Basura: falta de educación y pereza

 

--Alfonso Mata-

En años recientes se nota mayor interés de las municipalidades por el manejo de desechos sólidos, asunto convertido también en tema de interés político-electoral. Con tres anécdotas se podría indicar que la pereza, propia del subdesarrollo, es un factor que hay que considerar en el estudio del problema:
Hace varios años estuve en una reunión con jerarcas de un ministerio, invitado a opinar sobre qué se podía hacer por el manejo y destino final de la basura metropolitana, rancio problema. Dije que había que lanzar una campaña estudiada sobre reciclaje, comenzando en las escuelas y colegios y siguiendo en las empresas y hogares, separando las basuras, dando apoyo a las empresas artesanales de reciclaje que ya empezaban a aparecer, modernizando el sistema de recolección municipal; así, varios dimos recomendaciones. Como si fuera ayer, recuerdo que el más alto funcionario me salió de inmediato al paso diciéndome, entre sonrisas, que ¡quién iba a hacer que su esposa o sus empleadas cambiaran la costumbre de echar todo en un solo tarro! Yo solo atiné a contestarle: ¡Usted mismo, señor, con su ejemplo! De seguido se refirió a la necesidad de buscar soluciones -al estilo Nueva York-, con grandes incineradores, etcétera. En fin, a nada se llegó.

Hace seis años se realizó un estudio ambiental extenso de la cuenca del río Tempisque (Echeverría et al. 1997), evaluándose -entre otros aspectos- el manejo de la basura, pues el tratamiento que se le daba en las principales ciudades era muy deficiente; variaba desde un relleno sanitario bien planeado, pero evidentemente mal manejado -al punto que se le llamaba "vertedero controlado"-, hasta el botadero caótico y consuetudinario atacado por toda clase de rapaces. El depósito de Liberia, construido con la asistencia técnica española, a pesar de gozar de un buen diseño y de haberse inaugurado poco antes, mostraba claros indicios de mal manejo, a punto de llenarse de modo prematuro, respecto de lo cual los administradores y políticos aducían que faltaba dinero, capacitación e interés de los funcionarios a cargo, además de otros males propios del subdesarrollo. Un magnífico esfuerzo hecho con ayuda internacional estaba siendo dejado a la mano de Dios. Hoy, a pesar de la llegada de la empresa privada a la región, continúan los problemas técnicos.

Finalmente, en marzo de 2002, la Planta Potabilizadora de Cuadros de Goicoechea, que sirve a más de 10.000 personas, tuvo que cerrar de emergencia por la llegada súbita de un gran volumen de agua fuertemente contaminada, habiendo que limpiar a muy alto costo los tanques y sistemas, interrumpiéndose por varios días el suministro de agua en pleno verano y ocurriendo otras calamidades sanitarias. Había sucedido que para apagar un incendio en un vertedero de basura ubicado en las márgenes del río Purral, cerca de la toma de agua para la Planta dicha, los bomberos lanzaron gran cantidad de agua que luego arrastró superficialmente los caldos contaminantes del vertedero hasta el río, un poco arriba del dispositivo de captación. Tal botadero existe desde hace años ilegalmente en esa zona, la cual es de protección sanitaria por ser de captación de agua para consumo humano. El informe oficial correspondiente (AyA 2002) dice: "Éste es uno de los tantos casos donde, en forma irresponsable, personas particulares depositan desechos sólidos y escombros, lo mismo que aguas de lavado y evacuación de excretas, originadas en actividades domésticas, agropecuarias e industriales, en los cauces de quebradas y ríos, sin que los organismos estatales encargados de la vigilancia, clausura o aplicación de sanciones tomen cartas en el asunto". Las leyes y reglamentos con que cuenta el país para proteger la salud humana y evitar perjuicios al ambiente son bastantes y buenos; sin embargo, suelen no aplicarse por intereses políticos e inoperancia de los entes encargados.

Es por pereza que no se separa y clasifica la basura en su sitio de generación, haciendo que el eventual reciclaje posterior sea mucho más caro. Trátase de un problema básico de gasto de energía, relacionado con la entropía del sistema. Para aprovecharla, la basura mezclada se somete a un proceso de separación de lo que ya está mojado, oloroso y manchado por haber sido "contaminado" con los desechos putrescibles (restos de comida, aceites, cáscaras, brozas); por haberse liberado con esa costumbre gran cantidad de entropía, habrá que meterle energía con una serie de máquinas, calor para secarla, magnetismo para separar metales férricos, viento para separar materiales ligeros, o recurrir a otros ardides mecánicos. Así, el reciclaje resulta oneroso. Sin embargo, si esa energía fuera puesta por cada ciudadano desde su casa con muy poco esfuerzo de cada uno, buscando el sitio adecuado para el desecho o limpiándolo moderadamente para facilitar su manejo y aprovechamiento (sacudido, enjuagado, comprimido) la situación sería diferente. Con la participación de miles de ciudadanos, la contribución de muy pocas calorías de cada persona, sumadas, compensa la energía que tendrían que pagar todos con el tratamiento termo-mecánico, propio del mundo industrializado. De otra forma, el reciclaje, de por sí costoso, sería todavía mucho más caro.

Es absurdo que un país pobre, pero con costumbres consumidoras de país rico, esté gastando parte de los ingresos por las exportaciones agrícolas en plásticos desperdiciados. Éstos, derivados del petróleo y ricos en energía, son caros e importados y su costo es lo suficientemente alto (en relación con lo que envuelven o envasan) como para que no merezcan terminar como desechos en los ríos y el océano. Además, esos materiales, como si fuera poco, quizás son causa indirecta de alguna crisis militar, o un elemento más en el calentamiento global de la atmósfera.

Respecto de la basura de origen doméstico es necesario acometer de inmediato por lo menos lo siguiente: promover la educación ambiental para concienciar al público en esta materia; facilitar los medios para la recolección a tiempo de la basura, con depósitos adecuados y bien ubicados, a fin de que los habitantes tengan donde ir a dejar sus desechos sólidos; estimular la separación para el reciclaje in domo, en el trabajo, en el comercio; apoyar e incentivar a los grupos artesanales que se dedican al reciclaje en los barrios, y aplicar sin dudas el marco legal establecido, tanto como el sentido común.

Referencias bibliográficas
AyA. 2002. Problemas de la Planta Potabilizadora Cuadros. San José.
Echeverría, J. et al. 1997. Diagnóstico Funcional de la Cuenca del Río Tempisque. Asociación para el Manejo de la Cuenca del Río Tempisque - Centro Científico Tropical. San José.

Alfonso Mata, biólogo, es asesor en evaluaciones de impacto ambiental en el Centro Científico Tropical.