
Los actos terroristas del pasado 11 de septiembre no tienen precedentes ni en su concepción ni en sus consecuencias. Inmersos hoy en un mundo globalizado y convulsionado ante un nuevo orden social, económico y de seguridad, trataremos de analizar la situación del turismo a nivel mundial y sus posibles efectos a nivel local.
La actividad turística de las últimas décadas, así como las proyecciones ofrecidas por la Organización Mundial del Turismo (OMT/WTO), plantean que la industria del turismo está entre las actividades económicas más florecientes y dinámicas del mundo. Para el año 2000 la OMT reporta un total de 699 millones de llegadas internacionales que generaron $476 billones, mostrando un incremento anual del 7,4%, tasa mucho mayor a las de años anteriores (WTO. 2001. The impact of the attacks in tje United States on international tourism: An initial analysis. Special report. Madrid). Un análisis rápido de los reportes para los meses anteriores a septiembre del 2.001 indican que la situación lejos de mantenerse presentaba algunas caídas reflejo de los cambios en los indicadores de la economía mundial. No obstante, el FMI se expresaba muy optimista en la pronta reactivación de la economía internacional y, por ende, en la recuperación de la tasa de crecimiento del sector turismo.
La situación cambia dramáticamente como consecuencia de los eventos del 11 de septiembre y el sector turismo reporta récords de decrecimiento sin precedentes. Acciones como la suspención de vuelos domésticos e internacionales de líneas aéreas norteamericanas por varios días, llevaron a reportar una pérdida de aproximadamente $10 billones. Hoteles en Las Vegas, Orlando y Miami reportaron múltiples cancelaciones y tasas de ocupación de entre el 15 y el 30%. La Organización Mundial del Trabajo estima que, producto de esta contracción en la industria turística, se perderá aproximadamente nueve millones de empleos.
A nivel mundial se reportaron cancelaciones como respuesta inmediata haciéndose notar en algunos destinos en forma más dramática que en otros. Una vez declarada la guerra contra los terroristas en Afganistán, se hicieron sentir más fuertemente las cancelaciones de reservaciones hechas para próximas temporadas. Poco a poco se ha venido revirtiendo la situación y recuperándose la confianza de la gente en el transporte aéreo, y se espera que el turismo recupere su dinámica. Pero ¿cuánto tiempo se requerirá? La respuesta depende de muchos factores externos, como, entre otros, la recuperación de la economía internacional y de la seguridad y el cese de la guerra.
Para Costa Rica la situación representa grandes retos no sólo porque nuestro principal mercado es el norteamericano (60% de los turistas que nos visitan), sino porque desde hace varios años el turismo se ha convertido en una de las principales fuentes generadoras de ingresos, representando el 21% de las exportaciones del 2000.
Aunque el turismo es de reciente aparición en nuestro medio -unas dos décadas-, hoy somos un destino turístico conocido; alguno de nuestra familia trabaja directa o indirectamente para el turismo y ya hemos involucrado prácticamente todo el territorio nacional..
El turismo que optamos por implementar en aquellos años dio la oportunidad de que muchos, y en las más diversas zonas rurales del país, tuvieran oportunidad de participar. Además de los beneficios económicos derivados, hay otros resultados positivos: aprender un nuevo idioma, ampliar conocimientos sobre otras culturas que hoy nos permiten diferenciar quienes son "gringos" y quienes "europeos", rescatar algunas de nuestras tradiciones (aunque perdimos otras), apertura de nuevos nichos académicos y, con ello, nuevas áreas profesionales, mejoras en salarios, disminución de la emigración hacia la ciudad, atracción de inversión extranjera y, finalmente, inserción en un mundo globalizado quizás con mayor agilidad que lo que hubiera sido sin la experiencia del turismo.
En el mundo de la conservación los resultados son muy favorables, siendo los recursos naturales nuestro principal producto. Inteligentemente el sector privado se manifiesta y en poco tiempo crea una red de propiedades protegidas privadas que incrementan casi al doble las hectáreas protegidas por el estado. Se recupera suelos degradados, se crea corredores biológicos, se induce a prácticas más responsables y respetuosas al medio natural, se valora los insectos, las mariposas y las aves del bosque. Todo eso ahora genera ingresos y nuevas oportunidades. No podemos olvidar que también hay impactos no tan positivos y grandes retos por superar, pero por el momento nos concentraremos en los retos que a corto plazo y a la luz del nuevo orden debemos enfrentar.
