Ecoturismo de enclave
en Tortuguero

Carlos Morera

 

 

Desde el surgimiento del concepto ecoturismo se ha planteado esta actividad como un instrumento de desarrollo local y generador de beneficios para la comunidad (Cevallos-Luscarain 1996: 21, Wearing y Neil 1999: 142-143, Honey 1999: 73, Fennel 1999: 35, Drum y Moore 2002:15), pero aún no se han realizado investigaciones detalladas que permitan determinar cuál ha sido su aporte a las comunidades. Partiendo de la urgencia de evaluar los efectos tangibles del ecoturismo sobre el desarrollo local, a continuación se presenta una introducción al análisis del modelo de desarrollo implantado por esta actividad en Tortuguero aplicando una perspectiva cualitativa.

La actividad turística en el país se inició aproximadamente en 1980, y desde entonces (Jica-ICT 2001:16) Tortuguero se comenzó a perfilar como un destino dominante. Sin embargo, de acuerdo con las estadísticas del Instituto Costarricense de Turismo (ICT 2002), si bien en 1997 el 16 por ciento de los turistas visitaron esta región, en 1998 solo lo hizo el 10,7 por ciento y en el año 2000 apenas el 8,5. En 2001, ese sitio de interés se empezó a considerar dentro de un destino más amplio geográficamente, denominado Caribe Norte; no obstante, Tortuguero es el lugar alrededor del que se configura toda esa área turística, por lo cual los datos son válidos, recibiendo el área solo 8,1 por ciento de los visitantes al país. Este proceso de decrecimiento de las visitas a Tortuguero se relaciona con el surgimiento de nuevos destinos turísticos nacionales y el aumento de la competitividad de otros.

El principal atractivo de Tortuguero es la anidación en sus playas de varias especies de tortugas, especialmente la verde (chelonia mydas), que es alrededor de la que se ha configurado la imagen del destino (el Parque Nacional Tortuguero se estableció en 1975 en función de la protección de las tortugas). Sin embargo, las condiciones ecológicas determinan otras dinámicas de atractivos (selva, jungla) que provocan que aun fuera de época de desove este destino presente un alto flujo de visitantes.

En 2001 se definió los canales como senderos acuáticos, por lo cual casi todo visitante está obligado a pagar su ingreso, que es la forma en que el Sistema Nacional de Áreas de Conservación registra la visitación, razón por la cual ha aumentado el registro de visitantes al Parque. La conversión de algunos canales en senderos se hizo porque muchos empresarios, a fin de maximizar sus ganancias, en vez de ofrecer dentro de sus paquetes turísticos visitas al Parque construyeron senderos propios, reduciendo así fuertemente los ingresos económicos de aquél. Tales senderos particulares son un indicador del modelo de enclave ecoturístico que se ha venido desarrollando en Tortuguero.

El modelo de enclave ecoturístico (Cordero 2000: 107-108), que guarda relación con el modelo agroexportador de plantación desarrollado por las compañías bananeras en Centroamérica, se puede definir como centralización de los servicios por parte de una sola empresa que no socializa las ganancias y que no se articula con el resto de empresarios ni con la comunidad. Así, en Tortuguero, los diferentes servicios turísticos -lodges- se localizan aisladamente a lo largo de los canales (muy pocos están ubicados en el poblado de Tortuguero), con escasa o inexistente articulación con la dinámica local. Esos servicios de alojamiento están emplazados en áreas tales que para ir al pueblo y a otros sitios, como el cerro Tortuguero, hay que usar la vía acuática, que está controlada por unos pocos empresarios. Además, las empresas ecoturísticas adquieren la mayoría de sus productos -como alimentos e insumos de limpieza- en San José, y algunas empresas incluso envían a San José su ropa de cama para ser lavada.

Los factores principales que facilitan este modelo de enclave son el desarrollo limitado de Tortuguero como pueblo, que hace que sean escasos los servicios que este centro ofrece -por ejemplo, no se cuenta con facilidades de salud y educación secundaria-, y el difícil acceso a Tortuguero: solo por las vías aérea y fluvial -ésta es la dominante-, en las cuales unas pocas empresas poseen los medios de transporte. El acceso a Tortuguero por transporte colectivo es escaso, costoso, inseguro e irregular, lo que, en general, obliga a los turistas a comprar paquetes turísticos que incluyan transporte.

En efecto, la dinámica turística de este destino determina un proceso de encadenamiento fuertemente limitado donde cada turista usualmente compra un paquete que incluye transporte, alimentos y tours -que pocas veces son dentro del Parque-, centralizándose los beneficios económicos. En época de desove -de julio a septiembre-, el tour para observación de tortugas es pagado aparte del paquete, y, debido a la concentración de visitantes-observadores, y por los negativos efectos de la falta de planificación de los respectivos tours, se ha organizado un grupo local de guías que, destacable por su interés conservacionista, genera beneficios que quedan en la localidad. Sin embargo, el dominio ejercido por unas pocas empresas en la oferta de servicios turísticos se ha mantenido, a pesar de la aparición de nuevas empresas, las cuales se han localizado en las mismas zonas: en la barra de arena entre los canales, aumentado la concentración espacial de empresas. Es de esperarse que con el crecimiento de la actividad turística en el país surjan otros destinos turísticos cercanos a Tortuguero -como Barra del Colorado y Parismina- que dispersen la concentración de servicios.

El tipo de producto ecoturístico y la imagen construida de Tortuguero ha facilitado el surgimiento de una arquitectura bastante rústica: edificaciones pequeñas con servicios muy básicos, inhibiéndose el surgimiento de grandes construcciones que podrían provocar graves impactos ambientales. Dado que el atractivo del lugar es la naturaleza, los empresarios procuran conservarla y hasta realizan aportes de importancia para ello.

Ante el modelo de enclave turístico en Tortuguero, el estado debiera plantear y ejecutar políticas potenciadoras de la participación de los habitantes, incrementadoras de la competitividad de la microempresas e incentivadoras del desarrollo -por parte de las empresas- de paquetes más flexibles, haciendo del ecoturismo allí practicado un verdadero instrumento de desarrollo local.

Referencias bibliográficas
Fennel, D. 1999. Ecotourism: An introduction. Routledge. London.
Cevallos-Luscaráin, H. 1996. "Tourism, ecotourism and protected areas", en IV World Congress on National Parks and Protected Areas. UICN, Glad, Switzerland.
Cordero, A. "Turismo y dinámicas locales", en Flacso. 2000. Encuentros inciertos. Flacso. Costa Rica
Drumn, A. y A. Moore. 2002. Desarrollo del Ecoturismo: Un manual para los profesionales de la conservación. The nature Conservancy. Arlington, Virginia, Estados Unidos.
Honey, M. 1999. Ecotourism and Sustaianble Development: Who owns paradise? Island Press. Washington D.C.
ICT (Instituto Costarricense de Turismo). 2002. Datos estadísticos. Mimeografíado.
Jica-ICT. 2001. Estudio para el Plan de Uso de la Tierra en la Zona Costera de las unidades de planeamiento turístico en la República de Costa Rica. Pacific Consultant International. San José.
Sinac (Sistema Nacional de Áreas de Conservación). 2002. Registro de Visitantes. Mimeografiado.
Wearing, S. y J. Neil. 1999. Ecoturismo: Impacto, tendencias y posibilidades. Editorial Síntesis. Madrid.

Carlos Morera, especialista en recursos naturales y turismo, es director de la Escuela de Geografía de la Universidad Nacional y coordinador de la Maestría en Gestión del Turismo de Naturaleza de esa misma institución.)