1
tonelada de dióxido de carbono y 55 Kg.de otros productos contaminantes
por año.
El horno/cocina solar
De la energía que se consume en una casa un gran porcentaje (del 20 al
80%) se emplea para cocinar alimentos. En el caso particular de Costa
Rica un 35-40% de la población todavía usa leña para cocinar. Esto es
parcialmente responsable de la deforestación. Por otra parte, muchas
personas que no tienen capacidad para comprar leña, están obligadas a
caminar largas distancisa para conseguir esta fuente contaminante de
energía.
A continuación se explicará el procedimiento para la construcción de un
horno solar diseñado y estudiado, por primera vez en Costa Rica, a
principios de 1979, con materiales y tecnología nacional, y patentado a
nombre de la Universidad Nacional en 1984, el cual en su versión
mejorada sigue funcionando satisfactoriamente.
Consiste en una caja de madera con dos vidrios planos en la parte
superior, separados por una distancia de 2 cm. Dentro de la caja hay
una lámina metálica de hierro galvanizado (calibre 20-24) pintada por
la parte superior de negro mate. La radiación solar después de ser
absorbida por la lámina negra es transformada en energía térmica.
Para reducir las pérdidas de energía en la parte posterior y lateral de
la lámina sa ha usado un aislante de calor: lana de vidrio. Esta se
utiliza en la parte del fondo: una capa de 5 cm., y a los lados: una
capa de 3 cm. Para reducir las pérdidas de energía por la parte
superior, la fachada del colector se cubre con dos vidrios
transparentes como ya se ha mencionado anteriormente. Es muy importante
sellar los vidrios, en todo su perímetro contra la caja de madera, con
el fin de evitar fugas de calor o entradas de agua de lluvia.
Para aumentar la radiación sobre la placa se usa un reflector de papel
aluminio pegado a la lámina de plywood fuera de la caja. El reflector,
además de aumentar la radiación solar durante el período de cocción,
también sirve para tapar el horno con el fin de mantener la comida
caliente una vez que se hayan cocinado los alimentos.
En la parte frontal de la caja existe una puerta, forrada en su parte
interior con lana de vidrio y papel aluminio que sirve para minimizar
la pérdida de energía a la hora de introducir y sacar los alimentos. En
un día normal, la temperatura de la placa metálica puede alcanzar hasta
100-150°C.
El horno tiene un área de 0.24 M² y cuesta cerca de 8000-12,000 colones
(en materiales solamente) y se puede cocinar una comida para 4-5
personas en 2-3 horas y dos comidas para la familia con 4-5 horas de
brillo solar.
El autor y su esposa han cocinado durante los últimos quince años
alimentos como arroz, frijoles, varios tipos de lentejas y legumbres,
garbanzos, arvejas amarillas, arvejas verdes, frijol de soya, papas,
zanahorias, vainicas, coliflor, ñampí, yuca, remolacha, rábanos, ayote,
huevos, pollo, carne de res, cerdo, pescado, pan, queque, pizza, etc.
Algunas ventajas del uso del horno/cocina solar son:
Facilidad de uso:
La comida no se quema ni se pega al utensilio. Aparte de usarse para
cocinar y hornear todo tipo de alimentos también se puede calentar
agua para pasteurizar, y secar frutas. No hay peligro de fuego ni de
choque eléctrico o explosión de gas. No require cuidados especiales;
se cocina sin preocupación de abandonar la casa o de ocuparse
totalmente de otros asuntos.
Protección de la salud:
La comida solar es más saludable al necesitar menos aceite y agua y
conservar mejor las vitaminas y los minerales. El horno solar no
produce humo, ceniza ni contamina la atmósfera (ojos y pulmones son
dañados por la exposición, duramte largos períodos, al humo de las
cocinas de leña convencionales).
Ahorro económico y protección ecológica:
El 10-15% de la población nacional, ubicada por cierto en áreas de
alta radiación solar, por no tener acceso a la energía eléctrica usa
cocinas convencionales de leña que contribuyen a la deforestación,
erosión de suelos, pérdida del potencial hidroeléctrico y a la
contaminación de la atmósfera.
