Nuestro estilo de desarrollo debe basarse en la sustentabilidad, que se caracteriza por una reducción en la cantidad usada de recursos naturales y un mejor aprovechamiento de los mismos, considerando el principio precautorio, la maximización del provecho social, la protección y mantenimiento de los procesos y funciones de la naturaleza, la participación creciente y efectiva de la población en la toma de decisiones y la búsqueda de relaciones justas y balanceadas entre géneros, grupos sociales diversos y con las generaciones futuras.

Costa Rica ocupa el lugar 109 en el Nuevo Índice de Sustentabilidad Ambiental ["Nuevo Índice de Sustentabilidad Ambiental Mundial", en The Ecologist, marzo 2001], siendo así el último país latinoamericano en la lista ("El indicador evalúa la calidad del aire en las ciudades, la calidad de los recursos hídricos, los niveles de consumo de recursos materiales y energía por persona, la degradación de los suelos, la situación de la fauna y flora y los aportes a la contaminación global"). Esto reafirma lo que las organizaciones ecologistas y ambientalistas hemos sostenido en los últimos años: si bien contamos con áreas protegidas, éstas no conforman todo el país; si bien contamos con legislación ambiental, ésta es violentada cotidianamente por un sinnúmero de actores y el estado no posee capacidad de monitoreo y control; no existen políticas ambientales sino ocurrencias de parte del gobierno de turno. Esta realidad, que implica grandes retos, será la que deba enfrentar el nuevo gobierno, sin olvidar el posible desarrollo de dos de las actividades más perjudiciales ambiental y socialmente -la minería de oro a cielo abierto por lixiviación con cianuro en Miramar y la exploración y posible explotación petrolera en Limón-, ni olvidar tampoco el sistemático ataque a las instancias de participación ciudadana, la tala de nuestros bosques incentivada por el pago de servicios ambientales y la preocupante situación del agua -para tan sólo citar algunas herencias del actual Ministerio del Ambiente (Minae) que acrecientan la deuda ecológica. ¿Y qué dicen –en Ambientico de septiembre- las propuestas de los candidatos a la presidencia en materia ambiental?

El Movimiento Libertario propone "por un lado, concentrar al estado en sus funciones básicas, como lo son velar por el respeto al estado de derecho a través de una policía eficiente y efectiva, así como proveer un muy buen sistema de administración de justicia (…), y por otro lado, afirmar, defender y ampliar el derecho a la propiedad privada, con su garantía de que los recursos serán cuidados hoy y mañana". Además sostiene que la libre competencia tiene un papel en la conservación de los recursos naturales.

El derecho a contar con un ambiente sano y ecológicamente equilibrado es un derecho humano -que debe ser garantizado por el estado- denominado como de solidaridad o de tercera generación. Con este fundamento se ha reconocido la función social que cumple la propiedad privada y de allí la necesidad, en algunos casos, de imponer limitaciones en beneficio de la colectividad (existen diversos votos de la Sala Constitucional en este sentido). La propuesta del Movimiento Libertario es ajena a esta premisa aceptada mundialmente y más bien descansa en ideologías superadas en el tema ambiental. Del mismo modo, la libre competencia dentro del modelo de desarrollo actual ha generado mayor deterioro ambiental debido a la explotación de materias primas destinadas a la fabricación de mercancías para la exportación o el desarrollo de actividades que han desplazado prácticas sustentables en materia agrícola, por ejemplo. Por lo anterior, pensamos que el Movimiento Libertario lejos de proponer soluciones a la problemática ambiental puede eternizarla.

El Partido Acción Ciudadana propone como objetivo general de una "estrategia de competitividad internacional anclada en el ambiente la creación de condiciones económicas para elevar el nivel de desarrollo humano en Costa Rica. Y los objetivos específicos son la reorientación de la discusión nacional relacionada con las políticas de desarrollo, la gobernabilidad democrática y el logro de una mayor conciencia nacional sobre la necesidad de proteger el ambiente. (…) La estrategia de desarrollo tiene como eje el ambiente". De esta forma se parte del hecho de que el ambiente es un medio para nuestros crecimiento económico y desarrollo humano basado en tres supuestos: (1) los consumidores del mundo evolucionarán hacia compromisos ambientales, (2) existe cierto desarrollo cultural ambiental en nuestro país y (3) es inevitable la participación en la globalización.

