Bosques, calidad de datos y Estado de la Nación

 

--Jorge Fallas--


El bosque es uno de los temas que ha estado presente en los informes del Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible desde su primera edición -publicada en 1995. Éste es un tema de interés para los sectores gubernamental y empresarial, para la sociedad civil y para las oenegés conservacionistas.
Los datos disponibles sobre la extensión del bosque a nivel nacional indican que en los últimos cinco años Costa Rica ha pasado de ser uno de los países con una de las tasas más altas de deforestación (32.000-60.000 ha/año en la década de los ochenta), a ser un país que año tras año muestra una recuperación de sus bosques. Sin embargo, estos datos han despertado debates, discrepancias y hasta desconfianza sobre la veracidad de los mismos. La discusión se ha centrado en posiciones particulares (v.g., sector maderero, gobierno, oenegés conservacionistas) y se ha caracterizado por la ausencia de evidencia sólida por parte de los interlocutores, lo cual no ha permitido verificar las posiciones y focalizar la discusión.

La existencia, calidad y extensión de la cobertura forestal son elementos esenciales para lograr un desarrollo humano sostenible en el largo plazo y, por tanto, la sociedad civil y los sectores empresarial y gubernamental deben evitar su agotamiento y, a la vez, monitorear el impacto de cualquier acción de desarrollo sobre dicho recurso. En el informe del Estado de la Nación del año 2002 (referido al desempeño del país durante el año 2001) se menciona que el país contaba en el año 2000 con 23.125,9 km2 de bosque, lo cual representa un 45,4% del territorio nacional; si se consideran los manglares y las plantaciones forestales como bosque, dicha proporción aumenta a 46,3%. También se menciona que la tasa de cambio de uso-cobertura del suelo (pérdida de bosque) fue de 3.000 ha/año durante el periodo 1997-2000, o sea 9.000 ha durante los tres años; el cual se compara favorablemente con la tasa reportada para el periodo 1987-1997, que fue de 12.000 ha año. Sin embargo, este dato debe tomarse con cautela, ya que si se asume un error de clasificación de un píxel (28,5*28,5 m) en el perímetro de las áreas designadas como bosque en 1997, esto implicaría que para una nueva medición dicho error equivaldría a ±21.219 ha, lo cual es muy superior al valor de 12.000 ha reportadas como deforestación entre 1997 y 2000; o sea, la estimación de cambio de uso se encuentra entre el error esperado debido a la resolución de las imágenes Landsat utilizadas en el estudio. Dado que las clasificaciones basadas en imágenes de satélite tienen una exactitud de entre 85% y 90%, algunas áreas declaradas como bosque podrían tener realmente otra cobertura (v.g., pasto, café con sombra, palmas de pejibaye, cacao con sombra…). Por otro lado, es evidente para cualquier ciudadano que transite por las áreas rurales del país que efectivamente pequeñas áreas de bosque son convertidas a otros usos y que principalmente las áreas de pasto están iniciando un proceso de sucesión natural, el cual tomará entre 80 y 100 años para recrear una masa boscosa similar a la original.

Una premisa de la estrategia nacional de la biodiversidad costarricense es que primero se debe salvar los recursos naturales para luego conocerlos mediante la investigación para, finalmente, utilizarlos responsablemente. Para que estos principios sean una realidad es necesaria la participación de los grupos impactados o impactantes (stakeholders), los cuales requieren información local para la toma de decisiones. En este sentido, un aspecto que no se ha tratado con detalle en el Estado de la Nación es la evolución del uso-cobertura del suelo a nivel regional y/o local. Este análisis sería de suma importancia para usuarios locales del recurso (v.g., municipios) ya que les permitiría monitorear y entender desde una perspectiva espacial los cambios que sufre el capital natural en su entorno inmediato. Por ejemplo, se estima que la Zona Norte absorbió el 28% de la deforestación a nivel nacional durante el periodo 1979-1992, valor que es significativo dado que dicha Zona representa el 19% del territorio nacional.