Según datos de 1994, en Costa Rica del total de energía eléctrica
consumida (4180 GWh) el 46.1% se gasta en el sector doméstico. De ésto,
cerca del 40% se destina a la cocción de limentos, la cual se realiza
mayoritariamente durante la hora del almuerzo, y es entonces cuando el
país tiene que acelerar las plantas térmicas, consumiendo fuentes
importadas. Usando 10.000 cocinas solares durante unos 7 meses al año
se podría ahorrar cerca de 11.5 GWh o 11.5 millones de KWh de
electricidad, suma equivalente a 150 millones de colones anuales de
ahorro para el consumidor. Efectivamente, una cocina solar de tamaño
familiar (0.25 m²) usada durante el lapso dicho posibilita la economía
anual de unos 1.160 KWh de electricidad, o 650 Kg. de leña, o 210
litros de gas propano, o 203 litros de canfín. Y dado que el costo
absoluto de la electricidad ha aumentado en 1000-1200% en los últimos
años en Costa Rica, y que es durante la estación seca cuando más se
usan las onerosas plantas térmicas, siendo esa precisamente la mejor
época para el uso de cocinas solares, la pertinencia del uso de éstas
se vuelve incuestionable.
En los países subdesarrollados existen dos mil millones de personas
que cocinan con leña en grupos familiares de aproximadamente cinco
personas. El total de familias es de cuatrocientos millones. Si un 1%
de estas familias sustituyeran la leña por la energía solar (4
millones de cocinas/hornos solares), el total de leña ahorrada
ascendería a 2.6 millones de toneladas. Y si asumimos que un árbol da
aproximadamente 0.3 toneladas de leña, el total de árboles no talados
sería de 8.67 millones por año. Por otra parte, asumiendo que el
contenido de carbono en la leña es del 30% y que doce átomos de
carbono producen cuarenta y cuatro de dióxido de carbono (CO2), el
ahorro en la emisión de carbono sería de 0.78 millones de toneladas
y, en consecuencia, de 2.8 millones de toneladas de CO2. Hay, además,
una emisión indirecta de CO2 por no absorción por parte de las
plantas: los árboles absorben unas 30 toneladas de CO2 por hectárea
(una hectárea tiene aproximadamente 100 árboles), es decir, unas 0.3
toneladas de CO2 por árbol. En consecuencia, el funcionamiento de 4
millones de cocinas solares representaría en el nivel mundial una
reducción de la emisión total de CO2 del orden de los 5.4 millones de
toneladas. Suponiendo un costo promedio de $100 por limpiar cada
tonelada de CO2, el costo total ascendería a $540 millones al año,
mientras que el costo total aproximado de la construcción de 4
millones de cocinas solares es sólo de $320 millones, que pueden
durar por lo menos 4-5 años.
Conclusiones
Con el uso de energía solar (sin necesidad de importar tecnología
sofisticada y cara de otros países) Costa Rica podría economizarse una
enorme p arte de su energía producida convencionalmente. La energía
solar es una fuente alternativa que no puede sustituir en un cien por
ciento a las otras, pero sí puede servir como complemento (en Holanda,
por cierto, las compañías que se encargan de generar y distribuir la
energía convencional venden cerca del 80% de los calentadores solares.
En Sacramento E.U. sucede algo similar). La energía solar para la
cocción de alimentos y calentamiento de agua tiene un impacto notable
en la economía nacional, no sólo en el ahorro de fuentes
convencionales, sino también en la conservación ambiental y de la
salud pública. Para fomentar el desarrollo de la tecnología y la
difusión de sistemas de captación solar el Gobierno debería
proporcionar incentivos, tales como rebajas a los impuestos, créditos
a bajo interés y programas de financiación para la compra de
colectores. Aunque hace seis meses la Asamblea Legislativa aprobó una
ley en este sentido, los usuarios y empresarios están aún esperando su
implementación.
