
Los
arrecifes coralinos son mayoritariamente ecosistemas tropicales (talvez los más
populares y atractivos) de aguas poco profundas, aunque en el Atlántico Norte
hay unos pocos a más de 300 m de profundidad. Ellos constituyen estructuras
calcáreas construidas por corales, que son animales coloniales que viven únicamente
en agua salada -el agua dulce los mata. Éstos, en los arrecifes tropicales,
tienen dentro de su tejido algas simbiontes llamadas zooxantelas, las cuales
llevan a cabo la fotosíntesis contribuyendo al crecimiento y desarrollo de los
corales, y debido a su presencia éstos pueden crecer rápidamente y llegar a
formar los arrecifes mediante la acumulación de sus propios esqueletos en períodos
de cientos y miles de años. Los arrecifes están limitados a aguas someras, o
sea poco profundas: de menos de 45 m, por la necesidad de luz de las
zooxantelas. Para que haya arrecifes es imprescindible un sustrato duro sobre el
que se puedan asentar las larvas y crecer.
Los
arrecifes coralinos son los ecosistemas marinos más diversos que existen. En
ellos se encuentra todo tipo de organismos y entre éstos se da toda clase de
interacciones. La contraparte terrestre de los arrecifes tropicales son los
bosques lluviosos tropicales, pero entre unos y otros hay varias diferencias
fundamentales, principalmente éstas: La estructura calcárea de los arrecifes,
construida por animales, es mucho más perdurable que un bosque, que es
construido por plantas. La enorme biodiversidad de los bosques (cientos de miles
de especies) se reparte casi exclusivamente en dos grupos: insectos y plantas
con flores, mientras que en los arrecifes, con mucho menos biodiversidad, hay
organismos de casi todos los grupos conocidos: algas, plantas con flores,
hongos, esponjas, corales, gusanos, caracoles, estrellas de mar y cangrejos.
En escala geológica, los arrecifes coralinos son muy
importantes en el balance de dióxido de carbono en el planeta, y en escalas de
tiempo más cortas son fundamentales en el reciclaje de nutrientes, en la
producción de materia orgánica y en la protección de las costas. Su
importancia ecológica es indudable, pero pocos saben sobre su importancia económica,
cultural y social: El mayor porcentaje del petróleo que se extrae actualmente
proviene de arrecifes fósiles de varias edades, principalmente del Cretácico.
Las calizas que se explotan para producir cal en su mayoría fueron arrecifes.
En los arrecifes, principalmente caribeños, se concentra la pesca artesanal y
son destinos turísticos de peso. En ellos, además, se han encontrado
compuestos químicos de gran utilidad para hacer medicinas y protectores
solares. Finalmente, para las comunidades costeras, especialmente las que han
mantenido contacto históricamente prolongado con los arrecifes, éstos son
fuente de tradiciones y eventos culturales.
El autor, biólogo, es investigador del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad de Costa Rica y profesor en esta institución.