LUIS POVEDA

--En búsqueda de aceites esenciales--

 


Si se va al paradisíaco Manzanillo, en Limón, se debe visitar el Peñón, porque ¡qué vista!, ¡qué oleaje!, ¡qué arenas!, ¡qué arrecifes!, ¡que vegetación y qué locura de paraje! Precisamente caminando por esos senderos me encontré de improviso con un señor, descamisado y machete en mano, podando algunos árboles y palmas de un bellísimo jardín en plena armonía con el entorno. Entablamos conversación -Willy Burton, se llama él- e intercambiamos información sobre plantas medicinales; conversamos también de cuando no había carretera y se tenía que arribar a Penshurt en tren y de ahí cruzar el río en bote y luego tomar una cazadora (no bus) para llegar a Cahuita, y en esa cazadora, que buena parte de su estructura era de madera, la gente iba con gallinas, chanchos, matas, de todo... También recordamos los trajines en burrocar (un carretón halado por un burro poderoso, a veces mañoso, por la línea del ferrocarril). Y con veneración recordamos a un negrito anciano, ermitaño, jorobado, noble y sabio, de nombre David, que vivía pescando y haciendo aceite de coco en su muy humilde cabaña en la pura punta de lo que hoy es el esplendoroso Parque Nacional Cahuita. (David, fallecido hace varios años, fue y es mentor de mi querido amigo Javier Ortiz, doctor en psicología y especialista en medicina holística).

Willy Burton vive ahí desde hace más de 50 años a la vera de ese manglar impresionante por sus aguas frescas y medicinales teñidas de ocre por los taninos que liberan las hojas y los tallos de los maravillosos mangles. A él todavía se le nota un acento medio extranjero, habla pausadamente como masticando las palabras, lleno de vitalidad, de armonía y paz, de la inefable paz que el maravilloso entorno lo dota, porque realmente está ungido por los ignotos espíritus de la selva, las arenas, el sol y el mar. Él es el maestro que me ha enseñado los secretos medicinales de muchísimas plantas que, poco a poco, compartiré con ustedes.

Me referiré ahora a una plantita rizomatosa que es común en esas zonas de marisma y que Willy Burton llama botton head, que es como un zacatillo que le gusta crecer a la sombra de almendros, cocoteros y otros árboles de esos entornos marinos.

Su nombre científico es kyllinga tibialis Ledeb, de la familia Cyperaceae. Tiene tallos subterráneos o rizomas que corren enterrados a muy poca profundidad entre la arena y con muchísimas raicillas como largos pelos. Posee un aroma muy agradable si se le estruja, como el del jengibre (Zingiber officinale), y de ese rizoma brotan muchos tallos aéreos y erectos, de ± 50 cm de alto y parecen pajillas, pero no son huecos, sino que tienen una médula blancuzca parenquimatosa y miden ± 3 mm de diámetro, y muy tenuemente acanalados longitudinalmente, de un verde claro, y al final están las florecillas formando una cabecita esférica de ± 1 cm de diámetro. Este delicioso aroma de sus tallos subterráneos es la razón por la que Burton de vez en cuando los lava muy bien, los machaca, los hierve rápidamente y se toma el te resultante. Por ello, rogué a mi amigo del alma José F. Cicció, del Centro de Investigación en Productos Naturales de la Universidad de Costa Rica, que le hiciera una investigación bibliográfica a fin de determinar si vale la pena ir a colectarla, para que él le analice los principios activos aromáticos que posee. Mientras no sea bien analizada, no recomendamos tomar la decocción de botton head -ésta toma un color champán que podría servir para teñir fibras u otros objetos, como lo está experimentando nuestro entrañable amigo Pablo Sánchez. Recomendamos estudiar también el congénere de esa plantita llamado Kyllinga odorata Vahl que, como su nombre específico o epíteto lo indica, es aromática precisamente también en sus rizomas y tiene una distribución en nuestro país desde el Valle Central hasta las costas. Estas plantas se deben monitorear durante todo el año en diferentes momentos fenológicos, porque todos esos interesantes metabolitos secundarios o fotosintatos muchas veces varían dependiendo de las épocas de floración, fructificación, tipos de suelos, ambientes, etcétera.