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La credibilidad y prestigio que entre la sociedad tica bienpensante
se ha ganado el estudio anual llamado Estado de la Nación
no deja de llamar la atención. Y es que al diagnosticar el
estado de Costa Rica en una diversidad de aspectos, el Estado de
la Nación no solo nos hace saber cómo está
la nación sino que, además, promociona valores, presupuestos
ideológicos y "aspiraciones" (así les llama)
que orientan su labor investigativa. Acaso la clave de esa aceptación
generalizada no se encuentre en la (inescamoteable) buena calidad
de los resultados de investigación que anualmente produce,
sino en otras dos cosas: (1) en que mientras los numerosísimos
estudios sobre la realidad nacional son todos fragmentarios el Estado
de la Nación nos brinda la impresión de haber capturado
una imagen completa del país (tiene la preciada y quimérica
virtud de la completud), y (2) en que a la vez que señala
avances y aciertos advierte suavemente de omisiones, ineficiencias
y torpezas, pero sin nombrar responsables concretos (que podrían
convertirse en enemigos). En ese sentido el Estado de la Nación
constituye un cántaro en cuyas aguas nos reflejamos un poco
-solo un poco- feos pero sin rasgos que nos estimulen a hacernos
recriminaciones recíprocas, dándonos, más bien,
desde el fondo, aliento y derroteros para embellecernos.
Reivindicando transparencia, eficiencia, cumplimiento, equidad,
democracia, participación y solidaridad, dentro de las orientaciones
ideológicas que han trazado y legitimado organismos internacionales
respetables como Unesco, Pnud, Pnuma, OIT, etcétera, el Estado
de la Nación ha logrado, como nadie antes en la vida reciente
de este país, ser documento de referencia para bandos contrarios
y ser -porque orienta- cauce de confluencia. El Estado de la Nación
es como una foto del país en la que -como sucede en las fotos-
no se revelan las conductas y las relaciones de las entidades que
han generado la imagen captada, o sea, lo fotografiado.
El capítulo "Armonía con la naturaleza"
del Estado de la Nación es el que en esta edición
comentamos, criticamos y elogiamos, abordando, principalmente, los
temas de participación ciudadana y de postergación
de la problemática urbana.)
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