
Hemos obtenido una extraordinariamente deliciosa cremita alicorada de los exquisitos frutos del jaboticaba –Myrciaria cauliflora (Mart.) Berg Myrtaceae-, precioso arbolito nativo de Brasil que alcanza unos cuatro metros de altura, muy ramificado, de copa simétrica, hojas ovadas o lanceoladas de dos a seis centímetros de largo, lisas, brillantes y con puntos translúcidos. Tiene las flores en racimos cortos en el tronco y en la zona defoliada de ramas viejas, por lo que es una especie caulíflora y ramíflora, lo que contribuye a hacerla tan atractiva, con cuatro sépalos y con cuatro pétalos blancos y con numerosos estambres. Las frutas son esféricas, de rojo oscuro a negro púrpura, de cáscara fuerte, de más o menos 2 cm de diámetro; maduran un mes después de la floración, la pulpa es delgada, transparente y viscosa y al madurar se torna algo rosada, acídula y aromática. Generalmente tiene una semilla, raras veces hasta cuatro, o una bien formada y las tres restantes vanas. Sin ningún tratamiento pregerminativo y en tierra orgánica, tardan bastante para germinar, entre seis y siete meses.
Es un arbolito que crece lentamente y produce las primeras flores aproximadamente a los 10 años. Las frutas se comen frescas, en jaleas o sirven para preparar vinos y licores.
Por su pequeño porte, densa copa, hojitas persistentes y tan pequeñas y por presentar ese fenómeno tan interesante y atractivo que es la cauli y ramifloría, es realmente un candidato excelente para ser cultivado a la orilla de las aceras, para ser utilizado como bonsái y para tenerlo en el jardín.
En Costa Rica lo hemos visto crecer muy bien en Alajuela, San José, Heredia y en Turrialba.
Hacer con él un delicioso licor es muy fácil: a las frutas maduras se les saca la(s) semilla(s) y se las deja en una botella de vidrio con guaro Cacique (el aguardiente de la Fábrica Nacional de Licores, de 30º) quedando éste unas tres pulgadas sobre las frutas, y agitando rápida y diariamente la botella por espacio de 20 días mínimo, al cabo de los cuales ha de colarse y adicionársele sirope o agua de azúcar concentrada y fría al gusto. El sirope se prepara hirviendo una taza de agua (240 cc) y añadiéndole, cuando aún está en el fuego, ½ kilo de azúcar, removiendo hasta que ésta se disuelva y dejando enfriar.
Este licorcito de jaboticaba queda de un color amandarinado muy atractivo y el gusto es bastante agradable... que lo digan, si no, nuestros buenos amigos Eduardo Mora, editor de esta revista, y Pablo Sánchez, compañero de nuestro herbario.
Sería importante que alguna empresa se dedicara a cultivar este tan importante arbolito para que en un futuro cercano se puediera libar el licor comentado más frecuentemente y en ambientes propicios.
Literatura consultada
León, Jorge. 1968. Fundamentos Botánicos de los Cultivos Tropicales. IICA. San José.