Hasta hace alrededor de ocho años el desarrollo turístico de este país se daba de forma tradicional, en manos de empresarios medianos y pequeños y algunas veces con capital extranjero. Las comunidades cercanas al desarrollo de lugares turísticos, y sus organizaciones, se mantenían como espectadores de un proceso qua ya se había iniciado, preguntándose cuál sería su beneficio directo, más allá de la obtención de algunos empleos y la venta esporádica de algunos productos agrícolas o artesanales. Actualmente tenemos un importante grupo de organizaciones sociales (cooperativas, asociaciones y fundaciones) reinventando un turismo alternativo, sostenible, con plena participación y beneficio comunal. Una nueva forma de hacer turismo nace y crece en Costa Rica, amparada ya no sólo en nuestras riquezas naturales, sino en una historia, una lucha común y un manifiesto orgullo de ser costarricense.

El ecoturismo es una forma ambientalmente responsable de hacer turismo, donde se visitan áreas naturales de importante valor ecológico con el fin de observar, estudiar o admirar la flora, la fauna, el paisaje y en general la historia natural del lugar, minimizando el impacto sobre espacios naturales y culturales y contribuyendo a la protección de las áreas naturales y al mejoramiento de la calidad de vida de las poblaciones (Crosby, A. et al. 1993. El desarrollo turístico sostenible en el medio rural. Centro Europeo de Formación Ambiental y Turismo. España).

Desde mediados de la década de los ochenta, Costa Rica inició un ascenso a nivel mundial como destino ecoturístico. Ya a finales de esa década, revistas especializadas en el tema sugerían que nuestro país era un modelo en el desarrollo del ecoturismo (Budowski, T. 1990. "Ecoturismo a la tica", en Hacia una Centroamérica verde. San José). Sin embargo, mucha agua ha pasado bajo el puente del ecoturismo en Costa Rica, con los ya conocidos problemas y abusos en torno al concepto y a la sobre-explotación del producto.

La oferta ecoturística del país ha cambiado como ha cambiado el perfil de los ecoturistas; las personas que en un inicio estaban dispuestas a soportar caminos difíciles, horas de chapulín para llegar al lugar de destino, camas poco confortables, baños compartidos, hoy día exigen mejores condiciones y más actividades. La oferta ecoturística de Costa Rica debe ir paulatinamente innovándose a fin de mantener el posicionamiento que se ha logrado a través de los años y que nos siguen situando como uno de los mejores destinos ecoturísticos del mundo.

omando en cuenta el crecimiento del ecoturismo a principios de la década de los noventa, un grupo de cooperativas agrícolas y autogestionarias tomaron la decisión de desarrollar una oferta turística desde sus organizaciones de base, contemplando para ello no sólo sus atractivos naturales y su cercanía a importantes áreas protegidas, sino también su historia, su lucha por la tierra, su idiosincrasia, sus manifestaciones culturales y su producción agrícola, como una forma de darle a estas actividades un valor agregado desde un aprovechamiento turístico.

En ese momento el término agroecoturismo venían usándolo algunos funcionarios tanto del Instituto de Desarrollo Agrario (Ida) como del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), quienes veían posible que algunos asentamientos del Ida lograran desarrollar actividades turísticas. Así, el término agroecoturismo empezó significando "un conjunto de relaciones humanas resultantes de la visita de turistas a comunidades campesinas y su ambiente, para el aprovechamiento y disfrute de sus valores naturales, culturales y socioproductivos" (Arrieta, D. 1994. La potencialidad agroecoturística del Asentamiento Zapotal. Ida. San José).

A partir de 1994, un grupo importante de cooperativas y organizaciones sociales decidieron apostar a un desarrollo turístico alternativo, basado en conceptos ambientales, sociales y económicos con un enfoque netamente comunitario, e iniciaron la trayectoria de lo que hoy conocemos como turismo comunitario.

