|
|
|
|
Por la sostenibilidad ambiental --Daira Gómez y Myrtille Danse--
|
|
|
Los logros económicos y
políticos en Centroamérica en los últimos años son muy importantes
pero aún son frágiles. Hay graves atrasos en cuanto a desarrollo humano;
quedan múltiples y amplias desigualdades entre grupos sociales, entre
grupos étnicos y entre hombres y mujeres; restan por superarse rezagos en
el funcionamiento político, en los marcos jurídicos y en el desempeño
económico de cada país, afectando esto el clima de negocios de la
región, y hay alto riesgo de desastres causados por fenómenos naturales
debido a la ubicación geográfica y a la fragilidad y vulnerabilidad
social y ambiental (las principales ciudades y las infraestructuras
físicas y económicas están en áreas de alto riesgo, y la pobreza rural
más severa se concentra en las zonas que son críticas para el
abastecimiento de agua y para la preservación de la biodiversidad
regional). En América Central las empresas pequeñas y medianas contribuyen de forma significativa al desarrollo económico y social, pero han sido afectadas desde hace una década por un mercado en cambio constante: aceleración del comercio, inversión directa extranjera y producción global. Como resultado, ellas están obligadas a aumentar la eficacia de sus procesos productivos y servicios, a usar más eficientemente los recursos naturales y a utilizar de formas novedosas los desechos generados. Además, el sector productivo ha sido obligado por una creciente demanda de sus consumidores a entregar a tiempo productos o servicios seguros, de alta calidad, ambientalmente "amigables", en las cantidades correctas y con precios competitivos. La mayoría de estos requisitos se basa en estándares relacionados con calidad, ambiente y salud ocupacional. Por otra parte, debido a la creciente apertura de los mercados locales y al acceso a múltiples alternativas, los compradores locales, incluyendo gobiernos, han comenzado a imponer estándares similares que limitan aun más las posibilidades del sector productivo local de crecer o consolidar su nivel actual de ventas. Estos cambios en las exigencias del mercado han creado la necesidad de definir un nuevo paradigma de gestión que vaya más allá de la aplicación de métodos como ecodiseño y producción más limpia y que integre el desarrollo sostenible en la cotidianidad de las empresas. Cegesti ha observado los cambios que se han venido dando y ha aprendido que la fuerza competitiva de las empresas está basada en la capacidad de la gerencia de mejorar continuamente sus actividades, servicios y productos y, por lo tanto, que el nuevo paradigma de gestión invita a las organizaciones a incorporar, desde en su estrategia hasta en los mercados que atienden, el concepto desarrollo sostenible para obtener mejores resultados económicos, ambientales y sociales. Cegesti promueve que los empresarios alcancen mejoras significativas en el proceso productivo, reduciendo los costos de producción y generando el mínimo de desechos posible, mientras que aumenta la calidad y disminuye el impacto negativo en el ambiente de los productos o servicios brindados. Además, promueve que los empresarios obtengan diferenciación en los mercados locales e internacionales al ofrecer productos amigables con el ambiente y al invertir en temas ambientales y sociales. Para extender estos conceptos en la región Cegesti está ejecutando, desde este año y con el apoyo del gobierno de los Países Bajos, el programa Reducción de la pobreza y mejoramiento del ambiente: una estrategia de desarrollo integral sostenible, en el marco del cual se ha elaborado una metodología para fortalecer la capacidad de las empresas con el fin de desarrollar oportunidades orientadas a su mejoramiento social, ambiental y económico por medio de dos elementos principales: (a) generación de impacto en los parámetros críticos de la competitividad de la empresa (utilidades, acceso a mercados, ventas, utilización de recursos, eficiencia de los procesos, estabilidad y ambiente laboral, y proyección comunitaria), y (b) creación de capacidades organizacionales. Durante el proceso de implementación se efectúan actividades y se utilizan herramientas que le permiten a la empresa adquirir las habilidades y competencias necesarias para continuar gestionando la mejora integral (aspectos sociales, ambientales y económicos). De esta forma se crea las bases para que el proceso sea sostenible dentro de la organización. Los pasos para la implementación de la estrategia de sostenibilidad se exponen a continuación (ver figura). El proceso se inicia con la conceptualización del sistema de desarrollo sostenible. En esta etapa se hace un análisis interno y externo de la organización para determinar su perfil de sostenibilidad y sus oportunidades de mejora en las dimensiones económica, ambiental y social. La estrategia de la organización queda establecida en el marco estratégico de sostenibilidad e incluye la definición de la misión, visión, valores organizacionales, objetivos estratégicos en las áreas económica, social y ambiental y el compromiso de la empresa con el desarrollo sostenible. Posteriormente, se definen los planes de acción y se establecen los indicadores y mecanismos de monitoreo para garantizar el cumplimiento de los objetivos estratégicos establecidos y el crecimiento de la empresa bajo una perspectiva de desarrollo sostenible. El trabajo sistemático en las tres dimensiones logra una disminución de los costos de la empresa, aumento en sus ventas, disminución del impacto ambiental (reducción del uso de agua, electricidad y materiales, disminución de desechos, etcétera) y la implementación de iniciativas para la mejora de las condiciones laborales, gestión de recursos humanos y proyección a la comunidad -entre otras. Sin embargo, el resultado más importante es promover que el sector productivo, y en particular las pequeñas y medianas empresas, basen sus estrategias competitivas en los nuevos paradigmas del desarrollo sostenible. |
|
|
|