La energía del viento en Costa Rica
Enrique Morales G.
Durante las últimas dos décadas el abastecimiento de energía eléctrica
se ha visto afectado negativamente por factores distorsionantes como
los relacionados con el comercio del petróleo, gas y carbón, y se han
presentado problemas ambientales asociados con su producción basada
en el uso de combustibles fósiles. Cualquier esfuerzo nacional por
desarrollar fuentes de energía propias no contaminantes y que a la vez
disminuyan en alguna medida la dependencia frente a otros países en
cuanto al abastecimiento de energía, es desde todo punto de vista
beneficioso. La energía del viento, conocida como la energía eólica,
es un recurso energético renovable propio, que en el caso de Costa
Rica cuenta con un potencial significativo y que el Instituto
Costarricense de Electricidad (ICE) ha venido estudiando desde inicios
de la década de los 80, y su desarrollo parcial, con el fin de
producir energía eléctrica, se dará en un muy corto plazo.
¿Cómo se puede utilizar la energía del viento?
Todos los movimientos de las masas de aire en la atmósfera se forman
como un resultado del calentamiento solar. Conforme las masas de
aire caliente suben, las masas de aire frío fluyen para llenar los
vacíos dejados por las masas calientes ascendentes.
Estos movimientos del aire, combinados con la rotación de la tierra,
crean las corrientes de viento sobre su superficie. El viento es
energía cinética de origen solar.
Existen tres factores que determinan el potencial de la energía
eólica: l a velocidad del viento, sus características (ráfagas,
turbulencia, etc.) y la densidad del aire. De estos tres factores,
la velocidad es el más importante, sobre todo si se toma en cuenta
que cuando la velocidad del viento aumenta, la potencia obtenible
varía con la tercera potencia de su velocidad. Cuando la velocidad
del viento se duplica, la potencia se incrementa en un factor de ocho
y viceversa.
A través de la historia, y aún en nuestros tiempos, las máquinas de
viento ("molinos", por ejemplo) han sido utilizadas para bombear agua
con el fin de almacenarla o utilizarla para irrigación o
abastecimiento humano. Un molino de viento común es capaz de bombear
hasta 2270 l/s de una profundidad de hasta 30 metros.
Las máquinas de viento modernas pueden ser usadas para irrigar ya sea
bombeando el agua mecánicamente o bien produciendo electricidad para
hacer funcionar una bomba que extraiga el agua de un pozo.
La energía del viento puede ser utilizada para abastecer de
electricidad sitios remotos hasta los cuales no es factible extender
la red de servicio público o bien para interconectar grupos de
máquinas a dicha red, c onformando lo que se conoce como plantas
eólicas, fincas o granjas de viento. Este último caso es el que más
se adapta a los requerimientos energéticos del país y es el que
desarrollará el ICE.
En 1993 se contaba con una capacidad instalada de 2 500 MW en plantas
eólicas en el mundo, de los cuales 1 600 MW están en California, 800
MW en Europa y 100 MW en el resto del mundo. Aproximadamente, se
cuenta con más de 20 000 turbinas eólicas conectadas a las redes
eléctricas de servicio público.
Potencial nacional y pertinencia
La producción de energía eléctrica en Costa Rica se ha basado en la
utilización de recursos hídricos con un complemento de energía
térmica producto de la utilización de combustibles fósiles. Esta
energía térmica ha venido a suplir la falta de disponibilidad de
generación hidroeléctrica durante los períodos de alta demanda, los
meses secos de verano y cuando se ha requerido sacar de operación
alguna planta hidroeléctrica para su mantenimiento programado o
imprevisto.
A inicios de la década de los 80 el ICE contrató a la firma suiza
Electrowatt Ingenieros Consultores con la idea de que efectuara una
evaluación del potencial para desarrollar el uso de fuentes de
energía renovable en la producción de electricidad. Se incluyó en
esta investigación la energía solar, la biomasa, las minicentrales
hidroeléctricas y el viento. La investigación en el campo de la
energía del viento se basó en los registros de estaciones
meteorológicas permanentes del ICE y del Instituto Meteorológivo
Nacional, así como en estaciones que fueron instaladas temporalmente
con ese fin.
