
El
Sistema Nacional de Certificación Forestal (SNCF) fue creado por la Ley
Forestal Nº 7.575, en 1996, convirtiéndose Costa Rica en país latinoamericano
pionero en la creación de las condiciones para implementar estándares y
procedimientos para el manejo sostenible y la certificación de bosques y
plantaciones forestales. Con esta decisión el país avanzó significativamente
en el cumplimiento de compromisos internacionales adquiridos en la Cumbre de la
Tierra de Río de Janeiro, en 1992, y dio respuesta a necesidades nacionales de
manejo forestal sostenible.
A fin de operativizar el SNCF, en 1998 se creó la Comisión Nacional de Certificación Forestal con la misión de velar por la implementación y el buen funcionamiento del SNCF, lo que incluye la acreditación de certificadores locales. El SNCF establece los principios, criterios e indicadores de sostenibilidad aplicables al uso y manejo de los bosques y plantaciones forestales, pretendiendo viabilizar así la mayor credibilidad del manejo forestal, tanto entre productores como entre consumidores, y contribuyendo a mejorar el control de las operaciones forestales, aspecto fundamental para promover el desarrollo forestal sostenible y facilitar el acceso de los productores forestales a aquellos mercados -nacional e internacional- preocupados por el futuro de los bosques tropicales.
Así, el país ha apostado por la certificación como una herramienta para el buen manejo forestal a través de la implementación de un SNCF que contempla el desarrollo de estándares de manejo, acreditación de certificadores forestales, certificación del manejo de bosques y plantaciones y cadena de custodia. Se espera que con la certificación aumenten la mitigación de los impactos sobre los ecosistemas, el cumplimiento de las leyes, los beneficios económicos de los propietarios y trabajadores, el respeto de los derechos de las comunidades campesinas e indígenas aledañas y la apertura de nuevos mercados para los productos y servicios de los ecosistemas forestales.
Fue en 1994 cuando, dada la creciente preocupación
de la sociedad costarricense por la tala indiscriminada de los bosques primarios
y la deforestación en general, diversas entidades sociales representativas
hicieron una propuesta de veda total. Ante eso, el sector forestal productivo,
mediante la Cámara Costarricense Forestal, propuso como alternativa y vía para
mejorar el aprovechamiento forestal la certificación forestal, basada en
principios y criterios de sostenibilidad. Entre 1994 y 1998, representantes de
instituciones de investigación y educación superior, fundaciones, organismos
no gubernamentales, proyectos y el sector privado, con el apoyo del Ministerio
del Ambiente, a través de su Sistema Nacional de Areas de Conservación,
elaboraron los estándares nacionales para el manejo sostenible de los bosques y
plantaciones forestales con el objetivo de establecer las bases para mejorar la
planificación, organización, ejecución y control del manejo forestal, que le
permitieran al país y al sector avanzar hacia el desarrollo sostenible. Éste
fue un proceso muy abierto con un gran número de consultas personales, foros y
talleres de trabajo con el fin favorecer la participación de la mayor cantidad
de profesionales forestales y grupos y personas ambientalistas.
La Comisión Nacional de Certificación Forestal (CNCF), según el Reglamento a la Ley Forestal Nº 7.575, está integrada por ocho representantes de instituciones científicas y académicas de reconocida solvencia técnica y moral: tres representantes de las universidades nacionales con desarrollo de carreras de educación superior en el área forestal y biológica, dos representantes de organismos científicos internacionales involucrados en proyectos de cooperación técnica y de desarrollo forestal, dos representantes de entidades científicas de reconocida trayectoria en el campo de la actividad forestal y un representante del Colegio de Ingenieros Agrónomos. En estos momentos las instituciones que están participando en la comisión son: como representantes de las universidades nacionales: Universidad de Costa Rica, Instituto Tecnológico y Universidad Nacional; como representantes de organismos internacionales: proyecto Coseforma y Organización para Estudios Tropicales; como entidades científicas de reconocida trayectoria en el campo forestal: Catie y universidad Earth; y, además, el Colegio de Ingenieros Agrónomos ha mantenido un miembro en la comisión.
