Guerra de Irak: Asalto al poder mundial

 

-Franz Hinkelammert--

Las luchas por el poder mundial y los asaltos a éste empiezan con el siglo XX, agudizándose en su curso. Al principio de tal centuria los poderes de Europa y EU dominaron y se repartieron el mundo. Para seguir la conquista tenían que asaltarse uno al otro, y nacieron las guerras mundiales y la Guerra Fría. Se asaltaron en la Primera Guerra Mundial en gran escala, tratando de constituir un poder por encima de todos los poderes del mundo.

Las luchas por el asalto al poder mundial vuelven hoy. El primer gran asalto -ilusorio- lo intentó la Alemania nazi por medio de la Segunda Guerra Mundial, donde mostró la agresividad y destructividad que el asalto implica. Después de la Guerra Fría apareció un mundo pluriestatal con una superpotencia primo inter pares (el primero entre iguales), pero ella no aceptaba este lugar, lanzándose ahora, bajo la presidencia de Bush, al asalto del poder mundial.
Durante la Guerra Fría, tal asalto definitivo resultaba imposible por la amenaza atómica de destrucción mutua. Pero desde el momento de la subida a la presidencia de Reagan era visible la crisis del socialismo histórico. Por tanto, apareció de nuevo una ideología del asalto al poder mundial, que frente al poder de la Unión Soviética no podía todavía realizarse, aunque se lo preparaba.

Con la presidencia de Bush se empezó a preparar de nuevo este asalto al poder sobre el mundo entero: apareció entre los halcones de la sociedad norteamericana muy estrechamente vinculados con el American Enterprise Insitute (la central de las empresas multinacionales de EU), a los cuales se junta el actual presidente. Celebraban el New American Century (el nuevo siglo americano, donde americano no se refiere a América, sino a EU). De hecho, se trata del segundo gran intento del asalto al mundo -después del de la Alemania nazi-, ya no ilusorio, como el nazi, sino basado en un poder militar superior al poder del conjunto de todos los países del mundo. Hay poder militar mundial, falta un nuevo poder económico y financiero mundial que lo sustente.

En esta guerra, pues, no se trata simplemente del petróleo iraquí, sino principalmente del poder sobre el mundo en lo económico y lo financiero, y el petróleo es una de las llaves de este dominio. Dice Bush: Somos una fuerza militar sin paralelo, tenemos el derecho de actuar en todo el mundo para imponer la economía de mercado y garantizar la seguridad energética, y podemos atacar a quien consideremos una amenaza o a cualquier país que pueda convertirse en una competencia militar (en Estrategia de Seguridad de Estados Unidos). Por eso, esta guerra no es consecuencia de la sed de petróleo y de ganancias, sino que se la realiza aunque no haya ganancias. No se quiere petróleo sino todo el petróleo, así como se lucha por dominar toda el agua, todo el trigo, todos los genes, todas las ganancias. Tienen un idealismo todista ilimitado. Con tanto por ganar se lanzan sin siquiera calcular. ¿Para qué va a calcular las ganancias quien está apostando por el todo?

El asalto al poder mundial necesita un enemigo presente en el mundo entero que esté amenazando al asaltante. Para defenderse, éste tiene que tomar el poder sobre el mundo entero. Siempre estamos frente a la construcción de una conspiración mundial, que obliga a aquél, que quiere asaltar el mundo, a tomar el poder mundial. Pero como no hay tal enemigo, se le inventa. Se inventa un monstruo de conspiración mundial que obliga a conquistar el mundo para liberarlo de él, y que es tan terrorífico que hay que hacerse monstruo para poder luchar en su contra.

Se empieza a hablar de conspiraciones mundiales desde fines del siglo XIX. Desde el invento de la conspiración mundial judía, cada perspectiva de conquista del poder sobre el mundo crea su conspiración mundial, y en nombre de la lucha contra ésta fue que la Alemania nazi asaltó el poder mundial. Siguió el invento de la conspiración trotzkista en el estalinismo, aunque no se le presentaba como una conspiración realmente mundial. Pero este carácter sí lo tuvo la creada en la Guerra Fría: la conspiración mundial comunista, que tiene su elaboración más contundente en el tiempo de Reagan, quien inventó el reino del mal dirigido por el Kremlin, frente al cual destacó EU como el milenio, "la ciudad que brilla en las colinas", lo que es una alusión al milenio del Apocalipsis.

A eso sigue hoy la conspiración mundial terrorista, que es un invento igual a los otros, aunque tantos crean en ella. Se basa en los atentados de Nueva York, como el régimen nazi se basó en el Reichtagsbrand (incendio del parlamento). Con eso se logra un impacto inmediato que sirve para crear el miedo en la población frente a la conspiración mundial. Posteriormente, se lanza el asalto al poder mundial, para dominar las fuerzas nefastas que actúan mundialmente. En el caso de Nueva York todavía no se sabe quiénes fueron realmente los responsables. Y en el año y medio posterior no ha habido ningún atentado ni en EU, ni en la Unión Europea ni en Japón. No hay razones para creer en la existencia de ninguna organización mundial terrorista con capacidad de amenazar. Dice un proverbio: Si ves a un gigante, mira bien, para estar seguro de que lo que ves no sea la sombra gigante de un enano.

Detrás de estas conspiraciones mundiales siempre se construye un diablo que las organiza. Con la conspiración mundial judía el diablo era Lucifer, al cual había que derrocar y mandarlo al infierno. En el tiempo de Reagan era el reino del mal, que se puede traducir igualmente como reino del diablo. Bush ve detrás de sus terroristas inventados la cara del diablo (evil's face) y lo ve especialmente en la cara de Saddam. La unión de lo sagrado y lo mortífero se dio también al inicio de la conquista de América. Los conquistadores usaron cruces que eran espadas y espadas que eran cruces. Entre las religiones abrámicas solamente el cristianismo ha desarrollado este tipo de agresividad total. El Islam no lo tiene aunque conozca guerras en nombre de Alláh -pero éste no es la guerra.

Como antecedente histórico debe recordarse que, hasta comenzar la Segunda Guerra Mundial, Alemania tuvo el apoyo de los gobiernos de Gran Bretaña, EU y Francia, que vieron en el fascismo la fortaleza necesaria contra el socialismo de la Unión Soviética, contra los movimientos socialistas de sus propios países y contra el movimiento socialista fuera de gobierno más grande del mundo, el alemán, al cual los nazis ilegalizaron y casi destruyeron. Pero el ataque de Alemania a Polonia en 1939, justificado como guerra preventiva, aclaró que la Alemania nazi quería mucho más que una lucha anticomunista, que quería asaltar el poder mundial, y a partir de ese ataque se formó la alianza antifascista. ¿El ataque a cuál otro país, esta vez, será el que revele que ahora se trata de algo más que de antiterrorismo, que se trata de otro asalto al poder mundial?