Con base en este estudio de la firma suiza se elaboró un mapa del
potencial eólico, y con la posterior asesoría de técnicos
californianos se identificaron tres sitios con un alto potencial y
que en su orden son: Tejona, Miravalles y Río Naranjo. Por otro lado,
considerando el alto grado de electrificación del país (más de un
90%), se concluyó que el tipo de proyecto óptimo es el desarrollo de
una f inca de viento que se interconecte con la red del Sistema
Nacional Interconectado.
Al compararse la distribución de la demanda de electricidad, tanto
diaria como anual, con las distribuciones de velocidades en Tejona,
se pudo concluir además que la generación eólica de electricidad
podría, en gran medida, suplir parcialmente la demanda de energía
que da lugar al pico del mediodía. Además, el recurso eólico en esa
zona es mayor durante los meses secos, que es precisamente cuando el
nivel de los ríos está más bajo, disminuyendo l a generación
hidroeléctrica y aumentando la utilización de los recursos térmicos
importados para la generación de electricidad. Es así como se espera
que en cierta medida la generación eólica llegue a ser complementaria
al sustituir parte de la térmica, dando lugar a beneficios económicos
y ambientales para el país.
Por las condiciones del recurso y por razones logísticas que se
mencionan en el apartado siguiente, se escogió Tejona como el sitio
prioritario para llevar a cabo investigaciones detalladas y estudiar
la posibilidad de desarrollar la planta eólica.
Planta Eólica Tejona (P.E. Tejona)
En enero de 1990, siguiendo las recomendaciones de diversos
consultores, se procedió a instalar 13 instrumentos medidores de
viento en los alrededores del sitio conocido como Tejona, en el
cantón de Tilarán, provincia de Guanacaste. Estos instrumentos
recopilan datos de velocidad, dirección y ráfagas. Los estudios
hechos confirmaron aspectos muy favorables para el desarrollo de un
proyecto eólico entre los que vale la pena destacar los siguientes:
-El recurso eólico existente es excepcional, con una velocidad
promedio anual cercana a los 11 m/s y con velocidades capaces de
producir energía alrededor de 8000 horas al año (90% del tiempo).
-El uso de la tierra, básicamente en ganadería, es compatible con el
desarrollo de una planta de este tipo.
-La planta estará próxima a las instalaciones de transmisión de
energía asociadas a las plantas que componen el Complejo
Hidroeléctrico Arenal - Corobicí - Sandillal, por lo que su
interconexión será relativamente sencilla.
-Su operación evitará anualmente la emisión de 60 mil toneladas
métricas de CO2.
La P.E. Tejona tendrá una capacidad total de 20 000 kW y será capaz
de producir 90 000 kWh/año por medio de entre 40 y 90 turbinas de eje
horizontal, cuya capacidad está entre los 225 kW y 500 kW (la
cantidad y capacidad serán definidas una vez concluido el proceso
licitatorio). El equipo turbo - generador estará soportado por torres
de 40 metros de altura y estará conectado a sus aspas (generalmente
tres), cuya longitud varía entre los 15 y 20 metros.
Se desarrollará en dos filas montañosas ubicadas al oeste del Embalse
Arenal, conocidas como Cerro Montecristo y Altamira, ocupando un área
aproximada a las 47 hectáreas, se conectará a la subestación de
Planta Arenal y se espera el inicio de la operación para mediados de
1997.
Dependiendo de las características del sistema eléctrico que se
trate, es importante tener presente algunos aspectos operativos de
cuidado:
-El hecho de que se utilice un recurso cuyo comportamiento es
variable podría introducir "perturbaciones" al sistema eléctrico que
afecten las condiciones de carga y voltaje y que se vería reflejado
en la calidad de la energía producida y servida.
