Megaproyectos turísticos
nos destruirán

Gady Amit

 

 

Consideradas por su tamaño, las alternativas turísticas son: miniproyectos, mediproyectos y megaproyectos. Cuál impulsar y cuál no aceptar es una decisión política que ha de tomarse a partir de la opción por un determinado estilo de desarrollo. La alternativa de los megaproyectos se basa en mucha inversión y gran lujo, por lo que siempre va dirigida a los clientes de alto poder económico, con exclusión de los otros. En lo ambiental, gran proyecto significa gran impacto y destrucción.

Con el argumento de las bondades de atraer inversiones, crear empleos y lograr desarrollo, el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) se inclina por los megaproyectos, donde corra mucho dinero, y cierra los ojos a muchos hechos, situaciones y peligros. Como consecuencia de ello han proliferado los casinos, ha crecido el número de extranjeros apresados traficando drogas, la prostitución se anuncia por internet y muchos menores de edad están en las calles y se ha creado zonas donde no pueden entrar los ticos (playas privadas y hoteles con precios desde $400 la noche). Esta alternativa denigra la forma de vida tercermundista de Costa Rica. La pretende destruir y sustituir por el lujo, la cultura de TV por cable, el golf, el servilismo y formas exóticas y extrañas para la mayoría de la gente. A eso le llaman "desarrollo". Solo les interesa aprovechar la riqueza de nuestros recursos naturales, paisaje, playas, volcanes, biodiversidad, mano de obra barata, facilidades y exoneraciones y bajos impuestos, apoyo político e impunidad para violar las leyes. Compran tierras y desalojan a los pobladores; cambian el ritmo social, económico y cultural. Esta forma de "desarrollo" anula, rechaza, transforma y destruye el modo de vida de las comunidades y del país.

En la competencia salvaje y libre, en el corto plazo, no tengo dudas de que triunfaría el megaproyecto, pues puede proyectarse mejor en el mercado internacional. Más aun cuando es apoyado y hasta incentivado económicamente por el estado. El miniproyecto, desde el punto de vista socio-cultural pone en contacto directo a la gente del pueblo con el visitante. En este caso se muestran los mejores valores de Costa Rica: cultura de paz y país sin ejército; amante y protector de la naturaleza, bendecido en su biodiversidad; con gentes amables, acogedoras, hospitalarias y serviciales, con un alto nivel de escolaridad; con tradiciones e historia; el país con mejor desarrollo de Centroamérica. Es decir, fortalece los valores humanos propios de los que se precia Costa Rica. Refuerza la autoestima de los habitantes y exhibe con orgullo lo que tenemos: salud, escolaridad, belleza, paz. En el aspecto económico, está fuera de toda discusión que el miniproyecto promueve "el mejor reparto de la riqueza", como dice la Constitución Política en su artículo 50. El pequeño y mediano empresario le hace frente, en solitario, a todas las dificultades y problemas; las puertas no están abiertas para él. La opción está en alianzas, cooperativas y/o formas de gestión organizada, poco aplicadas en Costa Rica y que el estado (el ICT) no está respaldando ni organizando en la medida que sería necesario y es su obligación.

Entonces, usamos las inmensas riquezas naturales y sociales de Costa Rica para desarrollar mejores condiciones para las mayorías o las entregamos por treinta monedas, para que unos pocos se apropien de ellas en su beneficio personal. Los grandes inversionistas pueden irse en cualquier momento y no dejan nada. El desarrollo sostenible de Costa Rica debe ser para siempre y para todos. Queremos un desarrollo turístico.

 

Gady Amit es vicepresidente de la Junta Directiva de la Federación Costarricense para la Conservación de la Naturaleza (Fecon) y miembro de la Confraternidad Guanacasteca.