Caza sostenible del venado

--Coral Pacheco--

En los pueblos indígenas, los venados han estado vinculados al arte y la poesía y tienen gran simbolismo (ejemplo: la danza del venado, en Sonora, México [Galindo-Leal y Weber 1998]). Los indígenas, sobre todo los mayas, tienen un conocimiento amplio de su biología, su cacería y sus usos (Sánchez y Arceo 1995). Y dentro de ese marco cultural el venado no es una presa más para el consumo sino un integrante fundamental de la naturaleza (Sánchez y Arceo 1995, González 1997, Téllez 1997).

Antiguamente, los indígenas desarrollaron sistemas integrales de aprovechamiento de los recursos naturales (suelo, flora, fauna) en los que, en la relación hombre-naturaleza, destacaba lo sobrenatural y se respetaba todo el entorno. Por lo tanto, la agricultura y la cacería eran actividades que se vinculaban. En la actualidad, todavía, las milpas son los sitios donde los indígenas aprovechan para montear (González 1997). En los sitios agrícolas, a la cacería se le dio otro fin, el de controlar la depredación de los cultivos. En éstos se puede observar diversidad de fauna y, dependiendo del cultivo, puede encontrarse abundancia de alguna especie; el venado abunda en los maizales, frijolares y cultivos de chiles. A pesar de que los venados atacaban las milpas solo se cazaba los que se iba a consumir (Ibid.).

La cacería es diferente según los grupos practicantes de ella, pero es común un concepto o principio respecto del uso de las piezas cazadas: debían ser aprovechadas lo mejor posible. Sin embargo, los grupos del norte de Costa Rica con frecuencia solo aprovechaban la carne y dejaban la piel (Funcoopa y Ietsay 1999, Quesada 1998). En el sur de México, los Mayas cazaban en grupos y, por consiguiente, la pieza se dividía y era llevada completa, quedándose con la cabeza -como trofeo- la persona que la mató. Los lacandones aprovechaban casi en su totalidad los artiodáctilos que cazaban: además de la carne y las vísceras, el encéfalo, la lengua y los ojos (March 1987). Los mayas utilizaban de forma adicional el estómago y el bazo, y consideraban un honor tomar el tunich (piedra pequeña encontrada en el estómago), que tiene un significado de buena suerte (Sánchez y Arceo 1995). Estas tradiciones demuestran que las culturas antiguas le daban un uso completo a las piezas de cacería.

Con la llegada del hombre blanco a América, la agricultura y la cacería cambiaron (Solís 1994). En agricultura se presionó para establecer enormes monocultivos, perdiéndose el sistema tradicional de rotación de cultivos. Y en algunas comunidades cercanas a la presencia de los blancos -mas no en las lejanas-, la cacería pasó de ser una actividad de subsistencia a ser comercial. Debido a que el venado era una especie de amplia distribución y abundancia, se le empezó a cazar desmedidamente, sobre todo en la zona de Guanacaste -Costa Rica- (Solís 1994). Además, al tratar de conquistar a los indígenas, éstos migraron a las montañas y a los sitios más inaccesibles (Funcoopa y Ietsay 1999), lo que influyó en la disminución de las poblaciones de tal animal por la pérdida de hábitat. La cacería perdió gran parte del significado cultural que tenía para los indígenas, tornándose en una fuente más de ingresos económicos; los venados se cazaban sin aprovecharse la carne, solo sus pieles; o en ocasiones se contrataban indígenas para ser guías en "cacerías deportivas", donde solo se aprovecha la cabeza como trofeo.

Actualmente, los indígenas cazan a los venados por la calidad de su carne y porque son plagas para los cultivos -así lo justifican. Este animal es una especie que puede soportar y adaptarse a muchas situaciones, resistiéndose tenazmente a la extinción. Además, su cacería por parte de los pueblos indígenas no es una gran presión sobre sus poblaciones. El rescate de esa práctica cultural más bien podría beneficiar la conservación de la especie.

Referencias bibliográficas
Funcoopa y Ietsay. 1999. Los pueblos indígenas de Costa Rica: historia y situación actual. Fundación Pastoral Aborigen. Costa Rica.
Galindo-Leal, C. y M. Weber. 1998. El venado de la Sierra Madre Occidental: ecología, manejo y conservación. Edicusa Conabio. México.
González, D. "Algunas consideraciones sobre la cacería de subsistencia tradicional de venado en algunos ejidos mayas integrantes del plan piloto forestal", en V Simposio sobre Venados de México. Unam. 24-27 de abril de 1997. Quintana Roo. México.
March, I. J. "Los lacandones de México y su relación con los mamíferos silvestres: un estudio etnozoológico", en Biotica 12 (1), 1987.
Quesada, M. 1998. Tradiciones Huetar. Euna. Costa Rica.
Sanchez M. y G. Arceo C. 1995. El venado cola blanca: aspectos generales de su aprovechamiento y manejo en México. Impresión doméstica de la Maestría en Ecología y Ciencias Ambientales, Unam. México.
Solis, V. "Uso Tradicional y conservación del venado cola blanca en Costa Rica", en: Vaughan y Rodríguez (eds.). 1994. Ecología y Manejo del Venado Cola blanca en México y Costa Rica. Euna. Costa Rica.
Tellez R, E. "El venado en las culturas prístinas meosamericanas", en: V simposio sobre venados de México. Unam. 24-27 de abril de 1997. Quintana Roo. México.

Coral Pacheco, médica veterinaria y zootecnista, es especialista en manejo de vida silvestre (pachecoral@hotmail.com).