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Certificaciones
turísticas Damaris Chaves
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El auge que han experimentado en los últimos años los programas de certificación y sellos se debe a que el mercado los demanda, convirtiéndose ellos en una herramienta idónea para evaluar el cumplimiento de normas previamente establecidas y lograr diferenciar la oferta de las empresas, dándoles una mayor ventaja competitiva en los mercados. El sector turismo no ha escapado a la proliferación de certificaciones, sellos, marcas, premios y otras distinciones ambientales y de calidad. Un estudio realizado por Bund, en el año 2000, evaluó cerca de 50 iniciativas europeas y, recientemente, la Organización Mundial de Turismo (OMT) realizó un estudio que identifica más de 200 programas que evalúan el desempeño ambiental, social, y de calidad en el sector turístico. Según el estudio de Bund, las distinciones ambientales para el sector turismo se iniciaron a mediados de la década de los ochenta, cuando la Foundation for Environmental Education realizó el concurso Bandera Europea Azul para playas y puertos deportivos; posteriormente, la Asociación de Agencias de Viajes Alemanas inició la entrega del premio Distinción Ambiental Internacional. A partir de esas fechas el incremento de las distinciones ambientales ha sido sostenida mundialmente: entre 1988 y 1998 en Europa las distinciones de turismo aumentaron de tres a cuarentaycuatro. La gran mayoría de los sistemas de certificación de empresas, servicios y productos se clasifican en: (1) los de gestión ambiental (basados en procesos) y (2) los de cumplimiento con normas externas y medibles (basados en desempeño), diferenciándose ambos tipos en que el basado en procesos (gestión interna) otorga un sello, mientras que en el de cumplimiento con normas se dan certificaciones escalonadas. La ventaja de este último es que es un incentivo implícito para mejorar los resultados de la empresa, en tanto que muchos sistemas basados en procesos exigen la demostración de mejoramiento continuo, lo cual es muy difícil de comprobar. Existen certificaciones orientadas a varios tipos de turismo: (1) A turismo tradicional -teniendo como eje principal la planta física y la gestión interna, basándose en sistemas de manejo ambiental (iso y sus derivaciones) e implementándose algunas de estas certificaciones a nivel de empresa y otras a nivel de destino. (2) A turismo sostenible -basándose en el desempeño o logro, midiendo variables ambientales, socioculturales y económicas, sea dentro de la empresa o en la relación con las relaciones comunales y el ambiente físico, y evaluando algunas de ellas establecimientos de hospedaje y otras evaluando los destinos. (3) A ecoturismo -apuntando al impacto en los ecosistemas y las comunidades locales y preocupándose por servicios que se encuentran en o cerca de áreas naturales. En noviembre de 2000 se realizó el Taller sobre Certificación Turística en Mohonk Mountain House, en New Paltz, Nueva Cork, participando más de 100 personas de 20 países como delegados representantes de los principales programas de certificación de turismo sostenible y ecoturismo a nivel mundial, regional, nacional y subnacional. Allí se firmó el Acuerdo de Mohonk, que contiene los principios y elementos generales que deben formar parte de todo programa sólido de certificación de turismo sostenible y de ecoturismo, entre los que se encuentran: En relación con turismo sostenible: Principios generales: (1) Existe planificación y evaluación de impactos sociales, culturales, ecológicos y económicos (incluyendo impactos cumulativos y estrategias de mitigación). (2) La empresa turística está comprometida a manejo ambiental. (3) Personal de la empresa tiene capacitación, educación, responsabilidad, conocimiento y conciencia sobre manejo ambiental, social y cultural. (4) Hay mecanismos para monitorear y reportar el desempeño ambiental. (5) El mercadeo verídico y responsable conduce a expectativas realistas. (6) Hay retroalimentación de consumidores. Aspectos socioculturales: (1) Impactos, locales y nacionales,
sobre estructura social, cultura y economía local. (2) Adquisición,
uso y posesión de tierras en forma apropiada. (3) Medidas para
proteger la integridad de la estructura social de las comunidades locales.
(4) Mecanismos para asegurar el reconocimiento de los derechos y aspiraciones
de las comunidades locales e indígenas. Aspectos económicos: (1) Prácticas éticas de negocio. (2) Mecanismos para asegurar que las prácticas laborales y relaciones industriales son justas y están en conformidad con la legislación local e internacional (al estándar más alto). (3) Mecanismos para minimizar impactos económicos negativos y maximizar beneficios económicos para la comunidad local. (4) Aseguramiento de contribuciones al mantenimiento o desarrollo de infraestructura comunitaria. En relación con ecoturismo: Todo esquema de certificación de ecoturismo debe
tomar en cuenta los estándares para turismo sostenible recién
dichos además de los siguientes estándares mínimos:
(1) Enfocarse sobre experiencias personales con la naturaleza para mayor
entendimiento y aprecio. (2) Interpretar y concienciar sobre la naturaleza,
la sociedad local y cultural. (3) Contribuir activamente a la conservación
de áreas naturales o biodiversidad. (4) Beneficiar económica,
social y culturalmente a las comunidades locales. (5) Promover la participación
de las comunidades, donde sea apropiado. (6) Que la escala y el diseño
de edificios, tures y atractivos sean apropiados al entorno local. (7)
Minimización del impacto sobre culturas indígenas y locales
y destacarlas. La certificación turística enfrenta muchos retos: que no todo lo certificado es sostenible, lo que se ha denominado "lavado verde"; que hay gran confusión entre certificación turística y otros premios, distinciones y sellos aplicados en el sector turismo, desorientando al consumidor y a toda la industria; que hay muchos programas de certificación locales que no cuentan con reconocimiento internacional y los programas de certificación cuentan con pocos recursos para poder ampliar sus operaciones y darse a conocer en los mercados, y, finalmente, que no existe un ente acreditador internacional que otorgue credibilidad y respaldo a estas iniciativas para que realmente se pueda aprovechar todo el potencial que los programas de certificación turística pueden ofrecer al desarrollo sostenible del planeta. Referencias bibliográficas
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