-Obviamente la energía sólo se produce cuando hay viento, por lo que
no es posible almacenarla para que sea "despachada" a la red
eléctrica en el momento más oportuno que ésta lo requiera o sea más
conveniente.
Por las condiciones del Sistema Nacional Interconectado de Costa Rica,
lo anterior ha sido cuidadosamente evaluado, razón por la cual, una
vez que la planta esté en plena producción de energía, corresponderá
iniciar un proceso de seguimiento que genere la retroalimentación
debida tendiente a conocer con mayor detalle su funcionamiento y los
posibles efectos que pueda tener la conexión de plantas eólicas en el
mismo.
Los proyectos eólicos se destacan por ser ambientalmente beneficiosos
y entre los impactos ambientales potenciales asociados se tienen los
siguientes:
-el efecto transitorio que se produce durante la construcción,
-el impacto sobre el paisaje que se produce durante la operación
-y los problemas que podría ocasionar a la fauna aérea, a las
radiocomunicaciones (inteferencia) y a la aviación.
Ninguno de estos impactos resultó ser significativo para el caso de
la P.E. Tejona.
El futuro de la energía eólica en Costa Rica
El desarrollo de la industria eólica y la evolución de la tecnología
respaldan la creencia de que, a principios de la próxima década, las
turbinas eólicas suministrarán la energía más barata entre todas las
fuentes conocidas.
En Costa Rica, el potencial de energía eólica utilizable es pequeño
comparado con su potencial teórico y podría ser de la misma magnitud
que el potencial de la energía hidroeléctrica. Los estudios que hasta
ahora ha venido realizando el ICE, también han servido de apoyo para
el desarrollo de plantas eólicas privadas en el marco de la Ley que
autoriza la generación eléctrica autónoma o paralela.
Actualmente se encuentran en etapas avanzadas de desarrollo dos
plantas eólicas con capacidad de 20 000 kW cada una y no se descarta
una mayor participación del sector privado en este campo en la medida
en que la experiencia recopilada con la operación de la P.E. Tejona y
de las plantas privadas demuestre que la interconexión de plantas de
este tipo a la red no afectará negativamente la calidad de la energía
servida.
El ICE pretende continuar con la identificación de sitios que
permitan el desarrollo exitoso de proyectos de este tipo (Miravalles,
Río Naranjo y otros) y aprovechar la experiencia de lo que será la
operación de la P.E. Tejona.
Entrevista de Alicia Rivera
Carlo Rubbia, Nobel de Física,
descubre la energía nuclear segura
Después de toda una carrera dedicada a la física de partículas, de
ganar el Premio Nobel, de dirigir el laboratorio mayor del mundo, el
CERN (junto a Ginera), Carlo Rubbia se ha retirado a una esquina del
mismo, pero sigue haciendo tanto ruido como siempre. Con ideas
precisas que le salen a borbotones, afable y fumando uno de sus
queridos puros que a ratos muerde con saña, los argumentos de este
físico italiano a punto de cumplir 61 años giran en torno a su último
"truco", una alternativa para explotar la energía de fisión del átomo.
"O se modifica la tecnología nuclear y se hace más eficaz y segura o
desaparecerá del menú de la producción energética, que quedará
reducido a los combustibles fósiles, con efecto invernadero y riesgos
no despreciables", dice.
Tras año y medio de trabajo con un reducido grupo de investigadores,
ha demostrado en experimentos lo que anunció en teoría: que, por lo
que a la base científica se refiere, el amplificador de energía (AE)
funciona. Es un sistema que depende de un haz de partículas generado
en un acelerador para provocar y mantener la fisión de los átomos; no
se puede descontrolar la reacción nuclear y utiliza como combustible
el tornio (abundante en la naturaleza), en vez del escaso y costoso
uranio.
Pregunta. ¿Qué acogida ha tenido su AE?
Respuesta. Mucha gente de sentido común se da cuenta de que,
si continuamos con lo nuclear puro y duro, estilo guerra fría, si los
pronucleares dicen "o aceptais esto como es o moriréis a oscuras y
muertos de frío", la energía nuclear va a tener un papel decreciente.
