Madereo contra medicina

--Patricia Shanley y Leda Luz. "Los impactos de la degradación del bosque en el uso de las plantas medicinales y las implicaciones en el cuidado de la salud en la Amazonia Oriental", en Bio-ciencias, 2003.--

¿Se ha sentido cansado últimamente? ¿O quizás ha tenido tos o alguna infección? Puede ser que incluso usted tenga un problema más serio como diabetes o úlcera. Si es así, usted no es el único. Todos nos enfermamos de vez en cuando y necesitamos ayuda.


Para un porcentaje sorprendentemente alto de la población mundial, mucha de esa ayuda proviene de las plantas medicinales. Eso se debe en parte a razones culturales y en parte a que las plantas suelen ser más baratas que las drogas fabricadas por las grandes empresas. También se utiliza las plantas para tratar de curar enfermedades que la medicina occidental todavía no ha podido solucionar.


Muchas plantas medicinales son de muy fácil acceso. Las mujeres las siembran en sus jardines o crecen por todas partes de forma natural. Sin embargo, algunas plantas importantes han escaseado debido a la actividad maderera, la sobrecosecha y la deforestación, poniendo en riesgo la salud de muchas familias.


Por casi una década, Patricia Shanley, del Centro Internacional de Investigaciones Forestales, y Leda Luz, del Instituto de la Silvicultura Estatal en Minas Gerais, Brasil, han estudiado este problema en la Amazonia. Sus conclusiones, publicadas en "Los impactos de la degradación del bosque en el uso de las plantas medicinales y las implicaciones en el cuidado de la salud en la Amazonia Oriental", en la revista Bio-ciencias, no son nada alentadores. Las autoras se enfocaron en la ciudad amazónica de Belem y encontraron que la mayoría de sus 1,7 millones de habitantes utilizan plantas medicinales para tratar una amplia gama de enfermedades.


Los mercados, las tiendas, las farmacias, las gasolineras y los vendedores ambulantes venden más de doscientas plantas diferentes, de las cuales más de la mitad crecen naturalmente en la región. Tan solo los mercados del casco urbano realizan más de un millón de ventas al año, generando varios millones de dólares, y las ventas siguen creciendo rápidamente. Algunas plantas se venden así no más, pero hay también una variedad cada vez mayor de cápsulas, polvos, medicamentos líquidos y champúes. De las doce plantas medicinales más vendidas en Belem, ocho provienen de los bosques. Las empresas madereras utilizan cinco de esos árboles para la madera, lo que hace escasear este recurso. Muchas especies importantes de árboles medicinales son particularmente vulnerables a la actividad maderera porque crecen lentamente y se encuentran en baja cantidad. Pocos árboles medicinales significan menos acceso para la población pobre y precios más elevados por sus cortezas, raíces y aceites. Eso ha hecho más difícil la vida de la gente enferma.


A los políticos les encanta hablar de la salud porque saben que nos afecta a todos. Pero prestan demasiada atención a las batas blancas y a las drogas caras y no suficiente a las plantas, a las cuales mucha gente recurre cuando está enferma.

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David Kaimowitz