Los supuestos en los que se basa esta propuesta son hoy día tan sólo una tendencia. Los consumidores todavía no tienen significativa conciencia del papel que pueden desempeñar en la promoción de actividades productivas "amigables con el ambiente". Los nichos para los productos orgánicos, por ejemplo, todavía son pequeños y el consumismo es dominante. Si bien es cierto que en nuestro país existe cultura ambiental todavía se encuentra en una etapa de gestación. La globalización actual es neoliberal y no nos favorece y, para superarla, tenemos que tomar en cuenta el papel que las organizaciones comerciales multilaterales y la mayoría de los gobiernos -incluyendo al costarricense- juegan. Por lo anterior, esta estrategia que parece ser de largo plazo depende de supuestos que escapan de nuestras manos. Además, no conocemos qué mecanismos se implementarían para garantizar un uso sustentable de los recursos naturales, entre otros aspectos.

El Partido Unidad Social Cristiana basándose en las premisas de que el ser humano es parte de la naturaleza, de que en Costa Rica ha habido avances en el tema ambiental y por lo tanto existe obligación de ayudar a otros países, de que existen serias deficiencias en la materia y de que es necesario desarrollar una cultura de buen uso de los recursos sin desperdiciarlos, propone una serie de temas ambientales de los que se ocupará: fortalecimiento institucional, manejo de áreas protegidas, desarrollo del sector forestal, desarrollo urbano con criterio ambiental, programa de fijación de carbono, manejo integral del recurso hídrico y tratamiento restrictivo de la minería orientado hacia la conservación de los recursos marinos.

Esta propuesta se basa en principios que podemos compartir pero no dice cómo se concretarían. Más bien podríamos augurar que se mantendría la situación actual tomando en cuenta que el gobierno actual es del mismo partido político. En la propuesta no se menciona nada sobre políticas ambientales y la necesidad de contar con ellas. Es decir, la propuesta no es muy novedosa. Así podemos hacer algunas preguntas iniciales: ¿continuarán con la gestión del actual gobierno?, ¿seguirán desarrollando el sector forestal percibiéndolo como sector maderero?, ¿significa fortalecimiento institucional la interposición de obstáculos a la participación ciudadana? Lo único novedoso que se percibe es el trato restrictivo a la minería y en este aspecto podemos afirmar que este partido ha aprendido a partir de la total oposición fundamentada de parte de diversos sectores a esa actividad.

El Partido Liberación Nacional enlista sus acciones en materia ambiental en los siguientes rubros: gestión del agua, gestión marino costera, de bosques, de recursos naturales no renovables, del aire, de riesgo, de desechos sólidos, líquidos y gaseosos, gestión productiva y gestión cultural. A modo de base se valora los recursos naturales como el primer bien público y la participación ciudadana como base de las políticas de manejo y conservación ambiental. Y se plantea tres elementos esenciales en la búsqueda del bien común: desconcentración, democratización y descentralización de la economía; fortalecimiento de la gestión municipal y la forma de hacer gobierno hacia el desarrollo sostenible.

Así como la propuesta socialcristiana, la de Liberación hace un listado de acciones que ejecutará a la que se le puede encontrar una serie de vacíos importantes: ¿cómo tratarán el tema de los cultivos transgénicos?, ¿la incorporación de la política ambiental dentro de la comercial significará que seguirán privando los tratados comerciales sobre los ambientales? o ¿se piensa que son compatibles?, y si es así, ¿hasta dónde es compatible el Acuerdo sobre Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio de la OMC con la Convención en Diversidad Biológica?, ¿se insertará al país ciegamente en el Alca sin criticar las actuales propuestas en propiedad intelectual, servicios e inversiones? Ante la gran cantidad de planteamientos que se basan en la participación ciudadana debemos preguntamos qué entiende este partido por ésta y cómo la implementará, porque si bien todas y todos estamos de acuerdo en que la misma es importante no siempre la entendemos igual. En la respuesta veremos la viabilidad de su propuesta ambiental.

Desde las organizaciones ecologistas y ambientales del país se ha hecho experiencias importantes en la construcción de la sustentabilidad. (...) En el reto de procurar ésta debemos preguntarnos a quiénes hasta hoy ha favorecido la explotación de nuestros recursos naturales, en provecho de quiénes queremos que éstos se sigan usando y cómo lograr el respeto a los derechos comunitarios. La construcción de sustentabilidad ha de realizarse en pequeña escala sobre la premisa del respeto a la diversidad a través de una cultura de participación. Las propuestas de los candidatos generan interrogantes que deben ser resueltos antes de iniciar mayores discusiones sobre su pertinencia.


El autor, abogado, es presidente de la Federación para la Conservación de la Naturaleza (Fecon). Esta exposición es personal y no en nombre de la organización que preside.

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