La trascendencia y la urgencia de fortalecer las líneas de trabajo académicas y de intervención social y política en el territorio son cada vez más aceptadas, pero aún carecen del impacto mínimo necesario y seguimos por los caminos de la improvisación, la transgresión de las normas y la búsqueda de salidas legales para evitar los límites que se imponen por vía de planes reguladores, zonas de protección o áreas de uso restringido en todo el territorio nacional. El exceso relativo de trámites se ha tomado como excusa para la desregulación a ultranza y la maraña burocrática existente en muy diversas instituciones se ha convertido en un obstáculo para alcanzar una efectiva determinación de los ámbitos de lo posible y lo deseable en lugares, situaciones y condiciones específicas. Aun cuando la legislación es pródiga en relación con el uso posible del espacio, hay todavía grandes vacíos no sólo en el campo mismo de la gestión jurídica, sino también en la aplicación mínima de muchas normas o responsabilidades.

La falta de estudios técnicos en múltiples ámbitos relacionados con el uso del territorio, entre los que destacan el uso de recursos naturales no renovables –en particular los hídricos- y en general la biodiversidad, es también una carencia fundamental, pues sin ello es imposible avanzar en la determinación certera –de acuerdo con la ciencia, la técnica, la lógica y la conveniencia social- de los límites y posibilidades de un adecuado proceso de desarrollo sin degradación ambiental y perjuicio social. La tradicional práctica de investigación fragmentada y sectorial ha sido ampliamente criticada, pero todavía sigue siendo la forma normal de ejercicio profesional y académico, y, a lo sumo, lo que se ha logrado es introducir en los ámbitos sectoriales algunos elementos denominados transversales que pretenden darle una orientación integral a los productos académicos o institucionales relativos al uso del suelo y las formas propicias de inversión productiva.

Tomando en cuenta estas y otras consideraciones, la Universidad Nacional ha propuesto y ha empezado a ejecutar dos líneas de trabajo de carácter interinstitucional y multidisciplinario que buscan generar un programa de largo plazo para contribuir a la superación de las deficiencias que ahora encontramos en el quehacer cotidiano de los municipios y las empresas. La primera línea ha sido la constitución de un grupo de trabajo universitario que pretende la coordinación y la concertación de acciones de las unidades académicas universitarias para alcanzar impactos concentrados y potenciar sus resultados por la vía de la determinación conjunta de objetos, logrando así una perspectiva múltiple e integradora. Ello conducirá a la determinación de acciones conjuntas, proyectos compartidos y tareas de diseño, crítica, análisis y realización de acciones con organismos extra universitarios que permitan una acción universitaria en el sentido más estricto, no simplemente restringido a una disciplina o acciones parciales y de trascendencia limitada. Como parte de esta iniciativa general, pero con una perspectiva más directamente vinculada con la acción universitaria en la superación de una de las principales carencias del país en el campo de la planificación -es decir, la falta de un Plan Nacional de Ordenamiento Territorial-, se está concretando la creación de un Centro de Capacitación en el campo de la planificación urbana, regional y ambiental. Esta línea de trabajo incorpora lo que cada unidad académica puede ofrecer integrándolas según sus ámbitos de especialidad en módulos temáticos, disciplinarios, sectoriales y transversales, en un programa que ha de permitir la capacitación y calificación permanentes de los funcionarios y oficiales de gobiernos locales en el campo de la planificación, y a la vez ha de permitir la progresiva construcción de un plan nacional a partir de la elaboración de planes locales o regionales por medio de la investigación-acción comunitaria participativa y la capacitación-intervención como didáctica, identificando regiones críticas o prioritarias para su ejecución progresiva.

El Centro de Capacitación en Planificación Urbana, Regional y Ambiental es un organismo de carácter institucional que permite darle contenido específico a las políticas públicas que buscan la planificación urbana y regional en armonía con el ambiente y en la búsqueda de la sostenibilidad del desarrollo. Su tarea fundamental es la capacitación de funcionarios y dirigentes de los gobiernos locales y las instituciones públicas, incluidos los técnicos y profesionales municipales, los alcaldes y los miembros de los concejos municipales, pero se basa en la investigación científica y la puesta en práctica de principios teóricos y metodológicos que permitan la más amplia participación de las organizaciones locales, comunitarias, privadas y no gubernamentales en el esfuerzo nacional para la apropiada ocupación del territorio. Es una acción permanente y renovada, no sólo por la necesaria adaptación a los cambios constantes en el uso del suelo y la dinámica inmensa del uso del suelo y las transformaciones en la estructura productiva, sino también porque en el país se da una renovación absoluta de los miles de regidores y síndicos municipales propietarios y suplentes cada cuatro años. Más aun con los cambios recientes en la legislación acerca de los gobiernos locales, esta renovación se dará junto a la renovación de los miembros de los nuevos concejos de distrito y a la renovada figura del alcalde. Todos ellos adquieren la responsabilidad de legislar o ejecutar en el ámbito local –con ordenanzas o directrices, planes reguladores o concesiones, proyectos de inversión o prestación de servicios-, pero normalmente están muy alejados –dadas sus normales ocupaciones personales y privadas- de la conceptualización, el análisis y la comprensión integral de los procesos sociales y macro territoriales que impactan el territorio de su jurisdicción territorial.

