Bosques comunitarios
y forestería en México

--David Kaimowitz--

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D. Bray, L. Merino, P. Negreros, G. Segura, J. M. Torres y H. Vester. "Los bosques manejados por comunidades en México. Un modelo mundial de manejo sostenible del paisaje", en: Conservation Biology, 2003.


Pocas personas se han dado cuenta de que México es un líder mundial en forestería comunitaria. Los ejidos y las comunidades indígenas mexicanas son dueños de más de la mitad del bosque del país y entre 300 y 500 comunidades aprovechan su propia madera de forma legal.

Oficialmente, las comunidades han sido dueñas de la mayor parte de sus bosques desde la década de los treinta. Pero durante años el gobierno permitió que las madereras privadas explotaran los bosques de las comunidades sin su permiso, recibiendo éstas solo una pequeña regalía. Eso comenzó a cambiar en los años setenta y ahora nadie puede explotar un bosque comunitario sin que la comunidad esté de acuerdo.

"Los bosques manejados por comunidades en México - un modelo mundial de manejo sostenible del paisaje", por D. Bray, L. Merino, P. Negreros, G. Segura, J. M. Torres y H. Vester, describe la experiencia mexicana. Fue publicado en Conservation Biology y cubre tanto los bosques templados de pino y de roble en la zona norte y central de México como los bosques tropicales del sureste.

La mayoría de las comunidades mexicanas no explotan sus bosques de forma comercial. En algunos casos esto se debe al poco valor comercial de los bosques, en otros las comunidades tienen dificultades para preparar planes de manejo forestal o simplemente no están interesadas. Entre las comunidades que sí explotan comercialmente su madera la mayoría solo arrienda sus bosques a las empresas madereras privadas. Sin embargo, un número creciente de comunidades aprovecha su propia madera y unas pocas compiten con éxito en los mercados internacionales de madera aserrada, muebles y molduras. Esto les ha permitido crear nuevos trabajos, reinvertir parte de sus ganancias y construir escuelas, clínicas y sistemas de agua potable.
También hay señales alentadoras por el lado ambiental. Unas 25 comunidades dueñas de más de medio millón de hectáreas de bosque han conseguido que se certifiquen sus bosques dentro del marco del Forest Stewardship Council. Durante los años ochenta, 64 comunidades en Quintana Roo se comprometieron a mantener una parte de su tierra en bosque de forma permanente y hasta el momento lo han logrado. Muchas comunidades cosechan menos árboles de lo que permiten sus planes de manejo y otras han decidido dejar parte de su bosque sin tocar permanentemente. La extracción no sostenible y la deforestación con fines agrícolas siguen siendo problemas graves, pero ha habido progreso.

El caso mexicano demuestra que para promover la forestería comunitaria con éxito se requiere tiempo y esfuerzo. Simultáneamente, demuestra que es posible. Podemos aprender mucho de su ejemplo.

[Para solicitar copia electrónica gratis del documento reseñado, o para enviar comentarios o preguntas a los autores, remitirse a David Bray a: brayd@fiu.edu]

David Kaimowitz