Las estimaciones de cobertura forestal a nivel nacional (figura 1) y las respectivas tasas de cambio de uso derivadas de dichos datos se han caracterizado por ser inconsistentes y en algunos casos no comparables Por ejemplo, el mapa de cobertura forestal elaborado por CCT-Ciedes (1998) utilizando técnicas de análisis digital e imágenes de 1996-97 generó una gran controversia a nivel nacional, ya que en el estudio al que pertenece el mapa se indicaba que la cobertura forestal del país era de 2.057.957 ha (40,3%), de las que 327.010 (6,4%) corresponden a bosques mayormente caducifolios de la Península de Nicoya y la sección norte y oeste de la provincia de Guanacaste, los cuales no habían sido detectados en estudios previos. Sin embargo, los estudios realizados por organismos gubernamentales en 1984 y 1992 habían reportado un 49% y un 54%, respectivamente, de cobertura forestal a nivel nacional y, por tanto, la conclusión que se deriva del estudio de CCT-Ciedes es que la cobertura forestal del país se redujo en un 13,7% entre 1992 y 1996-1997, a pesar de incluir los bosques de la Península de Nicoya no considerados en los estudios previos. No obstante, a partir de la comparación de dichos resultados con los datos de Telesig-Una-Clemson (Savitsky et al. 1998) se concluye que la cobertura forestal aumentó en un 5,1% entre 1991 y 1996-97. Más recientemente, el estudio de IMN-Sinac (2000) reportó una cobertura forestal de 44%, valor que difiere en 230.685 ha respecto del 40,3% reportado por el estudio de CCT-Ciedes para las mismas imágenes de satélite. Las diferencias observadas no solo son en magnitud sino también en la dirección del cambio y, por lo tanto, generan una gran incertidumbre y desconfianza en los usuarios de los datos. Si el país contara con una metodología estándar para realizar las estimaciones de cobertura forestal estas diferencias no se presentarían. El inventario forestal nacional realizado en Costa Rica durante el año 2001, como parte del Inventario Forestal Global auspiciado por Fao (2000), es un ejemplo de una metodología estándar para realizar dicho trabajo; sin embargo, el método tiene el inconveniente del costo, ya que el establecimiento y medición de cada parcela costaba entre $1.200 y $1.400 -el costo de una imagen de satélite Landsat 7 que cubre 185 km*185 km (casi un 67% del territorio nacional) es de $600-$700.

Un aspecto positivo que se deriva del informe y de la historia reciente de Costa Rica es que la mayoría de los bosques remanentes se encuentran bajo algún régimen de protección (25,6% del territorio nacional se encuentra protegido legalmente). Este hecho constituye en sí mismo un ejemplo exitoso de ordenamiento territorial a nivel nacional y podría considerarse como el ahorro del capital natural de la sociedad costarricense, elemento básico para transitar por el camino del desarrollo sostenible en el largo plazo.

Referencias
Centro Científico Tropical (CCT) y Centro de Investigaciones en Desarrollo Sostenible (Ciedes). 1998. Estudio de Cobertura forestal actual (1996/97) y cambio de cobertura para el período entre 1986/87 y 1996/97 para Costa Rica. Informe final. San José.
Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible. 2002. Capítulo 4. Armonía con la naturaleza. Pp.189-243. San José.
Fao. 2000. Global Forest Survey. Concept Paper. Forestry Department. Forest Resources Assessment Progamme. Working Paper 28. Rome.
Savitsky, B. G. et al. "Wildlife and habitat data collection and analysis", en Savitsky, B. G. y Lacher, Jr. T. E. (eds.). 1998. GIS Methodologies for Developing Conservation Strategies. Tropical Forest Recovery and Wildlife Management in Costa Rica. Columbia University Press. New York.
Sinac- IMN. 2000. Mapa de uso-cobertura del suelo de Costa. Ministerio del Ambiente y Energía. San José [Archivo digital].


Figura 1: Estimaciones de bosque para Costa Rica.


Jorge Fallas, especialista en manejo de recursos naturales, es profesor e investigador en la Universidad Nacional.