Rukam-rica (Flacourtia rukam Zoll. & Moritzi -Flacourtiaceae) es un extraordinario licor -una crema- elaborado con los frutos maduros de un precioso árbol originario de Malasia que ha sido llevado a muchas otras áreas tropicales. Se trata de un árbol bajo, de más o menos siete metros de altura, con un tronco bien definido y una copa muy ramificada, hay cultivares con espinas bifurcadas en el fuste o en las ramas viejas. Las hojas son lanceolado-oblongas de 5-15 cm de largo con bordes aserrado-dentados y el ápice agudo, y las jóvenes se tornan de un tono rojo-rosado, dándole al árbol un toque mágico. Flores unisexuales, raramente hermafroditas, agrupadas en las axilas de las hojas; el perianto se compone sólo de cáliz, con cuatro o seis sépalos. Las flores estaminadas con muchos estambres, las pistiladas con entre cuatro y ocho estilos bien separados y curveados hacia afuera. Los frutos, esféricos y de 2-2,5 cm de diámetro, cuando maduran se tornan rojo-púrpura y contienen una pulpa blancuzca muy ácida y algo astringente. Se comen crudos con sal o azúcar, y corrientemente son usados para hacer jaleas y conservas.

En nuestro país es conocido como uva china y en el mundo como rucam, de ahí el nombre rukam-rica que le dimos a tan delicioso elixir, facilísimo de hacer y cuya receta es la siguiente:

En un frasco de vidrio se coloca la cantidad que se desee de frutos bien maduros y enteros y se añade guaro Cacique (aguardiente de 30º) hasta más o menos tres pulgadas encima de los frutos. Se deja en maceración (reposo) durante veinte días en un lugar oscuro –o forrado el recipiente- dándosele, diariamente, una breve sacudida al frasco para dinamizar la maceración. Al cabo de ese lapso se prepara un sirope: en una taza (240 cc) de agua llevada al punto de ebullición se pone ½ k de azúcar y se mueve -con el agua siempre hirviendo- hasta que se disuelva, y se deja enfriar completamente. Ahora se cuela la maceración con los frutos añadiéndosele poquitos de sirope, moviendo bien y probando hasta lograr el sabor que satisfaga. El licor, exquisito como digestivo, queda con un tono rojo-fresa lindísimo. (El abundante sirope restante servirá para edulcorar otros licores o bebidas.) [Advertencia: no usar olla de aluminio ni dejar de lavar la cuchara con la que se prueba para que no porte las enzimas de la saliva.]

En Costa Rica este árbol lo hemos visto cultivado en jardines en Golfito, Grecia, Ciudad Colón y Turrialba; en esta última localidad en el Colegio Clodomiro Picado T., en el Centro Regional Universitario y en el Catie. Ojalá alguna empresa se dedique a cultivarlo, dado que tiene un alto potencial agroindustrial.

Bibliografía mínima

León, Jorge. 1987. Botánica de los Cultivos Tropicales. IICA. San José.

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