Sin lugar a duda la industria turística nacional se ve contraída y muy angustiada ante un futuro incierto, las primeras manifestaciones se sienten en la cantidad de despidos (se estima que alrededor de 5.000 personas perdieron sus empleos entre septiembre y octubre de 2001), obligando al sector privado y al público a revisar prioridades, suspender proyectos de expansión y fortalecimiento de otras actividades, reorganizar la distribución de responsabilidades y definir acciones para prepararse para una temporada alta (típicamente inicia el 15 de noviembre) poco certera. Sin embargo, toda crisis trae reflexión y oportunidades. Y ahí precisamente es donde se trata de concentrar el sector privado y el gobierno.
Como resultado de múltiples reuniones, el sector analiza la situación desde diferentes ángulos y entre los retos más relevantes sobresale el que "nuestro principal cliente hoy enfrenta, entre otras, la siguiente situación: temor a viajar en avión, temor al gasto por situación económica, temor por su seguridad personal al salir del país, temor a las consecuencias de la extensión de una guerra mientras se está fuera del país y gran incertidumbre" (Charla del Departamento de Mercadeo del ICT, septiembre 2001). Múltiples han sido las iniciativas en torno a cómo abordar el tema y ser lo más efectivo posible, desde cosas muy puntuales como hacer contactos personales y enviar notas de solidaridad, hasta estrategias para dirigir acciones hacia nuevos mercados. Aquí haremos referencia a algunas de las acciones más concretas y representativas que se están tomando: (1) Fortalecer toda acción de mercadeo (individual o colectiva) para hacernos presentes en los principales destinos emisores -para ello el gobierno otorgó $1,5 millones a fin de engrosar el presupuesto de mercadeo del ICT. (2) Facilitar información y hacer más eficientes los servicios existentes, fortalecer relaciones públicas. (3) Crear oportunidades para incrementar el turismo nacional, para lo que el ICT lanzó campaña agresiva y los hoteleros ofrecen precios atractivos. (4) Realizar una campaña interna para promover el buen trato al turista, fortalecer seguridad local y crear más valor agregado a los productos ofrecidos. (5) Explorar nuevos nichos de mercado que a mediano plazo rindan resultados.
Otras acciones puntuales se discuten, entre ellas la baja en precios, cosa que es recomendable analizar más cuidadosamente y no llegar a sacrificar la calidad del servicio y la reputación, con grandes dificultades para recuperar imagen posteriormente. Tampoco sería visionario llenar los cuartos hoy vacíos con turismo de tercer nivel (charters baratos) -ya hay experiencia y no con los resultados esperados para beneficio del país.
Con optimismo se analizan las oportunidades que puedan derivarse a un mediano plazo una vez superada la crisis y recuperada la industria del servicio, ya que la región, y en particular el país, ofrecen interesantes condiciones para convertirse en un destino muy atractivo, entre las que destacan la cercanía de Estados Unidos, que ofrecemos y contamos con una reputación de país pacífico, amistoso y respetuoso de los ciudadanos sin distingo de color, cultura ni religión -en particular de buen trato para con los norteamericanos-, que no jugamos ningún papel relevante en las grandes disputas de hoy y que somos un destino conocido y nuestro principal producto permite crear espacios para la liberación de tensiones y la reconciliación con el ser humano.
No dudamos que estas condiciones puedan ser atractivas para muchos norteamericanos que estaban interesados en viajar a los destinos hoy en conflicto, pero además para otros potenciales clientes, como europeos y sudamericanos. Favorecería estas propuestas el poder recuperar conexiones directas con líneas aéreas europeas y sudamericanas, evitando que nuestro potencial visitante tenga que viajar vía Estados Unidos.
En la historia del turismo nunca se enfrentó situaciones como la actual, por lo que no hay receta aplicable para su solución, pero la OMT manifiesta que las recuperaciones de anteriores crisis desembocaron en tasas de crecimiento superiores. Existe un nuevo orden y necesitamos estar muy bien informados para emprender acciones responsables y visionarias. Es un excelente momento para reflexionar sobre nuestras fortalezas y superar debilidades.

La autora es presidenta de Turismo & Conservación Consultores.