Reciclaje y participación en Mal País

 

--Dolores Aviani--

 


Ante el fuerte impacto que sobre el ambiente sigue ejerciendo la afluencia creciente de turistas, y también de extranjeros que se vienen a radicar a Mal País y Santa Teresa (Cóbano, Puntarenas), surgió la Comisión Ambiental de Mal País y Santa Teresa, perteneciente a la Cámara de Turismo y Desarrollo Sostenible Costa del Sol. Tales dos comunidades (en la Península de Nicoya), que lindan al sur con la Reserva Absoluta de Cabo Blanco y al oeste con el Océano Pacifico, están cruzadas por un único camino público que las une y que corre paralelo al mar, a varias decenas de metros de éste. A las orillas de los aproximadamente ocho kilómetros de camino, se encuentran propiedades tanto de inversionistas extranjeros (éstas abundan más entre el camino y la playa) como de lugareños; los negocios, de unos y otros, son especialmente de hospedaje y de restauración.

Dichas localidades se encuentran actualmente en un proceso de crecimiento urbano muy importante debido a la gran demanda de hospedaje y otros servicios por parte de los visitantes. Temporada tras temporada, la infraestructura no ha sido suficiente para satisfacer en su totalidad las necesidades humanas, provocando así un desarrollo descontrolado con consecuencias altamente negativas. Una de éstas es la carencia de agua, la cual es aprovechada inequitativamente: las personas económicamente más fuertes hacen perforaciones sin previos estudios hidrológicos y acumulan el líquido en enormes cisternas, mientras el resto de la población, simplemente conectada a la precaria red del acueducto, se ve casi privada de agua en verano y afectada su salud por la baja calidad del servicio.

Otra grave consecuencia es respecto de los residuos sólidos. El servicio de recolección es inexistente, por lo que cada vecino debe encargarse de encontrarle destino a sus desperdicios. Entre los lugareños se sigue practicando las quemas sin ningún tipo de discriminación. Otros optan por pagar transporte para llevar los bultos de basura al basurero público municipal más cercano -en Cóbano, a 17 km-, pagando un muy elevado precio. Pero como gran parte del material de desecho es reciclable, la Comisión Ambiental, conjuntamente con la escuela pública de Santa Teresa, han creado un Centro de Reciclaje para captar principalmente las grandes cantidades de desechos reciclables que generan los comercios de la zona.

El Centro recibe material de tres categorías: latas de alumnio, botellas desechables de plástico pet (este tipo de botella se identifica con un triángulo de reciclado con un "1" en su base) y envases no retornables de vidrio (clasificación basada en el tipo de material que las empresas recicladoras hoy reciben, que son las mismas que producen esos envases y se encargan de su recolección y traslado desde el Centro hasta sus plantas).

Sin embargo, encontramos un grave obstáculo: la falta de compromiso de parte de esas empresas en lo referente al arribo de los camiones; éstos carecen de un itinerario y, entonces, se presentan muy esporádicamente. Otro obstáculo importante es la cantidad desmesurada de basura, cuyo volumen supera tanto la capacidad de la mano de obra disponible (voluntaria) para su clasificación como la capacidad de almacenamiento del lugar en que esto se hace.

Esto nos obliga a proceder pronto a lo siguiente: (1) crear un vínculo con las empresas responsables del reciclado que las comprometa a cumplir con la tarea del traslado; (2) educar a los vecinos y a la comunidad estudiantil en manejo de desechos, especialmente en lo referente a reciclaje, y dentro de esto en lo atingente a clasificación, a fin distribuir entre más gente las tareas de clasificación de desechos y poder dar abasto; (3) mejorar la funcionalidad del sitio de acopio, pautando un máximo en cuanto a recepción de material (el sitio carece de techo y en época de lluvias el agua se acumula tornándose propicio para el cultivo del dengue, lo cual es especialmente grave por la cercanía de la escuela, a la que concurren unos 100 niños). Se puede decir que el Centro de Reciclaje, que subsiste económicamente por la venta de la basura y por las donaciones que recibe la Comisión, se encuentra funcionando a media máquina; tenemos muchas cosas por corregir y otras nuevas por hacer. Este grupo de voluntarios mantiene un punto de acopio público de basura en Playa Carmen: se recolecta los residuos que se generan en esa playa y en la zona aledaña y, posteriormente, se trasladan al basurero de Cóbano.

Otro punto de acopio de similares características se encuentra en el bar La Lora Amarilla, lugar de gran afluencia de gente en Santa Teresa, el cual está a cargo del Club de Surf -grupo de jóvenes de esta localidad. Pero quizás la actividad de mayor relevancia de nuestra Comisión Ambiental sea el operativo Limpieza de Playas, realizado por lo menos dos veces al año -en temporada alta y en temporada baja-, el cual se complementa con los que realiza esporádicamente el Club de Surf con los niños de la escuela pública. El operativo Limpieza de Playas recolecta los desechos sólidos que los ríos arrastran y la marea deposita sobre la playa, para lo cual se convoca a todos los habitantes de ambas localidades. Los ocho kilómetros de playa que las comprende se dividen en puntos estratégicos desde donde parten grupos humanos recolectando los residuos para regresar al punto de partida -previamente se ha instruido a todos en cuanto a la clasificación, de manera que el material llega ya seleccionado, mandándose lo reciclable al Centro y el resto al basurero público.

Los encargados de los diferentes puntos llevan el control no solo de los datos de los voluntarios sino de la cantidad y el tipo de material recolectado, lo cual ha permitido definir la época lluviosa como la de más basura, época que corresponde a la temporada baja en turismo, lo que quiere decir que éste no es el principal generador de basura en la playa, sino que son los habitantes de las orillas de los ríos que desembocan en esta costa.

Lo expuesto deja entrever la necesidad de concretizar un sistema para el tratamiento de residuos sólidos que abarque no solo estas playas sino toda la zona, y también la necesidad de plantear planes de educación ambiental no solo dirigidos a la comunidad estudiantil sino a todos los vecinos, especialmente a los comerciantes, que son los principales productores de basura y los que más se benefician con el Centro de Reciclaje: gracias a lo que hacemos, además de ahorrarse ellos mucho dinero, estas playas ganan el reconocimiento público Bandera Azul, por estar entre las más limpias del país. Y, más allá de eso, es asimismo necesario que las comunidades de Mal País y Santa Teresa se conciencien respecto de que hay que producir cada vez menos basura, que la solución no es juntarla y -parcialmente- reciclarla; y que las tareas respectivas deben ser crecientemente compartidas por todos, porque de todos es el problema.

Dolores Aviani, bibliotecóloga, es integrante de la Comisión Ambiental de Mal País y Santa Teresa.