El término comunitario implica que la actividad turística es planificada e implementada por la misma organización comunal, estando los residentes presentes en su gestión y desarrollo y obteniendo un máximo de beneficios. Desde la base asociativa estas organizaciones han logrado financiar sus ofertas, lograr un nivel importante de capacitación y de calidad en el servicio y formar parte de la cadena de comercialización turística del país, a través de diversas agencias, operadores e instituciones interesadas en ofrecer a sus clientes una nueva alternativa en turismo.

Es importante mencionar el apoyo que desde la cooperación internacional se ha canalizado hacia estas organizaciones y, sobre todo, ha permitido que nuevos grupos, en los últimos años, tengan posibilidades de acceder a recursos, los cuales les permiten invertir en sus proyectos, mejorar sus servicios y lograr una mayor capacitación para enfrentar la actividad turística desde una visión empresarial, responsable y competitiva.

Para mantenerse y tener éxito el turismo comunitario requiere una serie de condiciones básicas referentes a la base asociativa y al entorno, siendo las principales las siguientes:

En relación con la organización:

· Contar con una organización consolidada, aun mejor con experiencias exitosas desde la base asociativa.

· Tener una clara visión, sentido de pertenencia al grupo e identificación con el trabajo conjunto y la gestión local.

· Conocer la actividad turística o estar en disponibilidad de capacitarse ampliamente en el tema.

· Plantear el desarrollo de servicios turísticos como un complemento a sus actividades tradicionales productivas y nunca como eje único de ingresos.

· Contar con líderes con visión de futuro.

· Tener capacidad de inversión en su proyecto turístico, a nivel económico pero también dispuestos a invertir en su recurso humano.

· Tener capacidad de enfrentar la maduración de su producto turístico, y la recuperación de la inversión, sin pretender que a través de turismo se logre resolver sus problemas económicos en el corto plazo.

· No esperar milagros del turismo, una actividad altamente sensible y variante.

· Contar con recursos naturales propios o cercanos y que puedan ser utilizados como parte de su oferta, o bien estar ubicados en zonas aledañas a áreas protegidas (parques nacionales, reservas biológicas, etcétera).

· Tener sensibilidad por lo autóctono, interesarse en el rescate de tradiciones culinarias, música, historias.

· Encadenamiento con redes locales, regionales o nacionales de ofertas similares a fin de bajar costos de mercadeo, capacitación y proyección.

En relación con la oferta turística:

· Oferta variada desde la base asociativa (personas del grupo dedicadas a la artesanía, a la producción de dulces caseros, panes, viveros, pintura en tela, papel de fibras vegetales, zoocriaderos).

· Complementar la oferta con nuevas e ingeniosas formas de aprovechar el entorno (puentes colgantes, casas sobre árboles, senderos especializados, zoocriaderos, jardines botánicos, festivales, concursos locales con niños, murales, pinturas sobre piedras, coco o fibras).

· Hospedaje que cumpla con estándares mínimos de calidad.

· Oferta en su conjunto que cumpla con criterios mínimos de sostenibilidad.

· Excelencia en la calidad del servicio, para lo cual se requiere una inversión permanente en capacitación.

· Tener claro el hecho de que la ubicación, el acceso y la seguridad de su producto, influye mucho en el éxito del mismo.

· Condiciones óptimas en cuanto a comunicación.

· Poseer un presupuesto mínimo para actividades de promoción y divulgación de su oferta.

· Conocimiento de los mecanismos que permiten insertarse en la actividad turística y de los canales de comercialización en relación a su oferta.

Sea cual sea la actividad en la que un grupo decide desarrollarse, en medio de tantas oportunidades que le presenta el entorno, el éxito depende principalmente de la mentalidad de los asociados, según hemos visto a través de los años. Cuando se logra visualizar las oportunidades viendo un poco más allá de lo que todos miran y teniendo una meta clara de lo que se desea lograr, aspectos como el dinero, el apoyo estatal y los viejos esquemas paternalistas se vuelven innecesarios. En turismo, como en cualquier otra actividad, la actitud de las personas, históricamente, es lo que hace la diferencia.


La autora es gerente de Cooprena y consultora en turismo comunitario.

 

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