Del nance, o nancite (Byrsonina crassifolia, de la familia Malpighiacea), se ha utilizado hasta su nombre para denominar lugares: Nancital, en Nicoya, y Playa Nancite en el majestuoso Parque Nacional de Santa Rosa –Guanacaste-, famosa por las gigantescas arribadas de tortugas. Precisamente yendo a esa escondida y paradisíaca playa, caminando por las peridotitas, las rocas más antiguas de Costa Rica, en un área que ya existía antes de que el resto del país emergiera, se ve un nance, como si fuera un bonsai natural -con flores y frutos a una altura de 1,2 m-, creciendo de un vetusto tocón o tronco que ha estado sometido a quemas consecutivas, y es que de hecho ésta es una de las especies más resistentes al fuego y es muy posible que sus semillas sean pirogénitas, es decir, que necesitan un poco de fuego para germinar, porque en esas áreas se dan a veces fuegos naturales ocasionados por las descomunales e impresionantes rayerías.
Este árbol, de distribución fitogeográfica muy extensa -desde México a Brasil y Paraguay, y en las Antillas- es de uso múltiple: tiene propiedades medicinales, sus frutos son apetecidos por muy variada fauna silvestre, es excelente para la apicultura, es fuente de leña, su cáscara o corteza es se utiliza para teñir, es un ornamental precioso tanto por su arquitectura como por su atractiva floración y esperada fructificación, la cual se aprovecha de múltiples formas una vez que los frutos caen, pero, eso sí, lavándolos muy bien, porque hay unas babosas que dejan en ellos, en unos como rastros abrillantados, el nemátodo Angistrongylus costaricensis, que transmite una enfermedad que ocasiona tremendos dolores de estómago y a veces la muerte por peritonitis.
En Panamá, por ejemplo, con ese fruto se elabora una especie de atolito delicioso, llamado pesada de nance, que tiene más o menos la apariencia de nuestra mazamorra. En Guanacaste se echa un puñado de nances en una garrafa de vidrio, con guaro, y se entierra en un lugar asoleado por todo un año, obteniéndose, entonces, un exquisito licor. También, con leche, puede hacerse helados. Y a continuación daremos la receta de un excelente almíbar alicorado a partir del nance:
En un frasco de vidrio transparente –para hacer un litro- se mezcla lo siguiente: (1) un puñado de nances, (2) un puñado de pasas, (3) un puñado de ciruelas preferiblemente sin semillas, (4) tres semillas de nuez moscada partidas a la mitad, (5) una cucharadita rasa de clavos de olor, (6) un poco de miel de abeja y (7) un poco de guaro Cacique. La mezcla de guaro con miel ha de quedar unas tres pulgadas encima de los frutos. Se ha de dejar en maceración o reposo durante 20 días, agitándolo diariamente. Pasado ese plazo estará listo para degustarse.
