Incendios en el norte

--Luis Diego Marín--


Cada verano miles de hectáreas son incendiadas en la zona norte del país. En Guanacaste, en los años se-senta, setenta y ochenta eso era más frecuente, pero después de realizar exitosas campañas de educación ambiental el nivel de concienciación respecto del fuego se elevó mucho. Ahora es la región de San Carlos la que sufre por unos cuantos ignorantes finqueros que quieren aumentar sus campos de ganadería extensiva. Lo hacen ante una legislación sumamente floja y un control casi nulo por parte de las autoridades.


En la zona norte es urgente iniciar un programa intenso de combate al fuego que incorpore las siguientes recomendaciones: (1) Las personas que sean sorprendidas provocando incendios deben ser castigadas seve-ramente por sus actos criminales: no tratar los crímenes contra el ambiente como simples contravenciones. (2) Debe crearse una unidad exclusiva para tratar temas relacionados con los crímenes contra el ambiente dentro del Organismo de Investigación Judicial. (3) Debe iniciarse fuertes programas de educación ambien-tal en todos los ámbitos (los programas de Asepaleco, en la Península de Nicoya, seguramente contribuye-ron a la sustancial disminución de los incendios intencionales en esa región). (4) Debe apoyarse la crea-ción del nuevo del Parque Nacional Maquenque, en la zona norte, que generará riqueza y em-pleos, convirtiendo poco a poco a las comunidades en vigilantes estrictas de la naturaleza.

 


Aclaración: ¿Basura o desechos sólidos?


Ante el cambio de título que del artículo de Ronald Arrieta hiciera el editor de esta revista en la edición de abril (dedicada al tema sobrepasados por los desechos), publicamos la siguiente aclaración del mencionado autor:
Entre las acepciones que da el Diccionario de la Real Academia Española de la palabra desecho está la que sigue "Cosa que, por usada o cualquiera otra razón no sirve a la persona para quien se hizo". Con respecto a basura ese diccionario establece: "Inmundicia, suciedad... Lo repugnante o despreciable". Dependiendo de nuestra concepción, esos materiales que los hogares, industrias o instituciones desean sacar de su dominio los llamaremos desechos sólidos o basura. Para quienes esos materiales carecen de valor de uso y no les preocupa contaminar suelos, mantos freáticos, aguas superficiales y aire, y los entierran, el término basura es el más adecuado. Para quienes sabemos que en Costa Rica el 90% de esos materiales son aprovechables y que la Ley General de Salud en su artículo 278 establece que deben ser aprovechados, y que la ley 177 manda a elaborar abono orgánico desde 1949,,nos es más coherente denominarlos desechos sólidos. Por lo tanto, el título correcto de mi artículo era, y debiera ser: "Ideología del deficiente manejo de los desechos sólidos". Ronald Arrieta

Luis Diego Marín Schumacher es presidente de la Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre (Apreflofas).