Hemos hecho la investigación fundamental del AE; el siguiente paso
corresponde a los hombres de negocios o a las decisiones políticas.
P. ¿Cómo tuvo la idea?
R. Para mí siempre ha sido una obsesión el problema
energético y hace mucho tiempo que trabajo en esto. El AE es el
resultado de muchos intentos en diferentes campos que han ido
fallando.
P. ¿Por qué ha fallado?
R. Sobre todo porque se comete un gran error al querer hacer
las cosas tremendamente complejas para producir energía. Tenemos que
hacer algo muy sencillo, porque competimos con la simple operación
de quemar un trozo de madera o de lo que sea. Y necesitamos algo
exportable a los países en desarrollo, porque la cuestión central no
es cómo vamos a obtener nosotros la energía; al fin y al cabo,
prepotentes y egoístas como somos, siempre encontraremos algún modo
de lograr lo que queremos.
El problema, contando con el efecto invernadero, es cómo 1.500
millones de chinos van a alimentar su televisor y su nevera. Además
hay que eliminar la posiblidad de producir armamento, porque no
podemos decir que la energía nuclear es sólo para unos pocos países
seguros. Y tiene que ser operable incluso con un nivel mediocre de
servicio. El AE es mucho más sencillo que la fusión nuclear, no tiene
barreras tecnológicas.
P. ¿El AE cumple todas esas condiciones?
R. Mi objetivo es una forma de producir energía aceptable
para el ambiente, que pueda mantener un nivel de vida y que tenga un
riesgo perfectamente asumible: una energía nuclear segura. No he
logrado encontrar ninguna contraindicación en el AE; funciona, y
bien; pero no excluyo que mañana se descubra un truco aún mejor.
P. ¿Realmente le preocupa el medio ambiente?
R. Muchísimo. El problema ambiental es una forma de
educación, de civilización que se está desarrollando, aunque estoy en
contra de transformar la ecología en una seudorreligión con profetas
que digan lo que está bien y lo que no.
P. Pero en el AE hay radiactividad, palabra que provoca
rechazo en muchas personas.
R. El problema de la radiactividad es una cuestión de
cantidad, no de principios. También hay radiación en una radiografía;
la cuestión es cuanta. Siempre hay que aceptar un riesgo o cierto
precio por lo que quiere s alcanzar, y toda tecnología de energía
entraña un cierto riesgo. En toda máquina nuclear hay una zona
interna con radioactividad elevada que tiene que estar aislada, pero
esto no significa que toda tecnología nuclear sea muy peligrosa sin
más. El riesgo en el amplificador de energía es muchísimo menor que
en las centrales convencionales.
P. ¿Y las llamadas energías alternativas?
R. Me parecen estupendas, pero sus posibilidades son
limitadas. Hay que hacer mucho esfuerzo en esa dirección, pero
incluso en los escenarios más favorables no supondrán más del 10% del
suministro total dentro de cincuenta años.
P. ¿Por qué un científico como usted, que ha hecho su
carrera en la investigación básica, se ocupa de esto?
R. En el CERN hemos creado un grupo de tecnologías emergentes
con George Charpak, también premio Nobel, donde intentamos algo que
mis colegas deberían hacer más a menudo: preocuparse un poco de los
retornos de la física de partículas, porque tenemos una
responsabilidad hacia la sociedad. Se nos da la oportunidad de hacer
cosas maravillosas, investigaciones fascinantes... En cierto modo
somos niños mimados de la ciencia. Entre mis colegas hay muchos
fundamentalistas, personas que piensan que, si no se ocupa uno de la
partícula, con P mayúsucula, o del Big Bang, si no se hace física con
mayúscula, no merece la pena. Yo siento un placer particular al
ocuparme de estos problemas, remangarme y meterme en cuestiones menos
pomposas pero que son un reto hacia la socidad.
