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Cacería en comunidades indígenas de Caribe sur tico |
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El Corredor Biológico Talamanca Caribe (33.998 ha de extensión) se localiza en el extremo sureste de Costa Rica e interconecta tres áreas protegidas -Parque Nacional Cahuita (1.093 ha), Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca Manzanillo (5.046 ha terrestres), Reserva Biológica Hitoy Cerere (1.537 ha)- y tres reservas indígenas -Kekoldi (3.919 ha), Talamanca Bribri (7.563 ha) y Talamanca Cabécar (6.062 ha). En las reservas indígenas de Talamanca viven varios grupos étnicos que alcanzaron una población aproximada de 6.500 habitantes en 1994 y que en el año 2000 es posible que hayan sobrepasado los 10.000. Los bribris, que son el grupo mayoritario (80%) de la población, se ubican principalmente en la parte sureste y en el norte del Valle de Talamanca, como también en las montañas de Alto Lari, Alto Duri, Duriñak, Namuwoki, Alto Urén y Alto Coen; los cabécares representan el 15% de la población y se localizan en el sector occidental del territorio, mayoritariamente en las montañas por encima de las cuencas medias de los ríos Coen y Telire; un 3% de la población de la zona del bajo y medio Talamanca corresponde a afrocaribeños, y el 2% restante son mestizos, muchos de ellos localizados en la margen izquierda del río Telire (Borge y Castillo 1997). En las últimas dos décadas, la población ha tendido a concentrarse en el Valle de Talamanca (zonas baja y media) como consecuencia de la apertura de vías de comunicación, la prestación de servicios públicos -electrificación, agua potable, transporte, escolares y sanitarios- y la demanda de mano de obra principalmente en el cultivo del plátano (Ibid.). La cacería ha sido una de las actividades privilegiadas de los bribris y cabécares, y ella se ha normalizado por un complejo sistema de historias, prohibiciones, tabúes, comportamientos y reglas que se observan según sean los niveles de aculturación en cada poblado (Guevara 1998). La variación en la frecuencia de la práctica de la caza en las comunidades indígenas de la región de Talamanca depende generalmente de las exigencias cíclicas de las labores agrícolas: es durante la época menos lluviosa (desde enero hasta fines de abril), época en la que la principal actividad es la preparación de terrenos para sembrarlos en mayo, cuando la caza se practica más, porque, por no haber cosechas, se hace más necesaria otra fuente de alimentos (Vargas 1990). Actualmente, en las comunidades bribris donde es más frecuente la cacería son Cachabri, Amubri, Shiroles y Suretka, debido a que son las más pobladas de la zona (entre 600 y 1.200 habitantes): Cachabri es una comunidad muy tradicional que, pese a sus 600 habitantes, practica la caza principalmente para autoconsumo; Amubri es una comunidad de mayoría indígena pero tiene entre sus 1.100 habitantes algunas familias mestizas que cazan para alimentarse y comercializar la carne silvestre; en el otro extremo están Shiroles y Suretka, poblados con una considerable población mestiza que también consumen y comercializan carne de monte. Además, el ganado, las aves de corral y los cerdos no se han desarrollado en la región, y la pesca no es tan frecuente como antes porque los peces hoy son muy escasos (Gab 2001 Com. pers.). En los territorios de las comunidades Bribri de Uatsi y Kekoldi, en el bajo Talamanca, varias especies de vertebrados silvestres acuden a las fincas y huertas caseras en busca de alimentos y, a pesar de que se alimentan en estos hábitats antrópicos, es notoria la escasez de fauna en dichos territorios debido a la destrucción de hábitats naturales y la cacería (Carbonell 2000). La diversidad y abundancia relativa de algunos mamíferos en los cultivos de tres comunidades indígenas de Talamanca (Yorkin, Shuab y Uatsi) son similares a las del bosque, y las especies más consumidas, según la percepción de los agricultores, son tepezcuintle, guatusa, ardilla y pizote -estas dos últimas son consideradas dañinas por ellos mismos debido a que comen y dañan mucho los frutos del cacao (Guiracocha 2000). Pese a que los estudios sobre la fauna silvestre en las reservas indígenas de Talamanca Caribe evidencian la escasez y uso de ella, la cacería aún persiste debido a que es una fuente complementaria de proteína animal frente a la reducción de la pesca local y al bajo desarrollo de la ganadería y la cría de especies menores -aves de corral y cerdos- en la región. Es probable que la cacería persista también entre los indígenas bribris y cabécares desempeñando un importante papel en su organización clánica y en la pervivencia de su cultura. En este contexto se hace necesario evaluar integralmente la utilización y alternativas de manejo del recurso fauna silvestre en las reservas indígenas Bribri y Cabécar de Talamanca Caribe.
Referencias bibliográficas |
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