En sectores productivos como el industrial, el maderero, el agrícola y el turístico hay un crecimiento del número de consumidores cuyos patrones de consumo se ven influenciados por su conciencia social y ambiental. Se trata de “consumidores verdes” preocupados por gastar su dinero en productos o servicios extraídos, procesados y comercializados siguiendo patrones que evitan o reducen impactos negativos sobre el ambiente y las personas. Son consumidores que no se conforman con muebles de maderas fuertes, o rosas olorosas y sin picaduras, o café de altura, o unas vacaciones en cualquier hotel del Pacífico costarricense, sino que demandan más: muebles de maderas no endémicas y extraídas bajo operaciones con un manejo sostenible, rosas cultivadas bajo estrictas regulaciones de salud ocupacional que aseguren el bienestar de cientos de trabajadoras en los invernaderos, café cultivado bajo arboledas para asegurar el hábitat de las aves migratorias del norte, servicios en hoteles construidos y manejados asegurando un impacto mínimo sobre el entorno. Pero, ¿constituye este tipo de consumidor un nicho más del mercado o es una tendencia generalizada que abarca diferentes segmentos?

Tomemos como ejemplo el viajero que busca más que el pleno disfrute de la naturaleza. A principios de los años noventa se encontró que el 40% de los turistas en E.U. deseaban viajes que “enriquecieran sus vidas”, en comparación con 20% que solamente “buscaban el sol” (Honey, M. 1999. Ecotourism and Sustainable Development: Who Owns Paradise? Island Press. Washington). El Centro de Datos en Turismo de E.U. estimó en 1992 que 7% (8 millones) de los viajeros estadounidenses han realizado por lo menos un viaje a sitios con atracciones naturales y otro 30% (35 millones) estaba planeando realizar uno durante los siguientes tres años. Por otro lado, una encuesta sobre la industria encontró que es más probable que los turistas seleccionen un hotel si éste tiene compartimentos para reciclaje (67,5% contestaron que sí), iluminación con consumo eficiente de energía (69,4%), dispositivos para apagar las luces que no están siendo utilizadas en habitaciones ocupadas (65,6%), cambio de ropa de cama solamente a petición del cliente (58,9%) y documentos impresos en papel reciclado (65,1%) (Ibid.). En 1995 se encontró que el 83% de los viajeros apoya compañías turísticas “verdes” y está dispuesto a pagar más por sus servicios (Ibid.). Actualmente se estima que el crecimiento anual en la demanda por servicios turísticos con bajo impacto ambiental y retribuciones para comunidades rurales oscila entre el 10 y el 30%. La Sociedad Mundial de Ecoturismo estima que la demanda por ecoturismo no va a decaer durante el siglo XXI (Ibid.).

A nivel general, el 84% de los consumidores estadounidenses posee una mejor imagen de compañías que apoyan causas ambientales y sociales. De éstos, el 66% cambiaría de marcas para adquirir productos de compañías con responsabilidad ambiental (Roper Starch Worldwide, Inc. and National Environmental Education & Training Foundation. 1998. 1998 NEETF/Roper Survey. Roper Starch Worldwide, Inc. USA). En otros sectores específicos también encontramos datos interesantes. Volviendo al ejemplo de los inmuebles: el 70% de las compañías productoras de muebles y estantes preferiría utilizar maderas provenientes de fuentes manejadas sosteniblemente y el 62% de los propietarios de casas en E.U. pagarían más por la adquisición de casas construidas con este tipo de maderas.

