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Criando ganado
en la Amazonia brasileña. |
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Durante los últimos 25 años, la Amazonia brasileña ha perdido un área de bosque más grande que Alemania, convirtiéndose cerca de un 80% de esa área en pasto o pasto abandonado. La mayoría de la deforestación se dio en el sur y en el este de la Amazonia: en Para, Matto Grosso y Rondonia. En un estudio fascinante publicado en la última edición de Agricultural Economics, Benoit Mertens, de Cifor (Centro Internacional de Investigaciones Forestales), y cuatro colegas de Cirad y de Embrapa utilizan imágenes satelitales y datos económicos para analizar uno de los principales centros de deforestación en Para, el municipio de Sao Felix de Xingu. En los años ochenta, Sao Felix de Xingu tenía solamente 22.000 cabezas de ganado. Hoy tiene casi un millón. Cada nuevo animal ha significado cerca de una hectárea menos de bosque. Las grandes fincas de ganado, o fazendas, despejaron cerca del 35% del bosque perdido entre 1986 y 1999. Nuevos caminos conectaron el sur de Para con el noreste y el sureste de Brasil, dándole acceso a los productores de carne y leche del sur de Para a importantes mercados urbanos. Para proveer a esos mercados se construyeron grandes plantas refrigeradas de carne empacada, quienes compran mucho ganado a las fazendas. Lo único que ha impedido que las grandes fincas ganaderas no crezcan de forma aun más rápida es la prohibición que hizo el gobierno hace dos años de transportar ganado y ciertas carnes a las ciudades del sureste desde Para debido a la fiebre aftosa. Durante el mismo período, los pequeños ganaderos ligados a los proyectos de colonización del gobierno fueron responsables del 42% de la pérdida del bosque. En un principio, estos productores vendían su ganado a los mataderos municipales que abastecían las ciudades cercanas, pero el gobierno cerró muchos de esos mataderos por no cumplir con las regulaciones de salud. Ahora los pequeños ganaderos venden sobre todo a las fazendas, quienes engordan el ganado para revenderlo a las fábricas grandes. Los pequeños ganaderos también venden la leche a instalaciones lecheras modernas, atraídas al área por la inversión pública en electricidad, caminos y crédito. El 23% restante de la expansión del área de pasto se debe a ganaderos pequeños y medianos fuera de los proyectos de colonización. Las áreas de conservación y las reservas indígenas sufrieron menos deforestación que otros bosques, aunque hubo mucha extracción de madera allí. Las fuertes pendientes y los ríos anchos también ayudaron a proteger ciertos bosques. Otras políticas también influyeron en los patrones de deforestación. Las inversiones en el transporte, el crédito agrícola, la reforma agraria, los proyectos de energía y las regulaciones de salud y sanitarias fueron igualmente importantes. [Solicitud de copias electrónicas -en inglés- del artículo
reseñado a: Benoit Mertens (mertens@cirad.fr)]
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