Considerando los problemas que ha enfrentado la AFE
en cuanto a disponibilidad de personal para la supervisión de los planes de
manejo y control de las operaciones, resultado del creciente número de
proyectos por evaluar y de la necesidad de contar con mecanismos efectivos y creíbles
de control forestal, se decidió que la certificación forestal podría ser
parte de la solución al problema: este mecanismo podría permitir que a mediano
plazo tanto los manejadores de bosque como los empresarios dedicados al
aprovechamiento forestal y a la industrialización se vieran obligados a ofrecer
madera de bosques bien manejados por una exigencia de los consumidores y de la
sociedad en general. Con el SNCF lo que se busca es apoyar a la AFE con un
sistema de evaluación y control efectivo de la calidad del manejo de los
bosques. Los objetivos del SNCF son lograr la sostenibilidad del bosque con un
menor impacto de las labores de manejo forestal y adaptar las prácticas
nacionales a normativas estandarizadas siguiendo el camino establecido por el
sector forestal mundial.
Los estándares nacionales de manejo forestal
sostenible, oficialmente aceptados según decretos N° 27.388-MINAE (del
2-11-98) y N° 27998-MINAE (del 29-7-99), consisten en 11 principios, 44
criterios y 120 indicadores que toman en cuenta las características específicas
de los bosques de Costa Rica -tales como una alta densidad de especies, una gran
proporción de especies comercialmente aprovechadas y áreas de pequeño tamaño
en la mayoría de los bosques. Para
garantizar la aplicación y el ajuste del estándar nacional de manejo forestal
sostenible se ha definido un período de validación de tres años, durante el
cual se busca mejorar y ajustar los principios, criterios e indicadores por
medio de evaluaciones y monitoreo de los bosques manejados, establecimiento de
parcelas permanentes e investigación complementaria de las diferentes
instituciones involucradas.
Aproximadamente el 70% del territorio nacional
corresponde a tierras aptas para manejo, regeneración de bosques y reforestación,
pero sólo un 41% del suelo nacional presenta cobertura boscosa y cerca del 29%
del mismo está siendo dedicado a otras actividades sufriendo sobreutilización
y deterioro de suelos y de su capacidad productiva. Alrededor del 24% de los
suelos requieren algún grado de ajuste en su uso. Unas 300.000 ha bajo uso
agropecuario están en capacidad de uso para plantaciones forestales, casi
500.000 deberían estar bajo manejo forestal y –lo más preocupante- 400.000
son aptas únicamente para protección. En estos momentos en que el estado
costarricense decidió impulsar un plan nacional de desarrollo a largo plazo, se
espera que con un buen respaldo económico el ordenamiento territorial permitirá
aprovechar al máximo el potencial forestal de Costa Rica bajo un sistema de
manejo forestal sostenible y que la certificación sea una herramienta
fundamental en ello.
Dentro de las actividades realizadas en el último año,
la CNCF impartió cursos sobre certificación forestal y la aplicación del estándar
nacional a los técnicos de las diferentes áreas de conservación y a
profesionales interesados en la certificación forestal. En coordinación con el
Instituto Nacional de Aprendizaje se ha estado dando cursos de capacitación a
motosierristas y tractoristas, y se está elaborando una metodología para
evaluar la sostenibilidad del manejo forestal en Costa Rica, a través del estándar
nacional, que permitirá afinar aun más los principios, criterios e
indicadores. En esta línea de revisión y actualización del estándar nacional
se nombró un comité técnico con representantes de la Cámara Costarricense
Forestal, el sector privado y dos representantes de la CNCF, quienes hicieron
una revisión y las modificaciones pertinentes para una aplicación más
efectiva del estándar. Para esto último se publicó un manual jurídico
que contiene la normativa legislativa y ejecutiva y la jurisprudencia
relacionada con cada uno de los principios mencionados a partir del principio 6,
en el siguiente orden: Constitución Política, tratados internacionales, leyes
nacionales, decretos ejecutivos, sentencias de la Sala Constitucional y dictámenes
de la Procuraduría General de la República; y además se presentan dos anexos,
una lista de instrumentos jurídicos en materia forestal y una lista de las áreas
protegidas. También se está trabajando para hacer más atractiva la
certificación nacional a los propietarios de bosque: identificación de
mercados locales y búsqueda del pago de servicios ambientales en bosques
certificados. La CNCF debería abocarse a lograr que en corto plazo el país
contara con una normativa legal referente a la cadena de custodia a fin de
ordenar lo referente a transporte, procesamiento y venta de madera certificada.
[Mas
información sobre la CNCF en: www2.fing.ucr.ac.cr/~cncf y solicitándola a cncf@ns.minae.go.cr.]
El autor, ingeniero forestal, es director del Instituto de Investigación y Servicios Forestales de la Universidad Nacional y representante de ésta ante la Comisión Nacional de Certificación Forestal.