P. ¿Hay mucha distancia entre ciencia básica y aplicada?
R. Muchos científicos puros se han alejado demasiado de la
vida cotidiana. Padres de la física como Fermi y Alvarez tenían los
bolsillos llenos de patentes de estos trucos; entraban en las cosas
útiles, tal vez como postre de la comida (la investigación básica),
pero un postre que merece la pena. Si la distancia con la sociedad
se hace demasiado grande, no es que perdamos el postre, es que nos
podemos quedar sin comida.
P. ¿Los residuos son realmente insignificantes en el AE?
R. Apenas producimos residuos, e incluso podemos quemar los
de vida media larga de las nucleares convencionales, que están
almacenados. Podemos hacer un cóctel con ellos y el torio y,
sometidos al continuo bombardeo del haz de partículas en el AE, se
acaban rompiendo todos los elementos radiactivos en poco tiempo.
Un reactor norma l va quemando combustible y, cuando has
extraído la energía, no hay más reacciones y hay que sacar las
cenizas (residuos) para volver a empezar. En el AE no tengo ese
problema, porque depende del haz externo: es un ciclo cerrado,
mientras que un reactor convencional es abierto y los residuos se
sacan y se tiran a la puerta de casa.
Tomado de El País, 21-3-95.
Análisis de la actualidad ambiental
El poder del mercado y la fuerza de los ciudadanos frente al ambiente
Eduardo Mora Castellano
Hay dos hechos especialmente descollantes en mayo: el
otorgamiento del premio español Príncipe de Asturias a nuestro
Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) y el paso a la "acción
directa", de parte de los vecinos del río Aguas Zarcas, en contra
de la contaminación llevada a cabo en éste por la empresa Tico Fruit.
Como ambientalista a secas uno se regocija por aquel galardón,
porque el INBio está, además de contribuyendo muy encomiablemente al
conocimiento científico de nuestra biodiversidad, indirectamente
revalorizando la importancia de la preservación de la misma, está
subiendo la cotización de nuestros ecosistemas. Mas ¿es sólo eso lo
que revaloriza? ¿Es inocuo que gran parte de su trabajo haya sido
para vender los secretos mecanismos que gobiernan nuestra enorme
diversidad biológica a los capitales dueños de la industria
farmacéutica mundial, los capitales que precisamente impidieron que
E.U. firmara la Convención sobre Biodiversidad en la Conferencia de
Río-92? Más allá de añejas emociones antiimperialistas o
nacionalistas, tales contratos de venta dejan a algunos un regusto
de virginidad mancillada, de inocencia perdida, de r ica pureza
ofrendada por unas escasas monedas. Aunque este extremo, es cierto,
no se ha podido precisar en virtud de la privacidad de los contratos
firmados (Vargas, E. "El INBio y la Merck", en AMBIEN-TICO, No.3,
agosto 1992, pp. 3-5). Los secretos entresijos de la diversidad
biológica presente en las áreas silvestres protegidas por el Estado
-ese Estado que nos hace creer que es de todos, que es todos- los
revela el INBio a entidades como la Merck sobre la base de pactos
con entresijos que ni al Estado ni a los ciudadanos se les permite
conocer. Talvez sea infantil, o naïf, o moral e ideológicamente
senil andar reparando en estos aspectos baladís, aunque haya
investigadores ambientalistas en nuestro más cercano entorno que
insistan en que los atendamos. Si en el mercado todo se resuelve y
es allí donde se multiplican los peces ¿no debiéramos ya aupar que
el conocimiento de la complicada relojería de nuestros bosques se
venda y que sea como el mercado lo decida, en función de la marcha
del negocio farmacéutico, confiados en que cuanto más alto sea más
divisas recibiremos y mayormente protegidas estarán las inermes
especies?, ...sin atarantarnos con lucubraciones mezquinas acerca de
cuánto se embolsan otros a costillas de nosotros y nuestros
ecosistemas. Además, no se trata de proteger éstos por sí mismos o
por lo que representen para comunidades que viven con y de ellos
pero no en función de su explotación para la acumulación tenaz de
dinero; por el contrario, se trata de que sea el mercado quien
defina cuán eritorio es protegerlos, dependiendo obviamente de su
rentabilidad para negocios actuales o previstos.
