Planificación participativa del desarrollo municipal en Siquirres con apoyo universitario

Diego Aguirre, Vicente Arroyo y Eduardo Hernández

Los autores, agrónomo, historiador y geógrafo –respectivamente-, son profesores en la Universidad Nacional.

El programa Una Nueva Iniciativa Rural (Unir), desarrollado por la Universidad Nacional (Una) con el financiamiento de la Fundación Kellogg's, ha centrado sus esfuerzos en diferentes niveles geográficos de trabajo: el regional, identificado con la Región Huetar Atlántica, el meso, identificado con el cantón Siquirres, y el local, referente a los distritos y las comunidades pertenecientes a éstos.

Dentro de las actividades iniciadas por Unir está la formulación de un plan de desarrollo para la Región Huetar Atlántica sobre la base de la participación comunal. Los diagnósticos participativos preliminares llevados a cabo en diferentes comunidades, entre ellas Luisiana, El Peje, El Silencio, Porter y Gavilanes, pertenecientes al distrito El Cairo, de Siquirres, y los contactos realizados con la municipalidad del cantón y con diversas instituciones públicas, pusieron en evidencia la imperiosa necesidad de buscar un instrumento que atendiera la problemática económica, social, productiva y ambiental cantonal, instrumento que fue concebido como un plan de desarrollo integral para el cantón Siquirres.

La idea fundamental es promover la participación activa de ciudadanos, familias y grupos organizados en la formulación del plan y en la salvaguarda de su cumplimiento por medio del seguimiento, control, evaluación y rendición de cuentas de los que ejecutarán dicho plan. El objetivo fundamental de éste es orientar con visión el quehacer institucional, el ordenamiento y mejoramiento del uso de los recursos (naturales, humanos y materiales), así como asegurar un uso de éstos eficiente y eficaz que impacte en los ciudadanos mejorando su calidad de vida, bajo un enfoque de desarrollo humano, equitativo y sostenible que permita el equilibrio, la solidaridad y la justicia en el acceso a los bienes, servicios y oportunidades generados en el cantón.

Formular un plan de desarrollo es complejo por los múltiples factores e interacciones intervinientes en los niveles político, ideológico, social, económico y ecológico. También por la poca credibilidad de las instituciones y los políticos, a lo que se une la falta de un verdadero proyecto de desarrollo nacional, todo lo cual se confabula promoviendo la desesperanza y el desestímulo a la participación ciudadana en los procesos de desarrollo local.

Desde 1998 nuestro país ha iniciado oficialmente un proceso de descentralización gubernamental, en el que se plantea a los gobiernos locales –municipios- el desarrollo de una serie de funciones y responsabilidades relacionadas directamente con el desarrollo local. Sin embargo, son muchas las limitaciones para avanzar en esa línea, tanto por lo reciente del proceso de descentralización como porque muchos políticos locales (regidores y síndicos) y grupos organizados de la sociedad civil no están preparados para enfrentar los cambios y retos que plantea la descentralización. Esta situación nos lleva a plantear la necesidad de iniciar un proceso que permita restablecer la confianza entre los ciudadanos y promover la credibilidad en las instituciones, lo cual sin duda empieza por entender que la participación ciudadana es clave para construir la democracia participativa, vista como una forma de vida más justa y humana, y promoverla.

Siendo el desarrollo local un proceso participativo y participante, la educación -formal, no formal e informal-, proyectada a la promoción y fortalecimiento de la capacidad de los actores sociales de participar concientemente -única forma de garantizar el logro del desarrollo humano, equitativo y sostenible-, deviene eje central del proceso.

Los obstáculos al proceso descentralizador (falta de efectividad en la acción de las municipalidades, deficiente dirección de éstas, falta de identificación de los gobernantes locales con la problemática local y las necesidades de desarrollo y, en vez de eso, supeditación a los partidos políticos), unidos a la fragmentación en proyectos individuales, desequilibrados y de corto plazo, son los elementos que están limitando la labor municipal en pro del desarrollo local, situación por la que estos gobiernos lucen débiles, erráticos e ineficientes en su labor, creando desconfianza, ya que aunque hayan tenido algunos logros aislados los ciudadanos consideran que las municipalidades no están cumpliendo con la misión trascendental de promover una transformación integral en beneficio del cantón.

La formulación del plan de desarrollo integral de Siquirres tiene cuatro fases: (1) inducción para promover la participación activa de los actores de la sociedad civil de Siquirres en la formulación del plan, (2) formulación participativa de éste, (3) validación del mismo y (4) ejecución y seguimiento. El pasado 25 de febrero, en Siquirres, en cumplimiento de la fase 1ª, se reunieron representaciones de los distritos Siquirres, Germania, El Cairo, Pacuarito, Florida y La Alegría –completándose así el marco geográfico total del cantón. Con una alta asistencia y participación se dieron los siguientes pasos: (a) aval para el inicio de la elaboración del plan por parte de las comunidades representadas, (b) conformación de las comisiones distritales de apoyo a la elaboración del plan y (c) conformación de la comisión cantonal coordinadora del plan.

En lo inmediato, la Una, a través de Unir, deberá generar la participación ordenada e integrada de las diferentes unidades académicas de la universidad (académicos y estudiantes) en los espacios de formulación del plan, así como en aquellos proyectos y actividades que se deriven del mismo. La visión de futuro obliga a una presencia de la universidad en el corto, mediano y largo plazos, reproduciendo y mejorando las experiencias que se den y realizando una sistematización metodológica que debe de incidir en el mejoramiento de la enseñanza-aprendizaje dentro de la Una.

 

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