Estado de la Nación precisa más integración y participación

--Antonieta Camacho--


Los ocho informes consecutivos del Estado de la Nación evidencian que un diseño estratégico para evaluar procesos y resultados del desempeño nacional constituye una oportunidad de innovación y concertación social -así lo prueba el desarrollo y alcances del proyecto en que el estudio se sustenta. Ese trabajo sistemático para articular dimensiones e indicadores básicos y ofrecer pistas para interpretar tendencias y prever futuros escenarios y situaciones es también un medio de aprendizaje para quienes llegan a conocer esa información organizada en grandes áreas temáticas: equidad e integración social, condiciones de solvencia económica, relación de armonía con la naturaleza.

Este producto de análisis y síntesis de fuentes dispersas, esperado cada año por investigadores y tomadores de decisiones, es un gran esfuerzo de localización de los avances y estudios más recientes, único en su naturaleza en este país, realizado por investigadores invitados y otros fijos responsables de la integración de las diversas interpretaciones.

Pero no está claro si esa información permanece en los ámbitos académicos y en algunas esferas de tomadores de decisiones y comunicadores sociales o si llega a todos los rincones del país y a los diversos actores sociales y organizaciones de base. El posible hecho de que su difusión sea restringida estaría asociado parcialmente con la escasa disponibilidad de recursos pedagógicos y de comunicación para generar, validar y llevar ("traducir") los resultados a sectores de población más amplios, como niños y jóvenes y adultos mayores.

El Estado de la Nación organiza sus balances y datos en capítulos, lo que hace que los resultados resulten parcelados. Entendiendo esto como una limitación, valdría la pena concertar una nueva estrategia metodológica acorde con una visión más integrada y participativa del avance del desarrollo humano sostenible en Costa Rica, para lo que se requeriría equipos de investigación interdisciplinarios dispuestos a abordar los diversos enfoques correspondientes a las distintas fuentes de información a través de instrumentos que permitieran una valoración simultánea y entrelazada de criterios múltiples, a la luz de un seguimiento de situaciones críticas ya planteadas en los informes anteriores y de otras que emergen en la coyuntura. Así tal vez sería viable no solo tener una visión histórica de los cambios sino también contar con otros aportes para establecer orientaciones prospectivas de sostenibilidad. Podría argumentarse que es posible enlazar transversalmente ejes analíticos empleados actualmente para estudiar diversas dinámicas: la de relaciones socioeconómicas, la de políticas, la de innovaciones tecnológicas y la de transformaciones de ecosistemas, paisajes y ambientes.

Es importante explicitar cómo el estado del desarrollo humano sostenible tiene expresiones desiguales en los espacios territoriales regionales y microrregionales, lo cual podría reconocerse a partir de abordajes más cercanos -y prácticos- si, por ejemplo, se elaboraran estudios de caso articulados a proyectos o iniciativas de desarrollo sostenible a nivel de microcuencas, de municipios o de los modelos de planificación regional empleados para el desarrollo nacional del sistema de conservación de áreas protegidas. Es obvio que una concertación con estas características requiere orientaciones complementarias para lograr una investigación-acción incluyente y participativa, de más largo plazo y complejidad, a través de la elaboración de estudios de caso y sus contextos sectoriales, regionales, nacionales y supranacionales (debe tomarse en cuenta que diversas variables usadas, como participación, equidad, conciencia y sostenibilidad ambiental, tienen significados diferentes según sea la posición de los actores sociales en la red de interrelaciones para tener acceso a recursos limitados).

Posiblemente por carencia de recursos y tiempo, actualmente no se cuenta con un desarrollo de indicadores y medios de recolección de información y validación de resultados cualitativos más elaborados (como entrevistas colectivas o talleres con grupos focales en todas las regiones de planificación administrativa o áreas de conservación, análisis de intereses de actores sociales y otras formas de devolución-validación de resultados). Es posible que la premura con que se elaboran e integran las ponencias sobre temas relevantes para ser integrados en el Estado de la Nación solo alcance para rescatar y describir datos seleccionados, sintetizar eventos relevantes y ubicar algunas posiciones generales sobre aspiraciones, con base en entrevistas a informantes-clave y análisis de discurso en textos y medios de información masiva. Si bien lo anterior supone un gran trabajo, también constituye una limitante para sistematizar procesos locales y regionales muy dinámicos, expuestos a influencias de la globalización.

Antonieta Camacho, socióloga, es investigadora y profesora en la Universidad Nacional.