Pero en contra de esta lógica la prensa reciente informa que unos
"300 estudiantes, ecologistas y agricultores" (LN,27-5-95:18A)
vecinos del río Aguas Zarcas, en las llanuras del norte, el viernes
26 de mayo, durante tres horas, impidieron el paso de vehículos por
un transitado puente sobre ese río en protesta por la ininterrumpida
contaminación que hace de sus aguas la empresa Tico Fruit, la cual
desde 1988 está asentada en la región y cultiva unas 20.000 Ha. de
cítricos. Su planta procesadora de frutas deposita en el Aguas
Zarcas líquidos y sólidos sin el debido tratamiento, como lo aceptó
su jefe de producción, a pesar de que ya la Defensoría de los
Habitante s se dirigió al Ministerio de Salud solicitando su
intervención y de que desde hace también varios años ejerce presión
en el mismo sentido la Asociación Protectora de las Aguas de la Zona
Norte (APAZONO), asociaciones de desarrollo locales, la Asociación
Ecológica de la Zona Norte, la cámara local de ganaderos, la
Asociación Ecologista Costarricense y, ahora, el Consejo Municipal
de Ciudad Quesada. El mentado río abastece de agua para consumo
humano y para actividades pecuarias y agrícolas a los habitantes de
sus riberas, es lugar y objeto de actividades recreativas, en su
corriente se pesca y se navega, con ella se produce electricidad y
de su lecho se obtienen materiales de construcción, pero varias de
estas funciones se están malogrando por la acción de la millonaria
Tico Fruit, dicen los protestatarios. Algunos vecinos, incluso, han
sufrido lesiones en ojos y piel y varios animales se han intoxicado
y muerto. APAZONO, líder de la defensa del Aguas Zarcas, hace una
denuncia más amplia, afirma que "las actividades industriales y
agropecuarias que se llevan a cabo en la zona, bajo un modelo de
desarrollo explotador e irracional de los recursos naturales, están
afectando la base de los recursos hídricos y de la calidad de vida
de los pobladores y pobladoras de la región" (APAZONO-AECO: SALVEMOS
EL RIO AGUAS ZARCAS. ALTO A LA CONTAMINACION QUE PRODUCE TICO FRUIT.
Brochure. s.l., s.f.). Desesperados por la ley del mercado y las
resbaladizas leyes del Estado, que no obstante ellos no dejan de
invocar, los aguazarqueños han pasado pues a usuales modos de acción
ecologista, concitando ahora sí el interés de los medios de
comunicación y, acaso, empezando a ser efectivos.
Y desde otro ángulo, Fishman, ex ministro de Seguridad,
sorpresivamente interesado por la protección de la naturaleza, hace
pocos días recriminaba al Gobierno haber hecho desaparecer de sus
preocupaciones la de la sostenibilidad ecológica del desarrollo
económico. Efectivamente, el brí o con que este Gobierno en su
principio aparentó enfilarse al logro de aquello se ha extinguido.
En las alocuciones del presidente ya no están presentes los sobados
requiebros en pro de la armonía con la naturaleza, y en el gabinete
ministerial, donde la figura de un funcionario con cargo de
"coordinador del área de desarrollo sostenible" creaba el espejismo
de un gran interés gubernamental por aquello mismo, allí ese
funcionario ya tampoco existe. Su respectiva función ministerial
igualmente ha desaparecido sin dejar vacío en la acción estatal
porque cumplía nada más que un efecto propagandístico -y los
mensajes propagandísticos dejan de ser eficaces al prolongarse más
de lo debido-. ¡Que el poder del mercado y la fuerza de los
ciudadanos de a pie, pues, sean los que en materia de ambiente
decidan, y que el Estado intervenga apenas cuando la sangre llegue
a contaminar el río!
AMBIEN-TICO No.31