Por qué perduran nuestros problemas ambientales

 

--Isaac Rojas--

A partir del octavo informe del Estado de la Nación (correspondiente a 2001 pero publicado en octubre de 2002) se constata que sustancialmente la situación ambiental nacional no ha cambiado… las mejorías son muy escasas... A continuación se procura ayudar a comprender por qué las causas del deterioro ambiental no se superan.

Lo ambiental sigue siendo tomado en cuenta más por razones de imagen y moda que por verdadero interés en superar la problemática ambiental. En consecuencia, su abordaje se limita a aspectos que si bien son importantes no son ambiciosos ni van a lo profundo: reforestación de algunas áreas, recolección de basura en lugares donde al día siguiente nueva basura estará presente... Es decir, no se ha internalizado que lo ambiental ha de verse como un elemento esencial de cualquier estilo de desarrollo. No se percibe que la conservación de determinadas áreas o la declaración de algunas cuencas como libres de represas hidroeléctricas, por ejemplo, sea una inversión con consecuencias en el mejoramiento de la calidad de vida, sino que, por el contrario, se le percibe como un obstáculo al desarrollo de obras.

En la gestión gubernamental lo ambiental no posee la misma importancia que lo económico y lo social. El actual gobierno posee un consejo económico -que es el que prácticamente gobierna-, otro social y otro ambiental. El ambiental no ha tenido reunión alguna en casi ya un año de haber sido conformado.
Lo ambiental es algo meramente discursivo. El presidente Pacheco dejó la impresión de que lo ambiental iba a tener gran importancia en su gestión, pero no ha pasado de los discursos, decretos ejecutivos -en fechas conmemorativas- con un alcance limitado y un proyecto de garantías ambientales sin suficiente respaldo del Poder Ejecutivo. Son grandes actos públicos muy escasamente implementados que, además, se contradicen con la práctica gubernamental: el minicombo de coneléctricas, materia de discusión de las sesiones legislativas extraordinarias concluidas el 30 de abril, es un buen ejemplo: "Una ley que necesita urgentes reformas", manifestó el presidente Pacheco cuando la firmó luego de que el veto -logrado gracias a nuestra acción como Fecon y al apoyo de algunas organizaciones sociales- fracasara y fuera retirado por él mismo después de una negociación con la Asamblea Legislativa. Encontramos también otros proyectos que siguen la línea desreguladora emprendida por el expresidente Rodríguez -reformas a la ley de la zona marítimo-terrestre, eliminando trámites para autorizaciones y concesiones en islas- y otros que promueven el turismo de gran escala cuyos impactos negativos en materia ambiental y cultural han sido detallados por el Estado de la Nación -entre otros. Por otra parte, se encuentran algunos proyectos de ley en la corriente legislativa que prometen duras discusiones: ley del recurso hídrico en aspectos tales como participación ciudadana y concesiones, ley de fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad, Convenio Upov, que pretende otorgar casi patentes sobre nuevas plantas, y el proyecto de reforma constitucional para introducir un capítulo sobre garantías ambientales.

El Ministerio del Ambiente (Minae) sigue apagando incendios y posterga una discusión nacional para la elaboración de políticas ambientales a través de amplia participación. Parece que ese Ministerio no tiene ingerencia en la gestión gubernamental del desarrollo nacional, como vimos en relación con los proyectos de ley que el presidente de la República envió a la Asamblea Legislativa. El Minae y el gobierno en general dejan la impresión de que su gestión carece de una visión a corto, mediano y largo plazos, sin objetivos claramente definidos, y no toman tiempo para construirlos sino que son devorados por lo cotidiano. Pese a lo anterior, se reconoce la apertura de espacios de diálogo que el titular del Minae ha abierto, pero sería importante que éstos se convirtieran en espacios de discusión más amplios para ir construyendo las políticas ambientales necesarias para incidir junto a otras acciones en la gestión ambiental del gobierno como un todo.
No en vano en el Estado de la Nación se señala como logros en la superación de la problemática ambiental aquéllos obtenidos por la sociedad civil a través de sus luchas contra el modelo de desarrollo imperante.

Isaac Rojas, abogado, es presidente de la Federación Costarricense para la Conservación de la Naturaleza (Fecon).