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Instituto Costarricense de Electricidad e incendios forestales --Dunya Porras y Ronald Valverde-- |
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El Ice es integrante de la Comisión Nacional sobre Incendios Forestales (Conifor) desde que ésta, por decreto del Poder Ejecutivo, nació en 1994. En ella comparte, con los otros integrantes, la responsabilidad de implementar el Programa de Manejo del Fuego mediante la estrategia que para ello se elaboró y que es válida en el quinquenio 2000-2005. Pero no ha sido fácil concretizar una cultura para la atención de incendios forestales en el Ice, esto por varias razones: (1) no hay tradición al respecto, (2) no se han presentando eventos significativos que requieran un seguimiento particular, (3) los recursos económicos en las instituciones estatales son muy limitados, (4) no había sensibilización hacia el tema, (5) no existía capacitación para bomberos forestales, (6) no había conciencia del efecto de los incendios forestales en las propiedades estatales, subestimándose su efecto en el patrimonio natural costarricense, y (7) ha existido desconocimiento del efecto de las actividades institucionales en la ocurrencia de incendios forestales. Sin embargo, desde 1999 la Oficina de Atención de Desastres para
América Latina (Ofda/Lac-AID) ha capacitado, como instructores
de incendios forestales, a varios funcionarios de varias de las instituciones
de Conifor -entre ellos a dos del Ice-, y en años siguientes su
formación se complementó con más cursos especializados.
A partir de ello se empezó a capacitar más empleados del
Ice que trabajan en líneas de transmisión, de distribución
y en proyectos de generación. 1. Estrategia interna de prevención y lucha contra los incendios forestales: esta propuesta es acorde con las políticas estatales y de inmediato apoyo por las máximas autoridades institucionales. 2. Capacitación de funcionarios: se ha impartido el curso de bomberos forestales a 104 funcionarios en todo el territorio nacional. Ese curso, impartido también en otros 11 países latinoamericanos, está diseñado para la prevención, control y liquidación de los incendios forestales. 3. Formación de brigadas: los funcionarios capacitados han formado brigadas para la atención de los incendios en la zona atlántica (Siquirres, Turrialba y Cartago), en la sur (San Isidro y Río Claro), en Cañas, en Miravalles, en el proyecto Hidroeléctrico Pirrís y en Santa Rita de Nandayure. 4. Construcción de torres de observación: en tres áreas de conservación se han establecido torres de observación a partir de torres que habían sido usadas en transmisión de energía y habían dejado de utilizarse. Ellas están ubicadas en Lomas de Barbudal (Bagaces), en Estación Experimental Forestal Horizontes (Papagayo) y en el Refugio de Vida Silvestre de Caño Negro (Upala) -esta última jugó un papel crucial en el incendio recién acaecido. 5. Impresión de materiales escritos: el Ice ha imprimido 5.000 ejemplares de la Estrategia de Manejo del Fuego y 1.000 del Manual del Curso para Bomberos Forestales, los cuales se han utilizado en capacitación y difusión del programa no solo dentro de la institución, sino nacional y hasta internacionalmente. 6. Apoyo a campañas en medios de comunicación: colaboración en la producción y tiraje del boletín de la Conifor y en la producción de material de prevención para la televisión, utilizado en la campaña nacional contra los incendios forestales. 7. Capacitación nacional e internacional: funcionarios-instructores del Ice colaboran en la capacitación de bomberos en comunidades rurales del país y de funcionarios del Minae y el Ins; también han colaborado en la formación de otros instructores en Bolivia, Venezuela, Honduras y El Salvador -por medio de Ofda/Lac. 8. Participación de brigadistas en incendios forestales: a pesar de las limitaciones en cuanto a recursos, 46 funcionarios del Ice, muchos con capacitación de bomberos forestales y otros meramente voluntarios, participaron en el combate al incendio de Caño Negro -que alcanzó un nivel 4 (nacional). Ellos no cobraron viáticos ni horas-extra, y la institución proveyó su transporte, ofreció la maquinaria que pudiera necesitarse y autorizó, por primera vez en Centroamérica, el uso de un helicóptero para el transporte de personal y materiales, control con agua y vigilancia de las zonas afectadas. Muchos de estos logros no habrían sido posibles si no se hubiera
trabajado en la sensibilización de las jefaturas de la institución
ni si la institución no tuviera la avanzada política ambiental
que ostenta. |
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