El Centro requiere la participación de diversos organismos nacionales directamente responsables del control del territorio, pero el peso de la acción académica, investigadora y docente la deben asumir las unidades académicas universitarias de carácter estatal. Otras instituciones como el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo deben participar intensamente, como parte del cumplimiento de las tareas que le asigna la Ley de Planificación Urbana. No obstante, la iniciativa requiere, no sólo dentro de la universidad sino en el ámbito nacional, un carácter interinstitucional, de manera que se apoye también en el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal para lograr, por un lado, un alto nivel de excelencia desde la perspectiva académica y científica y, por otro, un estrecho y permanente vínculo con los gobiernos locales.

Las funciones fundamentales que tiene esta línea de trabajo son: (1) Preparar las bases y desarrollar los procesos específicos de investigación y generación de estrategias y propuestas concretas para la planificación y el ordenamiento territorial en las diversas escalas requeridas para la final conformación del Plan Nacional de Desarrollo Urbano Regional, los planes regionales y los planes municipales y locales. (2) Capacitar alcaldes, regidores y síndicos municipales, miembros de concejos de distrito y personal de municipios, lo mismo que funcionarios técnicos de diversas instituciones involucradas en las temáticas concernientes al Centro. (3) Realizar investigaciones con base en procedimientos y metodologías que involucren un consolidado criterio científico y la más amplia participación, en conjunto con otras instituciones públicas o privadas, nacionales o internacionales del ramo.

Los contenidos concretos de la capacitación a desarrollar en esta línea de trabajo y por parte del programa del Centro pueden abarcar una amplísima gama de disciplinas y aspectos que inciden directamente en el uso del suelo, la organización productiva y habitación del territorio y la intervención reguladora. En lo fundamental, los ejes temáticos cubren las siguientes áreas: (1) planificación urbano regional y ordenamiento territorial, (2) gestión de riesgo y desarrollo sostenible, (3) descentralización, desconcentración y fortalecimiento local, (4) desarrollo de habitación de interés social y tecnología apropiada y (5) participación local, privada y no gubernamental en la desregulación.

Aparte de tales ejes centrales se desarrollarán otros ejes temáticos esenciales en la medida en que se desarrolle la investigación y se consoliden los procesos docentes, como por ejemplo las referidas al uso de sistemas de información geográfica e información georreferenciada; el diseño urbano y la legislación sobre vivienda, construcción y urbanización; la utilización de materiales y la producción en condiciones de protección de la biodiversidad, etcétera. A la vez, es claro que se requiere la participación de una variada gama de disciplinas científicas y se deberá enfatizar en algunos temas particulares como el manejo del recurso hídrico, la identificación de cuencas en peligro inminente, la atención de regiones de altísimo impacto ambiental o cambio acelerado por nuevos usos, como regiones de migración, fronterizas o costeras.

El enfoque didáctico del Centro se basa en un proceso continuo donde la capacitación se alcanza mediante una serie de módulos cortos, de tres a cinco días cada uno, que permitan cubrir las bases de la temática teórica, metodológica, técnica e informativa. Sobre esta base se desarrollarán proyectos específicos de investigación dirigida relativos a los municipios o las regiones de proveniencia de los participantes. Se ha de complementar el proceso con la participación puntual de expertos y el intercambio con organismos internacionales, por vía de series de conferencias y seminarios centrados en un tema o debates multidisciplinarios. Se promueve la recopilación y uso permanente de literatura localizada en páginas virtuales o portales de la red informática y el constante intercambio de información y tecnología por esta vía con socios y equivalentes académicos, técnicos o institucionales del mundo.

El proceso general busca una amplia participación de profesionales y expertos nacionales que les permita transmitir sus experiencias y conocimientos, pero a la vez la participación de personal local con amplias demandas y necesidades perentorias y prácticas por resolver. Estos últimos incluyen funcionarios y directores de organismos del poder local, pero también representantes de organizaciones privadas (como cámaras, sindicatos, cooperativas, asociaciones de desarrollo integral, asociaciones solidaristas, comités de emergencia, etcétera).

Los resultados en el corto plazo deberán ser los participantes capacitados y los organismos locales fortalecidos, no sólo por el incremento en su propia capacidad técnica sino por la aplicación de los productos de la investigación puntual sobre la que se basa la propia capacitación. En el mediano plazo se podrá constituir un debate nacional y un intercambio internacional sobre el tema más general de la globalización y la planificación para el desarrollo sostenible en regiones y ciudades, con las consiguientes aglomeraciones de información por diversos medios: constituir una biblioteca y centro documental, directorios y redes de búsqueda de portales de internet atinentes o productos concretos de investigación que se convierten en planes locales de ordenamiento territorial, planes reguladores urbanos o municipales, planes costeros y planes regionales.


El autor, sociólogo urbano, es profesor en la Universidad Nacional y directivo del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo.

 

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