Curso de bomberos forestales a campesinos e indígenas

--María Luisa Alfaro--


El Curso para Bomberos Forestales (CBF) impulsado por la Oficina para Atención de Desastres (Ofda-Lac) ha tenido un marcado éxito en diversos países de la región. Fundamentado en una conceptualización realista, concentra el esfuerzo en razón de los recursos humanos comunitarios. Diseñado y adaptado a las condiciones del campo en América Latina y el Caribe, el CBF atiende tipos de personal que son los que usualmente confrontan directamente los incendios que afectan sus cultivos, sus hogares y los recursos naturales del entorno rural y silvestre inmediato. Este documento presenta una breve reseña de las experiencias y lecciones aprendidas a lo largo de un proceso que ya lleva varios años.

Los incendios forestales son un fenómeno en los bosques de Latinoamérica y el Caribe que se ha ido incrementando aceleradamente en las últimas décadas. Ante eso, desde 1988 y con el apoyo de la Oficina de Asistencia para Desastres (Ofda-USAID), se han desarrollado importantes actividades para prevenir y controlar los incendios forestales, pero no ha sido posible satisfacer plenamente las necesidades existentes en los diferentes países, entre las cuales sobresale la de lograr que la sociedad civil, junto con el estado, colaboren para asegurar una participación efectiva y directa en la prevención, mitigación y atención de los incendios forestales. Para esto, se vio como imprescindible el desarrollo de programas enérgicos de capacitación en todos los aspectos del manejo del fuego y a todos los niveles de la sociedad, incluyendo a grupos comunitarios, voluntarios y agricultores.

Esta necesidad fue confirmada, de manera concreta, en la Reunión Centroamericana de Prevención y Control de Incendios Forestales, en 1995, en cuyas memorias se incluyó que una de las necesidades más urgentes es la de poder disponer en las comunidades de personas que pudieran actuar como bomberos forestales. También, el Comité de Manejo del Fuego a Nivel Centroamericano, en su Plan de Trabajo de l996, estableció el diseño de un curso para formar bomberos como una de las prioridades para la región, debido a las debilidades encontradas en los países cuando se presentaban incendios forestales.
Identificada la necesidad, se dio inicio al desarrollo de un Curso de Bomberos Forestales adecuado a las condiciones rurales de los países latinoamericanos. En 1997, el Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza y la Oficina de Asistencia para Catástrofes para América Latina acordaron colaborar en el diseño y la elaboración del curso. Para sustentar el diseño del curso en los criterios y opiniones de sus eventuales usuarios, se realizó una encuesta cuyos resultados ayudaron a determinar el tipo de labores que realiza el bombero y los conocimientos y equipos que debe conocer y manejar para cumplir su labor en forma efectiva, y también a definir que el grupo sujeto del curso fuera el personal operativo que debe desempeñarse, en la vida real, como bombero en incendios forestales.

El curso ha sido ofrecido a nivel local, nacional y regional desde 1999, formando, hasta la fecha, instructores en los siguientes países: Guatemala (23 instructores), Bolivia (23 instructores), Costa Rica (22), Panamá (23) y Nicaragua (3). Los mecanismos de coordinación con los países se han establecido con las instituciones responsables de los programas de incendios forestales o con las que han manifestado interés en la formación de instructores. Por ejemplo, se ha coordinado con los servicios forestales, los sistemas de áreas protegidas, oenegés nacionales, oenegés internacionales, ejércitos nacionales, grupos de salvamento y rescate, municipios y otros. Los equipos actuales de instructores en los países son interdisciplinarios.

La realización de los cursos es llevada a cabo por la institución responsable. En esta primera etapa de trabajo, los esfuerzos se han concentrado en las comunidades que están cerca de las áreas silvestres, aprovechando la coordinación ya existente en dichas comunidades y las zonas de más alto riesgo. Una vez formados los instructores, el Programa de Ofda ha mantenido un enlace con las instituciones responsables para dar seguimiento a los cursos que éstas han programado y a los instructores formados.

Para la formación de instructores, la metodología busca preparar a los técnicos de las instituciones para que aprendan a aplicar bien la metodología de la enseñanza interactiva y de la demostración y práctica. Para el monitoreo de los instructores en el campo, la metodología que se utiliza tiene las siguientes características principales:

· La institución nacional o local es la responsable de la organización del evento, la convocatoria de participantes y la organización de los aspectos logísticos.

· La institución es responsable de seleccionar a los instructores (por lo general se buscan aquellos que laboran lo más cercano a la región donde se va realizar el curso) y se hace la distribución de las lecciones con el asistente.

· Se nombra a uno de los instructores como Coordinador Académico y se le da asesoramiento para enseñarle los pasos que debe seguir como coordinador, principalmente para controlar los diferentes aspectos académicos, la conducción de las reuniones, la asesoría y apoyo a los otros instructores.

· Se les asesora sobre cómo hacer las demostraciones aprovechando los recursos existentes y cómo preparar las demostraciones aprovechando los recursos existentes.

· Se refuerza la importancia del trabajo en equipo y el apoyo entre instructores.

· Se refuerza los aspectos que deben de identificar al llegar a una comunidad por ejemplo: características de la comunidad, costumbres, líderes principales, intereses de la comunidad, niveles académicos de los participantes, actividades a que se dedican los participantes y la comunidad, problemática de los incendios a nivel local.

· Se les indica cómo hacer una evaluación rápida del nivel de los participantes en los primeros 20 minutos de la lección de Introducción. Por ejemplo, identificar a las personas que tienen dificultad para ver, el nivel de desempeño en lectura y escritura.

En retrospección, se puede identificar aquellos aspectos del curso que han dado buenos resultados y que han favorecido el éxito: (1) el compromiso adquirido de parte de los instructores, (2) el interés de las instituciones en la implementación de dicho curso, (3) el costo moderado del curso, (4) el interés y motivación de las comunidades, (5) el apoyo de las comunidades en la preparación y organización, (6) el beneficio económico que el curso lleva a las comunidades (por ejemplo, grupos de mujeres y hombres se han organizado para proveer los alimentos a los participantes, rotando en turnos para que diversas familias obtengan beneficios) y (7) el rol de las instituciones para lograr implementar el curso.

Las lecciones aprendidas apuntan a señalar las siguientes recomendaciones para mejorar el trabajo: (1) ampliar el equipo de facilitadores del taller (solo se cuenta con tres personas), (2) continuar con el programa de monitoreo a los instructores, (3) realizar talleres de actualización y de intercambio de experiencias aprendidas en los diferentes países, (4) apoyar a los países con un kit de equipo básico de capacitación, (5) apoyar a los países con refugios de práctica y (6) continuar con la preparación de instructores en los países que faltan.

Algunos logros son: (1) en la comunidad indígena de Piso Firme se estableció un comité y se elaboró un reglamento para las quemas de chacos, (2) coordinación entre países para la protección de áreas protegidas, a nivel binacional y en el control de incendios forestales (por ejemplo, Costa Rica y Panamá, Bolivia y Paraguay), (3) desarrollo en la conformación de brigadas a nivel comunal y el equipamiento de brigadas (por ejemplo en Nicaragua) y (4) diseño y fabricación local de herramientas (en Bolivia y Paraguay).

María Luisa Alfaro, Ing. forestal, coordinador del programa de Incendios forestales para América Latina en OFDA-LAC / IRG