Pueblos indígenas
aseguran la conservación

--Ester Camac--

 

La mayoría de las áreas naturales escogidas para la conservación en Mesoamérica están dentro de las tierras y territorios de los pueblos indígenas. Esta coincidencia, consistente en que las áreas naturales mejor conservadas estén donde habitan los pueblos indígenas, se debe al modelo práctico de gestión y uso de los recursos naturales que emana de los conocimientos tradicionales que tienen una base espiritual, los cuales no dependen solo de la relación entre los seres humanos y la naturaleza, sino también de la relación entre el mundo visible y el invisible. Esto es, del mundo de los espíritus, que están relacionados con los sitios y lugares sagrados, las plantas y los animales. Esta visión se expresa en las prácticas de cacería y recolección de materiales para la artesanía, construcción o medicina, donde es necesario cumplir con una serie de normas y rituales que incluyen el pedir permiso a los espíritus y guardianes de los bosques para acceder a estos recursos.

Quienes cohabitan en la tierra forman parte de este universo social y espiritual. La tierra no nos pertenece, sino que somos nosotros y nosotras quienes pertenecemos a ella, a los lugares que también son habitados por otros seres.

En la mayoría de las tradiciones indígenas la creación es sagrada. Se dotó a la tierra de un significado sagrado sin el que no sería posible definir su existencia ni la relación entre el pasado, el presente, el futuro y su identidad. Los pueblos indígenas generalmente se identifican como guardianes de la naturaleza, como conocedores de las leyes de la misma. Tal visión de relación profunda con la naturaleza y la comprensión de ésta son radicalmente diferentes a otras cosmovisiones (Szuki y Knudtson 1992).

"Los sistemas biológicos y culturales están estrechamente ligados" (Tenorio y Sevilla 2003), y el vínculo de esa relación es centro de los conocimientos tradicionales y de nuestra cosmovisión, la cual recibimos de nuestros abuelos y abuelas. Se trata de conocimientos trasmitidos mediante las normas, tradiciones, historias y prácticas culturales. Los conocimientos locales entrañan información de los ecosistemas, que explican ciclos y tendencias. "En este sentido la dimensión del conocimiento tradicional no es el conocimiento local, pero el conocimiento de lo universal es expresado en lo local" (Darle 1999).

Consecuencias de la pérdida de estos conocimientos, forma de pensar y relacionarse con la tierra, son los graves cambios ambientales.

Existen varias razones por las cuales los indígenas somos el pilar fundamental para la conservación y el manejo de las áreas ricas en biodiversidad de nuestro territorio. La primera es que los indígenas estamos percibiendo los cambios en nuestro entorno y estamos decididos a mantener un nivel de equilibrio entre pasado, presente y futuro. Los bosques, la biodiversidad y otros recursos de los pueblos representan un desafío para la protección, no solo como una necesidad económica, sino como una necesidad de supervivencia e identidad que afecta la propia vida y la base misma de la cultura (Mendoza 2000).

La segunda razón es que toda propuesta de protección y conservación que surge fuera de la comunidad debe contar con el consentimiento informado previo, la participación plena, efectiva y directa de la misma, desde su misma formulación hasta la ejecución y evaluación. Y la tercera es que los y las indígenas poseen un conocimiento profundo y amplio del entorno ambiental, sea éste selvático, costero, marino o de sabana. Conocen las plantas y los animales y saben cómo manejarlos.

Además, todavía mantienen vivas las normas, reglas y creencias que contribuyen a la conservación y el uso sostenible.

