Cuando se contrae un catarro, un resfriado o una gripe, debe atendérsele rápidamente: reposo, ingestión de suficiente agua, ejercicios de respiración y buena alimentación son medidas muy importantes. Como prevención, cuando se está en buen estado de salud es aconsejable la natación bien orientada, porque fortalece los músculos de la caja toráxica, indispensables para la buena respiración. Asimismo, en los dormitorios debe evitarse las alfombras, que almacenan polvo y a veces algunos ácaros que provocan alergias respiratorias. También el frío afecta a ciertas personas, asimismo la ingesta de ciertos alimentos o condimentos y el entrar en contacto con algunos productos industriales como detergentes, jabones, desinfectantes y pinturas.

A veces, cuando se padece de rinitis o amigdalitis y las flemas o mucosidades se van acumulando en las vías respiratorias, se generan problemas de respiración. La contaminación ambiental también produce éstos, y el tabaquismo. Frecuentemente, los problemas bronquiales son hereditarios, lo que obliga a redoblar las precauciones en los casos en que se sospeche que existe ese factor. También algunos polen ocasionan alergias respiratorias severas, que se acentúan en las épocas averanadas o de mayor floración -en la primavera de las zonas templadas, por ejemplo, se da la fiebre del heno, que es un asma por el polen de algunas gramíneas y de plantas del género Ambrosia, y de otras. En los trópicos, uno de los más alergénicos es el polen del bledo -Amaranthus spinosus-, tan presente a la vera de los caminos, en terrenos encharralados, cultivos abandonados o en áreas soleadas.

También inciden en problemas respiratorios malos hábitos como, por ejemplo, bañarse caluroso, quitarse los zapatos cuando hace mucho calor y andar descalzo sobre pisos fríos, exponerse a corrientes de aire, etcétera. La inhalación muy frecuente de humo, por parte de gente que cocina con leña o trabaja quemando ésta, puede desembocar en enfisema pulmonar. Deficiencias respiratorias pueden deberse, asimismo, a problemas metabólicos y mal funcionamiento de la tiroides; también a un mal funcionamiento del corazón por haber alguna deficiencia o malformación de las válvulas entre los ventrículos u otra área. Igualmente, ciertas drogas –entre éstas algunos medicamentos mal administrados- producen deficiencia respiratoria; también lo produce el consumo de ciertas plantas cianogenéticas, o que poseen ciertos principios tóxicos -como las toxoalbuminas, que aglutinan los glóbulos rojos. El consumo de carnes rojas y leche contaminadas con antibióticos y otras sustancias administradas al ganado puede desencadenar estados alérgicos que se manifiestan, en parte, en dificultad respiratoria.

Como puede apreciarse, las causas de los problemas respiratorios son sumamente variadas y complejas, pero cuando la causa es una inflamación bronquial puede seguirse las siguientes recomendaciones:

a) Tomar aceite de coco: adultos, dos cucharadas al día; adolescentes, dos cucharaditas, y, niños, una cucharadita diaria (el Dr. Pablo Cambar, de Honduras, ha realizado investigaciones farmacológicas al respecto que respaldan esta recomendación).

b) Con tres hojas de juanilama –Lippia alba (Mill.) N.E. Br ex Br: -Verbenaceae- y dos de azul de mata -Justicia tinctoria (Oerst) D.N. Gibson Acanthaceae-, hacer una infusión, dejarla enfriar, colarla y tomarse media taza en la mañana y media en la tarde -cuando haya embarazo no agregarle azul de mata. Puede adicionársele una o dos hojas de eucalipto plateado –Eucalytus cinerea F. Muell. & Benth –Myrtaceae.

c) Friccionarse pecho y espalda con miel de abeja y luego ponerse papel periódico no impreso.

d) Friccionarse pecho y espalda con Pulmex medicamento (de venta en farmacias).

e) Mezclar un poquito de cacao en polvo, un cuadrito de alcanfor raspado, media cucharadita de sal y un poquito de aceite de oliva, de ajonjolí o aceite comestible corriente, y friccionarse pecho y espalda.

f) Ante crisis agudas, colocar en el disco caliente de la cocina unas pocas hojas secas de manto de cristo –Datura metel L.- o de estramonio –Datura stramonium L-, de eucalipto plateado y de orozús -Lippia dulcis Trevir-, e inhalar el humo, que dilata los bronquios facilitando una mejor respiración.

g) Echar y revolver siete gotas de yodo (no del blanco; y para niños sólo tres gotas) y media cucharadita de sal en una palangana pequeña con agua tibia y, después del baño, echarse ésta desde de la cabeza y secarse entrapado. (Esta receta es de doña Alice Quirós -q.e.p.d-, madre de Sonia Arguedas, la apreciada subdirectora de la Escuela de Ciencias Ambientales.)

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