Con base en estos y otros datos, ¿sería prematuro estipular que lo que antes se consideraba un nicho de mercado se ha convertido en una tendencia progresiva que abarca diferentes segmentos con diferentes características socioeconómicas? Creo que la respuesta es no. Esta hipótesis es respaldada por el análisis realizado por The Hartman Group, en E.U., el cual documentó que un 52% de los consumidores estadounidenses poseen diferentes matices de verde de acuerdo con sus características psicográficas (ver recuadro). Esos consumidores cuentan con un creciente número de compañías importadoras y de venta al detalle que ofrecen productos amigables con la naturaleza (The Hartman Group. 1996-1997. Food and the Environment: A Consumer’s Perspective, Phases I and II. The Hartman Group. Washington), las cuales van desde cadenas de supermercados hasta cafeterías donde personas de diferentes estratos socioeconómicos pueden poner en práctica sus patrones de consumo social y ambientalmente responsables. ¿No nos habremos demorado mucho en enverdecer también nuestros métodos de producción y prestación de servicios para hacer frente a esta tendencia? Creo que todavía estamos a tiempo.

Segmentos de mercado con preferencias por productos amigables con el ambiente

Segmento

Características psicográficas

Características de compra

 

Verdaderos naturalistas

 

 

7%

Formalmente casados

Independientes y seguros

Principalmente mujeres

Altamente educados

Alto nivel de altruismo

Ingreso variable

Conscientes de su estatus

Moderadamente sujetos a una ética de trabajo

Muchos son muy ahorrativos

Su compromiso para salvar el planeta sobrepasa la conveniencia y el costo ante productos ambientalmente sostenibles

Son el corazón del mercado para tiendas de productos orgánicos y naturales (especialmente en el Noreste y la Costa Oeste)

Productos y algunas características: (a) productos de belleza y salud naturales, (b) bebidas y comidas orgánicas (libres de pesticidas, hormonas y antibióticos), (c) compradores de café especial, (d) productos que permiten el reuso de recursos, (e) información nutricional y (f) no sobreempaque

Tendencia a consumo verde

 

 

23%

Autosuficientes y conscientes de su estatus (menos que los verdaderos naturalistas)

Poseedores de un alto atruismo

No tienen un alto puntaje en ética laboral

No son particularmente ahorrativos

Interesados en el medioambiente pero no saben mucho acerca de éste

 

 

 

Quieren comprar productos sostenibles pero, a menos que no vean valor agregado, no pagarían más o se desviarían de su camino para hacerlo

Están confundidos acerca de qué hacer por el ambiente

Un aumento en su conocimiento sobre el ambiente incrementará sus compras de productos ambientalmente sostenibles

Productos y algunas características: (a) libres de residuos de pesticidas, (b) no preservantes, aditivos y colores artificiales, (c) hormonas y antibióticos son innecesarios y (d) hechos con productos reciclados

Muy saludables

 

 

12%

Bien educados

Alto nivel socieconómico

Seguros

Enfocados en el bienestar

Orientados hacia una meta y la familia

Alto puntaje en ahorro y ética de trabajo

Perseguidores de valor

Las iniciativas ambientales no están a la cabeza de su lista

Cinismo con el boom acompañante de la introducción de los productos ambientales

Se interesan más en productos asociados con una buena nutrición y bienestar familiar

Están anuentes a comprar productos más caros si es percibido un valor agregado

Productos y algunas características:

(a) limitado consumo de comida no nutritiva, (b) reducido consumo de carne roja, (c) compradores de café especial, (d) información nutricional y (e) uso de químicos está justificado si genera una mejor comida

Jóvenes recicladores

 

 

 

10%

Autosuficientes y conscientes de su estatus

Baja puntuación en ética de trabajo

Marginalmente baja calificación en inseguridad

Jamás casados

No orientados particularmente hacia una meta

Tienden a ser egocéntricos

Altamente ahorrativos y altruistas (menos que los segmentos previos)

Reusan pagar más

No tienen poder de compra para pagar más

Muy sensibles acerca de cómo los productos son empacados

Menos pendientes acerca de la nutrición

Productos y algunas características: (a) papel, vidrio y plástico reciclado, (b) preocupación por los residuos de pesticidas, (c) uso de químicos está justificado si provee una mejor comida y (d) comidas que requieren menos preparación

Fuente: The Hartman Group.  


El autor, ingeniero industrial, es gerente del Programa de Turismo Sostenible de Rainforest Alliance.

 

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