Para explicar el concepto de ordenamiento tradicional del territorio vamos a utilizar el pensamiento de los bribris y cabécares que, con la palabra ditsö ke describen el manejo de recursos y del territorio. Igualmente, representan el conjunto de cosmovisión y práctica tradicional en el manejo de los recursos naturales y el ordenamiento. Este pensamiento es compartido por muchos pueblos indígenas de la región. Un anciano cabécar se explicaba de esta manera: "Los cabécares tenemos un modo de vida de convivencia con las especies vegetales y animales de los bosques. El bosque es nuestra casa grande con muchos sitios, donde encontramos la comida, materiales para construir nuestras casas, la medicina para curar las enfermedades, sitios donde jugar, tenemos todo para tener una buena vida y para seguir siendo cabécares". En este pensamiento encontramos el territorio y los recursos visualizados como una casa grande donde se encuentran todos los elementos esenciales para garantizar la subsistencia y el desarrollo cultural. Esta visión de casa grande permitió entender y desarrollar un sistema ancestral y propio del conocimiento del hábitat, con su ordenamiento, bajo códigos culturales mantenidos y trasmitidos de generación en generación.

El ditsö ke, concebido como plan de manejo territorial y desarrollo ancestral, permitió proteger los bosques y garantizar la vida de los pueblos bribri y cabécar, el espacio cultural, las áreas sagradas, las áreas de siembra y de habitación en convivencia con las otras especies.

El espacio territorial se concibe como la unión entre el pasado, el presente y el futuro y la relación con el espacio mítico. Hay una dimensión temporal en cada región, en cada lugar que se expresa en la historia, en el tiempo mítico. Los ríos, las montañas y los lagos son con frecuencia sitios sagrados que la historia y la tradición cargaron de un contenido que no es material.

Ditsö ke permite ordenar el espacio de una manera que solo es comprensible en la historia mítica y el espacio cultural. En el ditsö ke no se ordena solo para los seres humanos sino para todas las especies que tienen el mismo derecho a la vida que los seres humanos -están al mismo nivel que éstos. Es un principio de convivencia, de respeto por los seres de la naturaleza. La protección del bosque significa también la protección de la vida en su conjunto.

A partir del ditsö ke se puede cubrir todas las necesidades alimenticias, habitacionales, medicinales, artísticas, de diversión y espirituales sin afectar los bosques, bajo el principio de igualdad y respeto. De allí se desprende el concepto de armonía con la naturaleza. El espacio no se ordena solo en un sentido utilitario sino a partir de necesidades que nacen de la cultura y de la historia de la concepción de mundo. Los bosques en sí mismos tienen su propio orden que debemos aprender a conocer y respetar (esta reflexión fue construida con los mayores bribris y cabécares y el equipo de trabajo de la Asociación Ixacavaa desde la experiencia de trabajo en el plan de manejo territorial en Bajo Chirripó, Pueblo Cabécar). Bajo las normas del ditsö ke se ordena el hábitat guiados por las leyes de la naturaleza. Así se puede atender las necesidades inmediatas sin violentar la vida de la que se depende como pueblo y cultura. De esta manera, los bosques y los recursos se mantienen como un patrimonio para las generaciones futuras.

Referencias bibliográficas
Asociación Ixacavaa. Memoria del "Taller sobre Plan de Manejo territorial", Septiembre de 2001.
Darle Addison Posey. 1999. "Introducction: Culture and Nature. The Inextricable Link", en Cultural and spiritual values of biodiversity. UNEP. Nairobi.
Mendoza, Jader. 2000. Presentación de la propuesta de proyecto sobre Biodiversidad y Pueblos Indígenas en Mesoamérica. GTZ. Managua.
Szuki, David y Meter Knudtson. 1992. Wisdom of the elders. Stoddart Publishing Co. Limited. Toronto.
Tenorio, Luis y Carlos Sevilla. Febrero 2003. Comunicación en Power Point en el "Primer Congreso Nacional de Pueblos Indígenas y Áreas Protegidas: Pueblos Indígenas y Ecosistemas Naturales en Centroamérica y el Sur de México". San José.



Ester Camac, teóloga y especialista en género, desarrollo, biodiversidad y pueblos indígenas, es directora de la Asociación Ixacavaa de Desarrollo e Información Indígena de Costa Rica, funge como punto focal para Mesoamérica del Foro Internacional Indígena sobre Biodiversidad y es coordinadora para Mesoamérica de la Alianza Mundial de los Pueblos Indígenas y Tribales de los Bosques Tropicales.