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No pagar servicios
ambientales --Edwin Alpízar-- |
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Las plantaciones forestales reciben financiamiento a través del pago de servicios ambientales a pesar de que éstos y las plantaciones tienen finalidades encontradas. Los servicios ambientales son los que proveen a la sociedad un ambiente sano, o que contribuyen para que ésta se dé, y los que mejor producen estos servicios son los bosques, porque, por ser ecosistemas sin intervención humana, están en total equilibrio natural. En la medida en que los bosques sean alterados irá disminuyendo la calidad y cantidad de los servicios. Las plantaciones forestales, establecidas principalmente con el fin de producir madera, son cultivos arbóreos generalmente de una sola especie, plantados equidistantemente, donde se desarrollan prácticas agronómicas como colecta y manejo de semillas, viveros, uso de pesticidas, limpieza del terreno, fertilización, podas, combate de plagas y enfermedades y, finalmente, cosecha. Esta caracterización es muy importante, porque cuando se habla de servicios ambientales es necesario marcar las diferencias: en las plantaciones forestales hay una alta intervención humana, mientras que en los bosques no. Por muchos años a las plantaciones se les ha conceptuado como reforestación, aduciendo que se trata de bosques, cosa que está muy lejos de la realidad. Esto provocó que en el pasado se deforestaran bosques primarios para hacer "bosques más productivos" estableciendo plantaciones. En las políticas forestales se ha planteado la necesidad de reforestar para combatir la degradación de los suelos, las sequías, las inundaciones y proteger la biodiversidad. Pero cuando se han dado los incentivos, las reforestaciones no se han realizado en los sitios donde debieran darse -en las tierras marginales- por una sencilla razón: las plantaciones son exigentes de buenas tierras, no de tierras erosionadas y de alta pendiente, salvo muy pocas excepciones. Entonces, las plantaciones se han ubicado en la Zona Norte y en el sur del país, principalmente, mientras las tierras degradadas, en general, están en el Pacífico Central. El país debe llevar a cabo una discusión sobre el uso de la madera y decidir si la utilizamos o la sustituimos por plástico. Si nos negáramos a esto, debiéramos discutir si ella debiera provenir del bosque o de plantaciones. Si fuera de plantaciones, debiera discutirse si de especies nativas o exóticas Ésta es una discusión que no viene al caso en este momento, pero que sí crea un ruido muy fuerte en el tema que nos ocupa, porque los empresarios forestales están convencidos de la necesidad de utilizar madera, y esto no lo discuto, pero la forma como buscan financiarse es mediante el pago de servicios ambientales, lo que me parece censurable. Por más de 20 años el estado ha venido financiando las plantaciones forestales, primero con deducción fiscal y después con certificados forestales. Lo que se ha financiado fácilmente supera las 100.000 ha. Es cierto que al principio se cometieron errores de mal manejo y se establecieron en sitios no apropiados, pero la experiencia desde hace años ya no permite justificaciones. En este momento el sector maderero debe dar el salto hacia la industrialización y comercialización forestal, y con el impulso que ya le dio el estado debiera ser autosuficiente para establecer nuevos ciclos de plantaciones. Considero que el sector forestal se ha quedado en un círculo vicioso con el establecimiento de plantaciones y, acabados los incentivos, sigue queriendo que el estado continúe financiándoselas, ahora echando mano de la distorsión de los conceptos bosque y plantaciones, arguyendo que éstas, al igual que aquél, proporcionan servicios ambientales. Las plantaciones, en comparación con los bosques, poco contribuyen con el ambiente. En cuanto a la biodiversidad, debe decirse que en las plantaciones las aves -por ejemplo- están muy escasamente, dada la poca diversidad de plantas. Se dice que la melina propicia el sotobosque, y eso es bueno, pero cuando la melina es aprovechada el sotobosque es arrasado. En cuanto a la regulación del régimen hídrico (ya mencioné que las plantaciones no se desarrollan en terrenos de ladera), las plantaciones no aportan beneficios, porque es en las tierras de alta pendiente donde la escorrentía requiere ser regulada para que llegue con un retardo a sus cauces, proporcionando menor erosión y controlando su caudal a lo largo del año, y ahí las plantaciones son escasas; y hay muestras de que, en sitios de ladera donde algunas plantaciones se establecieron, lejos de ayudar a estabilizar los suelos propiciaron la erosión. Respecto del cambio climático (se sabe de los grandes reservorios de carbono que son los bosques), las plantaciones, a pesar de que podrían fijar considerables cantidades de carbono, no lo hacen por su misma finalidad de producir madera: la limpieza del terreno, las podas, las chapeas, los raleos y la cosecha final son prácticas emisoras de carbono y, adicionalmente, dependiendo de la calidad de la madera, la permanencia de ese carbono puede ser reducida a unos pocos años, siendo un efecto paliativo y no curativo del cambio climático. En cuanto a la belleza natural, debe decirse que éste es un servicio un poco subjetivo, porque algunas personas se sentirán mejor en La Sabana, que es una arboleda, que en un bosque de Corcovado, pero lo cierto es que los extranjeros vienen a apreciar nuestros bosques y no La Sabana ni las plantaciones forestales. Si es claro que los bosques aportan enormes servicios ambientales y las
plantaciones pocos, cabe aún preguntarse si es posible que un cafetal
con sombra aporte más servicios ambientales que una plantación
forestal. En caso afirmativo, ¿debiéramos pagar por servicios
ambientales a los cafetales? Tendríamos que pagar por el mejor
servicio y, entonces, es necesario establecer prioridades. Mi recomendación
es que, si hay una demanda de madera, podemos fomentar las plantaciones
forestales, que son una actividad lucrativa, pero no con el pago de servicios
ambientales. Además, debemos prestar atención a las condiciones
de micro-sitio de nuestro país, que limitan el establecimiento
de plantaciones forestales en extensiones, por lo que debemos desarrollar
otras estrategias productivas tales como árboles en linderos, microparcelas,
sistemas combinados de árboles en potreros y cultivos agrícolas.
También debemos mirar hacia la restauración de bosques secundarios
con fines comerciales, lo que podría ser una solución al
faltante de madera. El sector maderero debe desarrollar estrategias de
financiamiento para alcanzar su autosuficiencia, promoviendo la industrialización
y comercialización forestales y dejando de depender del estado
para el establecimiento de plantaciones. |
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