Virtudes de las plantaciones forestales

--Róger Moya--

La reforestación se inició en algunas regiones de Costa Rica, muy tímidamente, apenas en 1980, pero gracias al impulso que se le dio a principios de los noventa se logró establecer alrededor de 150 mil hectáreas de cultivos en todas las partes rurales de nuestro país de una manera comercial. El cultivo de árboles es una actividad rentable cuyo impacto en los suelos y el ambiente es mucho menor que el de la agricultura, teniendo además la virtud de que, a diferencia de antes, cuando los aserraderos procesaban las maderas del bosque natural, los aserraderos que trabajan las maderas de plantaciones forestales están ubicados exclusivamente en zonas rurales, proveyendo allí necesario empleo. La utilización de madera de plantación es también ventajosa para el país en la medida en que cuanto más se utiliza ésta menos presión se ejerce sobre el bosque natural. Y otra enorme ventaja de la madera frente a otros materiales de construcción es que para su transporte y procesamiento ella necesita, comparativamente, muy pequeñas cantidades de energía, además de que es un material de muy alta resistencia respecto de su peso.

En la actualidad, de la madera que se utiliza en Costa Rica cerca del 40 por ciento proviene de plantaciones, de las cuales también se están realizando exportaciones. Asimismo, nacionalmente ya está iniciado un proceso de transformación de la industria forestal y de introducción de la madera de plantación en el mercado nacional e internacional. El consumo que tradicionalmente hemos hecho de las maderas nacionales de los bosques se ha dado de acuerdo a viejas pautas heredadas, por lo que su comercialización no ha requerido ninguna estrategia de mercado. En contraste, las maderas renovables o de plantaciones forestales sí precisan de ésta, y, en efecto, los industriales han tenido que adoptar métodos más científicos y estandarizados para su introducción en el mercado nacional. Actualmente, como fruto de la búsqueda de formas más rentables de procesar las trozas de las plantaciones, y con la ayuda de universidades, empresas privadas, organismos internacionales de cooperación como GTZ y un sinnúmero de personas y otras organizaciones, se ha logrado la capacidad de procesar las trozas que se encuentran en la parte más baja del árbol, que son las más gruesas, y también las que están en la parte más alta, que son las más delgadas, obteniéndose como resultado un uso más integral del recurso forestal, al tener cada parte del árbol un uso especificado o un determinado producto.

Róger Moya, ingeniero forestal, es investigador en el Instituto Tecnológico de Costa Rica (rmoya@itcr.ac.cr).