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Ante la plaga (?) de la paloma de Castilla --Óscar Ramírez--
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Debido a la preocupación planteada por la presencia de palomas en la mayoría de edificaciones de las ciudades y monumentos principales de nuestro país, informaré sobre alternativas de manejo de esa especie que actualmente es catalogada como plaga. Efectivamente, la paloma de Castilla (Columba livia), ave doméstica que ha pasado de ser símbolo de paz a ser símbolo de problema urbano, puede llegar a ser plaga cuando su presencia en un territorio provoca ciertas consecuencia ecosistémicas. Esa especie, que utiliza las estructuras hechas por el hombre para refugio, reproducción y anidación, dentro de las ciudades se alimenta principalmente de basura y restos de la actividad humana, así como de semillas proporcionadas por gente que alimentándola se recrea. En las zonas rurales se alimenta principalmente de semillas y pequeñas frutas suministradas por sus dueños. Dentro del Valle Central es posible observar las palomas en la mayoría de las iglesias y edificaciones viejas, donde vuelan libremente y se congregan para formar poblaciones grandes. Por sus hábitos se consideran poco higiénicas, ya que acumulan sus deyecciones alrededor del nido, favoreciendo la proliferación de gérmenes, bacterias y parásitos. A pesar de que no producen daños frecuentes a los cultivos -como sí lo hacen las otras especies de colúmbidos-, producen daños grandes a las edificaciones, deteriorando muros, fachadas y otros entornos, ya que sus excrementos son altamente corrosivos. Además, son potenciales portadoras de ectoparásitos -entre ellos garrapatas, pulgas y ácaros. Pueden ocasionar problemas a la salud pública transmitiendo enfermedades a personas o animales domésticos: histoplasmosis (enfermedad respiratoria provocada por el hongo Histoplasma capsulatum), salmonellosis (provocada por la bacteria Salmonella typhurium, que puede encontrarse en los excrementos y transmitirse por contaminación de los alimentos) y ornithosis (enfermedad infecciosa que afecta a muchas aves y puede ser transmitida a los animales e incluso al humano), y también pueden provocar otras enfermedades contagiosas para el humano. Tales palomas, además, son hospederas de varios ectoparásitos: Cimex columbarius (chinche del nido de la paloma), Argas relexus (garrapata de paloma), Pseudolynchia canariensis (mosca de la paloma), etcétera. Actualmente existen y ya han sido sometidos a prueba varios métodos para el control de las palomas que, según el sitio y la cantidad de éstas, resultan ser efectivos, entre ellos: " El sistema de púas metálicas, las cuales se colocan donde se perchan los individuos, pudiendo provocarles la muerte y, además, no siendo muchas veces efectivas debido a la cantidad de aberturas que tienen los edificios. " Las redes: para transportar el animal a otro sitio o tapar sitios de percha de las palomas. " El sistema eléctrico de baja descarga, que, sin entrañar riesgo de incendio, da una pequeña descarga al ave -sin dañarla- alejándola del sitio. " El ahuyentamiento, principalmente con base en armas de fuego, utilizando sonidos no detectables por el ser humano pero sí molestando a las aves y alejándolas sin dañarlas. " Los agentes químicos: los repelentes por contacto, con base en pastas o geles, suelen ser muy efectivos, pero su valor residual se pierde con el correr del tiempo. " El bloqueo de todos los puntos de anidamiento en aberturas. " La reducción de la población mediante cebos tóxicos es aconsejable cuando existe un problema de sanidad que no puede controlarse (este mecanismo debe estar a cargo de organismos autorizados estatalmente). Una gran cantidad de palomas en un sitio no significa que haya plaga
ni ningún problema. Para determinar esto se debe elaborar un plan
de identificación de riesgos. Y antes de aplicar los métodos
reseñados hay que hacer un estudio previo de prevención
de daños a otras especies y al humano, sin dejar de considerar
que la especie puede estar protegida por las leyes nacionales.
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