Certificación de manejo forestal
sostenible en Costa Rica

--Marielos Alfaro--

 

La incorporación del concepto manejo forestal sostenible en Costa Rica data de la década de los ochenta, pero no es hasta la de los noventa que se inicia su aplicación en el campo. Un buen número de empresas y organizaciones dedicadas a producir bienes y servicios forestales en Costa Rica, tanto en bosques como en plantaciones forestales, no solo ha incorporado el buen manejo forestal como una práctica en sus ecosistemas productores de bienes y servicios, sino que también ha recibido la certificación de un tercero que públicamente ha reconocido los esfuerzos empresariales por hacer ese buen manejo forestal. Eso convierte a Costa Rica en uno de los países en que la certificación forestal bajo el sistema del Consejo de Manejo Forestal (FSC -por sus siglas en inglés) ha tenido mayor impacto.

Desde finales de los noventa, los empresarios forestales costarricenses reconocen que en el mundo existen millones de consumidores de productos elaborados con madera que están recibiendo información de diversas fuentes para que orienten su decisión de compra hacia los productos que cuentan con un sello verde. Por ejemplo, WWF desarrolla una campaña llamada Bosques para la vida y desde hace ocho años inició un movimiento mundial para formar grupos de compradores especializados en productos forestales certificados. Estas iniciativas reconocen el sistema de certificación forestal desarrollado por el FSC como transparente y creíble. Para esos consumidores, la certificación forestal del FSC garantiza que los productos maderables que están consumiendo provienen de bosques o plantaciones forestales sometidos a un buen manejo forestal, considerando aspectos técnico-forestales, ambientales, económicos y sociales.

Los proyectos en Costa Rica no solo han recibido la certificación forestal sino que además la mayoría han certificado su cadena de custodia, o sea: garantizan que sus productos -tableros, sillas, mesas, etcétera- fueron elaborados con madera que se produjo en bosques certificados. La certificación de la cadena de custodia monitorea los productos certificados a lo largo de los canales de industrialización y distribución desde el punto de origen, o sea el bosque, hasta el producto final.

La certificación de unidades de manejo forestal se inició en Costa Rica en 1994, y el mayor auge de este proceso de certificación se dio a partir de 1999: entre este año y 2002 se certificó en el país el 74,7% del área total que está certificada hoy día, lo que corresponde al 73,3% de las unidades de manejo. Ya en el año 2002 Costa Rica reportó un área total certificada de 72.288 ha, distribuidas en un total de 15 unidades de manejo forestal. Del área total certificada, el 12,1% corresponde a bosque natural, el 44,8% a plantaciones forestales y 43,1% a unidades de manejo forestal donde se han certificado tanto áreas con bosque natural como plantaciones forestales (ver cuadro). En Costa Rica, del año 2001 al 2002 el área certificada aumentó en un 10,8%, para un área de 7.840 ha de plantaciones forestales.

Estos proyectos certificados, tanto los de manejo de bosques como los de manejo de plantaciones forestales, cumplen con los principios de manejo forestal sostenible establecidos por el FSC, principios que se relacionan con: la observación de las leyes nacionales, el respeto a los derechos de tenencia y uso de la tierra, el respeto a los derechos de los pueblos indígenas, el mantenimiento de excelentes relaciones comunales y de respeto a los derechos de los trabajadores, la consideración de todos los beneficios del bosque, la evaluación del impacto ambiental, la existencia de un plan de manejo, el monitoreo y evaluación de todas las actividades que se desarrollan en el proyecto y el mantenimiento de ecosistemas especiales.

Para que el sistema funcione es necesario que exista tanto oferta como demanda de productos certificados en los países; una demanda real de productos certificados es lo que impulsa el sistema. En Costa Rica existen compradores interesados en madera certificada -tal es el caso de grandes empresas dedicadas a la construcción-, pero, en general, en este momento la demanda es reducida, pues la gran masa de consumidores de productos forestales dispone de información limitada o no conoce lo que significa la certificación forestal. Se considera que en el mediano plazo tanto los productores de madera como los empresarios dedicados al aprovechamiento forestal y a la industrialización se verán obligados a ofrecer madera de bosques y plantaciones forestales certificadas por una exigencia de los consumidores y la sociedad en general.

Se está trabajando fuertemente para identificar a los grandes compradores de madera para convencerlos de que inicien una campaña para la compra exclusiva de madera certificada. El estado, que es uno de los grandes compradores de madera en el país -principalmente por la construcción de viviendas de bienestar social-, debería ser el primero en plantear exigencias de carácter ambiental para favorecer el desarrollo pleno de la certificación forestal. Es necesario, también, que la empresa privada se convierta en consumidora de madera certificada y que en la construcción -de, por ejemplo, restaurantes y hoteles- utilice solo materiales provenientes de fuentes renovables y que sean reciclables, aprovechando la belleza y la calidez que brinda la madera.

Costa Rica y sus empresas productoras de bienes y servicios forestales se destacan internacionalmente por su compromiso ambiental y social. Algunos proyectos certificados ya han entrado en un segundo período de certificación, lo que muestra que su compromiso es de largo plazo. Tal es el caso de Fundecor (Fundación para el Desarrollo de la Cordillera Volcánica Central), organización no gubernamental sin fines de lucro, creada en 1990 con la misión de mantener la cobertura boscosa, proteger la biodiversidad y promover el desarrollo sostenible del patrimonio natural y cultural de la Cordillera Volcánica Central. Fundecor fue certificada en 1996 por la Societé Generale de Survillance bajo la modalidad de certificación de pequeños y medianos productores (sombrilla verde) y por un período de cinco años. Para esta organización el sello verde es importante en función de demostrar a la sociedad que está actuando bien en materia forestal, e internamente constituye un apoyo al control de calidad en las operaciones que realiza. En el año 2002, Fundecor, una vez realizada la correspondiente evaluación, recibió la re-certificación forestal del FSC y continúa el proceso de mejora continua de los programas forestales de la organización.

Un segundo proyecto que ha sido certificado por un período de cinco años más es el de la empresa Portico S.A., dedicada a la exportación de puertas de caobilla (Carapa guianensis), y que fue la primera empresa certificada bajo el sistema del Forest Stewardship Council, en 1993, por la empresa Scientific Certification System. Portico cumplió su primer ciclo de certificación y en 1998 fue certificada por otro quinquenio -previo sometimiento de la empresa a un nuevo proceso de evaluación principal. El equipo evaluador nuevamente hizo las inspecciones detalladas en el terreno, entrevistó al personal técnico, hizo un examen detallado de la documentación pertinente y se realizaron entrevistas con terceras partes interesadas (stakeholders) afectadas directamente por las consecuencias, ambientales y/o sociales, de las actividades de la unidad de manejo forestal.


Marielos Alfaro, ingeniera forestal y especialista en economía y manejo de recursos naturales, es profesora en la Universidad Nacional.